"La barra libre de hace diez años se acabó, pero hoy el dinero empieza a moverse"

"Hay que recuperar el diálogo social", asegura Javier Sánchez Rojas, presidente de la CEC, organización empresarial que celebra 40 años, en el Club de Empresas promovido por lavozdelsur.es

El director de lavozdelsur.es, Paco Sánchez Múgica, y Javier Sánchez, presidente de la CEC, durante la charla-coloquio. FOTO: MANU GARCÍA.
El director de lavozdelsur.es, Paco Sánchez Múgica, y Javier Sánchez, presidente de la CEC, durante la charla-coloquio. FOTO: MANU GARCÍA.

Javier Sánchez Rojas (Jerez, 1962), procedente de la empresa familiar y actual presidente de la Confederación de Empresarios de Cádiz (CEC), organización empresarial que celebra 40 años, repasa la actualidad política, social y económica en el marco del Club de Empresas promovido por lavozdelsur.es junto con Restaurante Universo Santi.

¿Cómo está viviendo los cambios políticos nacionales de la última semana?

Lo que percibo en mi entorno, y no solo empresarial, es expectación, expectativas. Creo que hay buen tono, en el sentido de que este país demuestra que las instituciones funcionan. En los últimos meses hemos estrenado el artículo 155 de la Constitución y ahora hemos estrenado el 114, y por tanto, se demuestra que el sistema democrático y las instituciones, 40 años después, funcionan. Unas veces esta implantación gusta y otras no, y el mundo empresarial hay de todo como en botica. Sánchez de verdad por aquí, usted y yo, los demás... ahora todo el mundo conoce al señor Sánchez y creo que es un apellido que se va a poner de moda (sonríe). Una primera duda surge cuando se presenta la moción de censura pero parece que después los mercados han reaccionado en sentido positivo. Ahora lo que toca, después de presentar una alineación que promete y ha generado muchas expectativas, es demostrar en el partido que se juega y se gana. Pedimos certidumbre, confianza, respeto a las reglas del juego que están marcadas, seguridad jurídica... el resto lo pondrá la sociedad, y la parte de la sociedad que representamos los empresarios, que pasa por levantarnos por la mañana y querer ser mejor que el día anterior.

De alguna manera se está dando respuesta a lo que la ciudadanía parece demandar: más diálogo, negociación, consenso político... Algo a lo que, por ejemplo, sindicatos y empresarios estáis habituados, pero que parece que a la clase política le cuesta más asumir.

Hace dos días, en uno de los actos que vamos a tener para conmemorar los 40 años de la CEC, rememoraba y agradecía lo que la sociedad y lo que los líderes de entonces fueron capaces de aparcar. Fueron a aparcar las diferencias y buscar lo común, lo troncal; hicieron grandes renuncias todas las partes; no partieron pero sí cerraron el retrovisor para dejar solo la parte delantera y ver el futuro; e hice una analogía en el sentido de que hace 40 años pasamos del blanco y negro al color, y ahora nos toca pasar del color a lo digital, o al 4.0. Para eso, nos hace falta, a todos los que trabajamos en la sociedad, que somos todos, generosidad, altura de miras y capacidad de acuerdo. Parece que eso suena antiguo pero está de plena vigencia. Ahí siempre saco la cara por los agentes económicos y sociales, aunque unas veces guste y otras no.

En esta provincia se firman unos 130 convenios colectivos al año, 550 en Andalucía, 5.000 en España... Eso explicita una capacidad de pactos y de acuerdos de las partes, que son antagónicas, importantísima. Y creo que en la parte política esa capacidad la echamos de menos. Los ciudadanos queremos que el país funcione, que la sociedad funcione y cada día seamos mejores. Nos da relativamente igual quien lo lidere, por lo que hace falta empatía, generosidad, eliminar prejuicios... Eso lo hacemos los empresarios a diario: con nuestros clientes, con nuestros proveedores, con nuestros trabajadores...

Cada uno cuenta la feria como le va, el empresario siempre está llorando... ya que habla de prejuicios, ¿cuál se ajusta menos a la realidad actual de la clase empresarial?

