"Mi padre es especial", dice Rocío Sánchez (Jerez, 1982) al tiempo en que se le empañan los ojos. "Estuvo muchos años en colegios con niños con problemas, en San Juan de Dios..., y se convirtió en uno de los primeros ortopedas que ha habido en Andalucía", continúa. Siguiendo sus pasos, Rocío se marchó a Barcelona a estudiar el primer grado de Ortopedia que inició la facultad de Medicina de Barcelona. "Cuando empecé a estudiar me quedé tan impactada que pensé que no era lo mío", se sincera. Pero las palabras de su padre fueron santa medicina: "Si tú no lo haces, ¿quién va a ayudar a esos niños?". "La ortopedia es algo vocacional. Que alguien se ponga tu prótesis y que los primeros pasos que dé sea para darte un abrazo..., eso no está pagado", manifiesta la propietaria y fundadora de Ortopedia Cuatro Caminos.

El padre de Rocío, Diego Sánchez, aprendió la Ortopedia en la Universidad de Sevilla y en la Complutense de Madrid. Lleva en la profesión desde los 18 años, y hoy, a sus 68—ya jubilado—, se sigue visitando el negocio de su hija. Natural de Lebrija, se inició como ortopeda en Almería, donde conoció a su esposa, Antonia Martínez. Allí tuvieron a Rocío, la mayor, pero dado su prestigio dentro de la profesión, poco tardaron en ir a buscarlo en la Andalucía Oriental, para llevárselo a la otra costa y trabajar en Jerez, en la primera ortopedia de la provincia, San Dionisio.

Por motivos de salud, a los 39 años de edad, Sánchez dejó el negocio y montó, junto al socio que sería "su perdición", Médica Jerezana. Llegaron a albergar 6 ortopedias en la provincia: Sanlúcar, Rota, Villamartín y tres en Jerez (Arroyo, Las Torres y en calle Joyería). Durante décadas, el padre de Rocío se dedicó a ayudar a los niños con parálisis cerebral, anoxia, o con diferentes amputaciones, y se desentendió del papeleo. "Cuando está con los niños, a él se le ilumina la cara”.

La luz que los pequeños proporcionaban a este veterano ortopeda se vio ennegrecida en 2009. "Mi padre se topó con una mala persona como socio, pero resucitamos como el Ave Fénix", explica Rocío. Y es que la mayor de la familia se propuso retomar el legado de su padre y encauzar de nuevo sus vidas. "Papá, tu eres el que tiene el conocimiento, el cariño de los pacientes… vamos a remontar porque podemos", hablaron a principios de 2012, para terminar abriendo la Ortopedia Cuatro Caminos el 2 de marzo del mismo año. "Lo hemos pasado muy mal, pero ahora estamos viendo un poco de color", sonríe la ortopeda y directora de Grupo Atlas Ortoweb SL.

"Somos el único centro de Andalucía que tiene toda una gama de productos para las afectadas por el cáncer de mama"

Desde entonces, la empresa familiar no ha parado de crecer e innovar. Ortopedia Cuatro Caminos es puntero en la fabricación a medida de prótesis, "podemos ser los mejores de la provincia en esto, gracias a la figura de mi padre". Además, han sido los primeros de Cádiz en incorporar al taller un escáner 3D para tomar las medidas de las prótesis y órtesis. Y también destacab por su segunda especialidad, la oncología.

"Somos el único centro de Andalucía que tiene toda una gama de productos para las afectadas por el cáncer de mama". Lencería, trajes de baño, pañuelos y pelucas, entre otros accesorios con los que abastecen a cerca de 2.000 pacientes. "Veía que cada vez venía más gente joven. Pero una amiga mía tuvo cáncer de mama y fue lo que me animó a dedicarme a esta especialidad", comparte Rocío. "El sector ortopédico ha estado muy masculinizado. Que llegue una mujer para una prótesis de mama y que te tenga que ver un hombre… Entonces, ¿qué hacían las ortopedias? Era como una dispensación de farmacia. Ellos te la daban, pero no te observaban ni te tomaban medidas ni nada", añade. Sin embargo, el trato que reciben las clientas en Ortopedia Cuatro Caminos es totalmente distinta y gratificante, no solo para ellas, sino también para esta familia. "Es un subidón... El volver a lo cotidiano, el sentirse guapa... Una paciente que entra mal, desmotivada, y cuando sale, que te abrace y te diga: No quería venir, pero me alegro de haber venido. Al final todo son sonrisas. Es duro, pero gratificante. Y no voy a negar que haya llorado con alguna, pero nos recomponemos. Son lágrimas de superación", expresa la mayor de la familia.

Según explica Rocío, la labor del ortopeda es "ayudar en casi todo tipo de discapacidades físicas: las polios, deformidades, amputaciones, diabéticos, patologías neurológicas, oncológicas...". Y por ello, no solo trabajan desde su establecimiento en Cuatro Caminos, sino que también llevan a cabo eventos para recaudar fondos contra el cáncer de mama, como las cuatro ediciones que ya lleva el desfile solidario Rompiendo Barreras, o en esta ocasión, de la caseta que montarán por primera vez en la Feria del Caballo —la número 100 bajo el nombre de Séptimo de Caballería—, en beneficio a las investigaciones oncológicas. Finalmente, Rocío concluye diciendo que, gracias a los valores que le inculcaron sus padres, Diego Sánchez y Antonia Martínez, le encantaría "ser una sombra" de lo que son ellos. 

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