Pan con tomate, la tienda étnica de Sevilla regentada por una madre y su hija desde hace dos décadas

Gema y Patricia viajan cada año a Tailandia, India y Marruecos para traer los tejidos y complementos más originales a su clientela

Patricia y Gema, de Pan con Tomate, muestran algunas de las telas que importan desde Asia. 
Patricia y Gema, de Pan con Tomate, muestran algunas de las telas que importan desde Asia.  Candela Núñez

Gema Díaz y Patricia Marchena son madre e hija y llevan trabajando juntas desde hace más de 20 años. Todo comenzó cuando Gema dejó su gabinete de estética, a finales de los 90, para montar una tienda de muebles restaurados por ella en la calle Doctor Letamendi, actual Correduría, en pleno corazón de Sevilla. Hoy tienen dos tiendas Pan con Tomate: ambas en el número 3 de calle Águilas y Amor de Dios.

Eran tiempos en los que el reciclado de muebles no estaba tan cotizado y lo vintage ni siquiera se consideraba como tal. "Recuerdo cuando mis padres se iban en furgoneta a los mercadillos de Salamanca a comprar muebles para que los restaurara mi madre", inicia Patricia en el interior de su tienda de calle Águilas.

En aquella tienda comenzó el gusto por las telas de Mali, Senegal o Marruecos. Gema también impartía clases de restauración y mezclaba esta con la temática étnica. Poco después se mudó a la calle Amor de Dios. "Una tienda más bonita que tuvo muy buena acogida", asegura. Al poco tiempo, un perchero lo cambió todo. "Puse algunas camisetas despintadas de algodón que traía de Barcelona y funcionaron muy bien", espeta Gema.

Interior de Pan con Tomate de calle Águilas.
Interior de Pan con Tomate de calle Águilas.   CANDELA NÚÑEZ

Llegó un momento en que "antes de vender un arca de castaño vendía una camiseta". Y ese fue el punto de inflexión para un cambio orgánico que convirtió una tienda de muebles en una tienda de ropa y complementos. "Empecé a meter decoración: cojines, alfombras, cubrecamas… Y cuando me di cuenta, no tenía muebles", reconoce.

La venta de muebles duró unos cinco o seis años, pero el gusto por la decoración y las cosas originales y bien hechas siempre estuvo presente, por influencia de la madre de Gema y abuela de Patricia. "Eso también nos lo ha transmitido mi madre a mi hermana y a mí", reconoce su hija y compañera, quien asegura que su madre "fue precursora del wabisabi en Sevilla cuando todavía no estaba de moda".

Con la tienda de Amor de Dios llevan 21 años, y en sus inicios, madre e hija, dos grandes aventureras, comenzaron a viajar a Tailandia. "Las primeras veces lo pasamos fatal”, advierte la hija. "Qué pechá de llorar nos pegamos", admite la madre. Preguntadas por qué, responden: "Imagínate llegar a una ciudad de 20 millones de habitantes… No sabes qué hacer ni hacia dónde tirar".

En el primer viaje se trajeron 23 cajas de importación y tuvieron que cerrar la tienda dos días para organizar. Madre e hija guardan 1001 historias de sus viajes al continente asiástico: "Otra vez casi nos morimos por comer unos espaguetis que estaban intoxicados", rememora Gema acordándose todavía del susto y del mal cuerpo. Sin embargo, vuelven cada año para comprar en bazares y mercadillos.

Aunque han tenido alguna que otra mala experiencia con las importanciones, sobre todo desde Tailandia, "con el sello español puesto", advierten, han aprendido mucho en sus idas y venidas. "Son gente afable, aunque muy diferente, y merece la pena ir porque tienen una artesanía que no es la típica que puedes imaginar de elefantes y brilli brilli", aclara Patricia.

Al principio, cuando viajaban a India, solo iban a Nueva Delhi, pero luego empezaron a viajar en coche por el interior del país. Antes de la pandemia viajaban una vez al año, pero desde entonces se las apañan con algunos proveedores que ya conocen allí. "Todo es muchísimo más caro ahora y el Brexit, con India, ha influido en los precios y políticas de importación por haber sido colonia inglesa", comenta Gema.

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Algunos ejemplares de la bisutería fina que venden en la tienda.   CANDELA NÚÑEZ
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Patri muestra alguno de los percheros de la tienda, con ropa étnica o procedente de España.   CANDELA NÚÑEZ
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Los tejidos de Pan con Tomate son coloridos y naturales.   CANDELA NÚÑEZ

En Pan con Tomate la decoración está cuidada y creada al milímetro. Todavían pueden verse algunos de los muebles restaurados por Gema, como una alcantarera-expositor o ventanas con mallas de gallinero donde exponen los pendientes. Destacan los complementos de Marruecos, sobre todo mantas y alfombras. Han incorporado bisutería tuareg y una muy colorida procedente de Nepal. En las vitrinas también se encuentran complementos de India muy diferentes a los que se tiene en el imaginario. Los cojines y cubrecamas del continente indio destacan por su textura y colorido. Y en una esquina pueden verse unos bonitos cinturones afganos junto a la bisutería que les facilita un proveedor del país.

Los inicios de la tienda fueron "más hippies" porque predominaban los complementos tailandeses. Ahora, el perifl está "entre los 30 y 70", revelan sus dueñas. "Es una tienda perfecta para regalar porque hay mucha variedad y opciones", comenta Patricia, que incide en que se pueden encontrar regalos muy baratos. "Te puedes llevar un par de cojines para una amiga o un pañuelo de sedita para tu abuela", añade con su singular desparpajo. Para ella, "el éxito de esta tienda es la mezcla que hay entre el gusto de mi madre y el mío".

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Patricia en una de las zonas de complementos de su tienda en calle Águilas.   CANDELA NÚÑEZ

Gema explica que "todo lo que está en la tienda lo hemos elegido nosotras uno por uno". También diseñan bolsos con las telas que compran en los mercadillos. Y hacen los propio con carteras, monederos y neceseres. Una infinidad de complementos de los más diversos colores y con unos tejidos de en sueño. Madre e hija no parar de inventar para el disfrute de su clientela. "No solo es lo que vendas, sino cómo lo vendas y la manera de presentarlo", concluye Gema, que ya empieza a recibir a las primeras clientas de la mañana.

Sobre el autor:

Carmen Marchena

Carmen Marchena

Gaditana. Periodista feminista por vocación y compromiso. Empecé en las redacciones de Ideal Granada y Granada Hoy. He pasado por eldiario.es/Andalucía. Parte de El Salto Andalucía desde sus inicios. Tengo dos ídolas: mis abuelas Carmeluchi y Anita. Defensora de los Derechos Humanos y la Memoria. Sin más dilación, papas con choco o barbarie.

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