A medias ni con tu padre, más vale solo que mal acompañado... Los prejuicios, unas veces son de tipo político, porque como te digo aquí hay de todo, pero quizás el que está lejos, lejos, lejos de la realidad es el de la falta de sensibilidad social o el estar de espaldas al desarrollo de la sociedad. Pero, junto con otros muchos compañeros, soy de los que pienso que no hay nada más progresista y que aporte más valor a la sociedad que un empresario o empresaria, que además de crear riqueza y empleo para sí mismo, crean trabajo y riqueza para los demás. Y pagamos nuestros impuestos, a nuestros trabajadores... Lo que más me preocupa es que ayudemos nosotros a pregonar o a extender los sambenitos negativos. Quiero estar donde se extiendan los sambenitos positivos, que los hay y muchos.

"Los ciudadanos queremos que el país funcione, que la sociedad funcione y cada día seamos mejores. Nos da relativamente igual quien lo lidere"

La CEC nace hace 40 años, en un momento muy delicado pero esperanzador en nuestra Democracia reciente. La situación actual, salvando las distancias, no deja de ser especialmente convulsa, ¿cómo ha sido esta evolución?

Creo que hemos pasado como organización, te decía, del blanco y negro al color. Esta provincia admite cualquier comparación de su tejido empresarial con cualquier otra. ¿Qué nos falta? Nos falta tamaño y densidad porque todavía casi el 90% de las empresas de la provincia tienen dos, uno o ningún trabajador, y ese tejido de micropymes es muy rígido en el sentido de la oferta de empleo. Pensar que vamos ser capaces de generar empleo si no somos capaces de generar 30.000 empresas más... Cualquiera de nosotros, que las hemos pasado canutas con esta crisis de la que se está saliendo de manera desigual, sabe que un pequeño negocio que tenía antes de llegar la crisis dos empleados y que ha tenido que prescindir de uno, volver a contratar a otro va a tardar mucho tiempo más que la mera recuperación económica. Hace falta una recuperación social y una recuperación hasta psicológica de esa micropyme.

Un momento de la entrevista con Sánchez Rojas a cargo de Paco Sánchez Múgica, director de lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

Por tanto, necesitamos empresas de tamaño medio; actualmente estamos en 304 empresas de más de 50 trabajadores que son las que aportan más capacidad de crecer de manera elástica, en cuanto suba la demanda. Es el cambio quizás más sustancial que nos hace falta y ahí nos queda, pero como sociedad yo animo a que cualquiera desempolve un anuario de El País de los años 80 y compruebe el avance que hemos tenido todos. Quizás no estamos sabiendo transmitirlo a las nuevas generaciones porque, por ejemplo, percibo que hay jóvenes que piensan que hemos vivido en libertad siempre o con un mundo en progreso, pese a sus problemas y crisis. Mal que bien, esto no ha caído del cielo y hay que trasladarlo. A nivel económico, igual.

La nueva realidad empresarial de este país señala que hay muchísima gente que se han incorporado a este tejido con nuevas ideas de negocios y, muchas de ellas, vinculadas a las nuevas tecnologías, ¿se sigue identificando a la patronal con esas grandes empresas a las que aludía o han empezado a renovar el discurso para atender a la mayoría de estos pequeños y medianos empresarios?

Creo que sí, pero con mucho esfuerzo porque en toda la crisis todo lo colectivo ha sufrido. Es humano, pero cada uno en estos años hemos ido reestructurando los gastos, quitándose cuotas, al primero yo y luego ya veremos, al sálvase quien pueda... Estamos recuperándonos como organización en esa parte e invito, porque creo que solo no se llega a ningún lado, a sumarse a este esfuerzo por la renovación de las organizaciones empresariales. Detrás de llamarlas patronales, que a mí es una palabra que me gusta, se esconden distancias. Esto es como cuando se empeñan en etiquetar con que si eres autónomo eres de derechas o si eres emprendedor eres de izquierdas. Mire usted, empresa o empresario.

"Empezamos la crisis con unas 1.500 empresas que tenían un dedo de un pie en el comercio exterior y salimos de la crisis con casi 5.000"

Las patronales se han rejuvenecido, están en un mundo mucho más visible y más cercano, hay mucha más visibilidad de la mujer, ya no solo hay pantalones grises, y mi equipo y yo desde luego nos esforzamos cada día en eso. Aun así, creo que queda mucho por hacer y en eso estamos. Sobre todo, hay que recuperar el valor de lo colectivo. No es qué me da usted sino qué puedo yo aportar. Eso nos hizo grandes a todos como sociedad hace 15 o 20 años, pero a algunos en este tiempo les ha interesado dividir, que es algo tan antiguo como el comer. Creo que no es casualidad que, cuando hace 40 años los padres de la Patria se pusieron a hacer la Constitución, en el apartado de Derechos Fundamentales, el artículo 7 recoja a los sindicatos y a las organizaciones empresariales. No es casualidad, porque se construye país también desde el diálogo social.

“Cuatro décadas después, nuestro telón de fondo es la competitividad de las empresas, la globalidad, el relevo generacional, la conectividad… todo ello a una velocidad de vértigo”, decía hace unos días en su discurso por el 40 aniversario de la CEC. ¿Han asumido todas estas cuestiones el empresariado? ¿Se está llevando el renovarse o morir hasta sus últimas consecuencias?

Sí, sí, además el esfuerzo lo está haciendo toda la sociedad, pero reivindico que el gran esfuerzo lo está haciendo el tejido empresarial. Empezamos la crisis con unas 1.500 empresas que tenían un dedo de un pie en el comercio exterior y salimos de la crisis con casi 5.000. El esfuerzo que hemos hecho todos por salir fuera si veo que aquí no vendo mi libro, y como perdemos el miedo a eso, que es otra gran avance. Cuando salimos fuera y nos comparamos vemos que la mayoría de las veces resistimos cualquier comparación, y muchas veces la ganamos. ¿A qué velocidad va todo esto? Ese es uno de los grandes cambios. Antes había que pensar los cambios, anticiparlos, adaptarse... y ahora el gran cambio es que lo tenemos que generar. No hay que esperar a que venga, es que tenemos que ser protagonistas del cambio en la manera de hacer, de vender, de todo... Una de las comisiones de trabajo de la CEC a la que más fe le he puesto es a la de nuevos modelos empresariales, confluencia de talento —que es algo que en esta provincia sobra— y nuevas tecnologías. Hoy consumimos en un día la misma tecnología que antes podíamos consumir en un año y medio, y eso está pidiendo un esfuerzo importantísimo a las empresas. Siempre ocurre igual, la gran empresa tiene una gran capacidad para invertir en eso y a la micropyme nos lleva con la lengua fuera.

Salto digital: "La gran empresa tiene una gran capacidad para invertir en eso y a la micropyme nos lleva con la lengua fuera"

¿Hay al mismo tiempo una revalorización de las maneras de siempre, de lo tradicional, de lo artesanal? Le pongo por caso el periodismo, donde al final se llega a la conclusión de que todos sus males se combaten haciendo más periodismo que nunca.

No me atrevería a meterme en un sector que solo conozco como conviviente —su mujer es periodista—, pero creo que han cambiado las pautas de hacer periodismo como han cambiado las maneras de formarse, lo comercial, aquello del arca y el paño que nos enseñaban de pequeño... Y lo que nos queda. Mi historia no es aplicarme o ponerme al día en los avances que llevamos en estos años, mi reto es estar a la altura empresarial y personal de lo que nos viene en los próximos cuatro o cinco años. Un dato: en menos de diez años desaparece el dinero en efectivo, no veremos un billete. Eso requiere un cambio que el que se anticipe llegará a tiempo y el que no, pues estará perdido en la nebulosa. Hemos visto que hemos perdido el miedo a salir fuera pero, por otra parte, estamos viendo que el mundo ha encogido una barbaridad aunque siga siendo igual de grande. Hoy podemos estar en tiempo real haciendo lo mismo que aquí con cualquier persona en las antípodas. ¿Se parecerán mucho las empresas tradicionales? Seguramente sí, pero va a quedar poco de tradicional pero mucho de adaptado a los nuevos tiempos.

Otro momento de la intervención del presidente de la CEC. FOTO: MANU GARCÍA.

En materia de financiación y refinanciación, ¿la recuperación económica está llegando a las empresas, sobre todo a las medianas y pequeñas?

Yo creo que sí. Pero con un handicap todavía para los que llevan una mochila de los años anteriores. Está habiendo dinero, y eso es innegable. A nivel global, en 2017 crecimos en todos los sectores, pero cuando uno repara en lo que un amigo mío economista llama los canarios de la mina, los que avisan para salir corriendo, y que pueden ser la venta de vehículos, cemento, bienes de equipo, electrodomésticos... indican que el crecimiento de España empieza reiteradamente y a largo plazo a ser positivo. A nivel de crecimiento de empleo, sin duda. ¿Que eso abre otros debates? Sin duda. Pero es innegable que eso va. A nivel financiero, para los nuevos proyectos está habiendo algo en lo que yo me crié: ¿usted lo puede devolver? Se lo damos; si usted no genera devolución, pues no. Se acabó la fiesta y la barra libre de hace diez años cuando todos creíamos que éramos no sé qué, pero hoy el dinero empieza a moverse.

¿Dónde me encuentro todos los días problemas? Cuando hay que refinanciar o cuando hay alteraciones o dependencia de financiaciones públicas, con administraciones que tardan en pagar 300 días, e inexorablemente hay pagos de IVA, tributos locales, seguros sociales y nóminas. Ahí hay un problema que yo permanentemente cuento a todos los responsables bancarios. A ellos, sobre todo, pido que no se generalice, porque las empresas tienen también un histórico: si en 50 años, es un ejemplo abstracto, una empresa no ha devuelto un recibo, no tiene un impagado o no ha estado nunca en un registro de morosos, no hay por qué pensar que ahora lo vaya a estar. La manera de involucrarse de ese empresario en el proyecto debería de ser un aval más que suficiente para cualquier actividad financiera, pero en fin, después de la que ha caído, se mira mucho la capacidad de devolución.

Sánchez Rojas conversa con algunos de los socios del Club de Empresa Universo Santi y lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

¿Derogaría la última reforma laboral?, tal y como ya se le está reclamando al nuevo Ejecutivo central.

Bueno, el partido se abre, el partido hay que jugarlo y no lo doy por perdido nunca. En estos 40 años se han hecho 32 reformas laborales, unas llamadas así y otras no, pero se han hecho. Algunos recordarán que en el año 84, el gobierno socialista de Felipe González, con la crisis de la época y con los agentes sociales y económicos, decide crear la figura del contrato temporal. 30 y tantos años después es con el denostado contrato con el que hay que terminar. Yo siempre creo que desde el diálogo social se han hecho ese tipo de reformas laborales, que hicieron el PSOE y el PP varias veces, y como en todo acuerdo, uno consigue unas cosas y en otras cede. Yo no le temo a una nueva reforma laboral. Creo, además, que lo que hay que recuperar es el diálogo social, los agentes económicos y sociales tienen mucho que decir ahí y que aportar de sensatez y sentido común. Cuando se habla de contrato laboral casi siempre se hace de manera sesgada porque se olvida casi siempre que el 78% de los contratos de España es fijo. Si usted pone la lupa en el 22% de temporalidad, déjeme a mí que yo ponga la lupa en el 78% de indefinidos.

En cuanto a la provincia de Cádiz, todo el mundo coincide en las potencialidades que tiene...

Yo rehúyo de hablar de potencialidades. La provincia tiene realidades...

Usted, como presidente de la CEC, es firme defensor de la unidad de acción de esta provincia, ¿por qué a la hora de la verdad seguimos tan anclados en los localismos y en las guerras partidistas que no permiten ver Cádiz como un todo?

Bueno, creo que somos muchos los que pensamos que no hay otra salida. Piense que es ministro y que de una provincia le llega una sola voz y de otra, tres, y además contradictorias y dando codazos a la anterior. Esta provincia tiene 1.280.000 habitantes, tiene la mitad de población que la región de Aragón, tiene más habitantes que cinco comunidades uniprovinciales... Sin embargo, como estamos permanentemente divididos o vamos con distintas voces, pues se aprovecha eso para que no haya la fuerza necesaria. No he oído hablar en el Campo de Gibraltar de la necesidad de liberar el peaje, como si allí no usaran el peaje para ir a Sevilla; pero es que no he oído hablar en Cádiz de la necesidad de la Algeciras-Bobadilla... Nosotros mismos, como organización, tenemos tres sedes. De todo hay dos o tres en esta provincia.

"Quiero un eje provincial porque esta provincia será más fuerte cuando los tres polos fundamentales de la provincia, absolutamente complementarios y no competencia, sean capaces de armarse"

Claro, al final venimos de una historia, de un modelo, que nos ha llevado a donde estamos, por lo que a lo mejor va siendo hora de cambiar el modelo. Una vez más, los empresarios somos los que más integramos territorialmente. Ningún empresario se pone una barrera en la Jerez-Los Barrios, al revés, damos botes de alegría por tener esa autovía. Se nos ha ampliado la facilidad de mercado con esta comunicación. Y esto demuestra que tenemos que seguir trabajando en esa dotación de infraestructuras. Cuando otros están haciendo ejes Sevilla-Málaga, etcétera, etcétera, yo quiero un eje provincial porque esta provincia será más fuerte cuando los tres polos fundamentales de la provincia, absolutamente complementarios y no competencia, sean capaces de armarse. Siempre pongo un ejemplo recurrente: la segunda población con más trabajadores en Delphi era Jerez y parece que aquello fue solo cosa de Puerto Real. Pido sensibilidad con los temas y las cosas de comé.

¿Esta la provincia preparada para recibir nuevas inversiones pese a esos obstáculos?

La provincia está siendo destinataria de muchísimas inversiones. Se han abierto periódicos con los desgraciados sucesos del Campo de Gibraltar, pero la mayor inversión industrial que hay ahora mismo en España es de Cepsa en el Campo de Gibraltar. Tenemos un problema de emisión, y tiene mucho que ver también con eso de los mensajes divididos y contradictorios. Hace un par de años atracó por primera vez en Algeciras, el primer puerto de España y cuarto de Europa, el barco más grande del mundo. Los barcos que habitualmente vemos están en unos 8.000 contenedores y este llegaba a cargar 20.000. No salió en ningún lado y digo yo de broma, si el Manzanares fuera navegable o hubiese podido entrar por el Guadalquivir, nos enteramos todos. Tenemos un problema y me rebelo, aunque me hace motivarme muchísimo y veo a gente joven que está peleando en esa misma línea, lo cual me alegra. Crecer y ser más fuertes juntos, claro que tiene traslación económica. Y luego, esta provincia necesita una mirada especial, y así estamos reclamándolo siempre con cosas como el fin del peaje o el corredor ferroviario.

¿Qué consejo daría a una empresa, joven o más antigua, que pase por apuros de viabilidad?

Consejos vendos que para mí no tengo… esa palabra me pone en guardia… Vamos a ver, muchos problemas vienen de no tomar decisiones a tiempo. Si se tienen las ideas claras para crecer, hay que tenerlas para cortar. ¿Por qué? Porque si no genera caja suficiente, capacidad de devolución o lo que le estás pidiendo, no te hagas trampas al solitario. Ahí han venido muchos dramas con las crisis. Cuando te empeñas, te empeñas, y viene eso del qué dirán… algo tan tóxico… Pediría capacidad analítica y reflexiva para tomar decisiones a tiempo. Y pediría que la sociedad elimine los estigmas, que no ponga sellos indelebles a los errores, porque aunque los errores son un máster muy caros, sirven para aprender. Hace falta confianza en las personas y en los proyectos. Me niego a pensar que el empleo lo crea la administración y los concejales de Fomento, eso solo lo hacen cuando los datos son positivos. Pido más comprensión de la sociedad hacia aquellas personas que tienen una manera de vivir porque ser emprendedor o empresario es un carácter, elegir una forma de vivir.

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