Pisos turísticos que vuelven al alquiler estable y caseros que perdonan hasta el 60% de la renta

Vivienda en venta en el centro de Jerez, este martes. FOTO: MANU GARCÍA
Vivienda en venta en el centro de Jerez, este martes. FOTO: MANU GARCÍA

De la crisis del coronavirus no escapa prácticamente ningún sector. Los devastadores efectos sanitarios, sociales y económicos derivados de la pandemia, con un país casi paralizado por el estado de alarma, también están haciendo mella, lógicamente, en el mercado inmobiliario, que ya presentaba síntomas de ralentización desde principios de año. En Jerez y su entorno, no obstante, hay un presente con signos de vida y, como en todas partes, un futuro incierto. Lo que prima, en todo caso, es la "desinformación general y una gran incertidumbre", asegura Francisco Escot, perito judicial tasador, fundador del Grupo Inmobiliario de Cádiz (GICA) y tesorero en la junta directiva del colegio de API de Cádiz, en conversación con lavozdelsur.es.

Con décadas de experiencia en el negocio, más de veinte años al frente de su inmobiliaria Mistecasa, el olfato de este curtido agente inmobiliario no suele fallar: "Nadie tiene plena certeza de lo que ocurrirá en un futuro cercano, pero por lo que estamos viendo estos últimos días, y dada la casuística especial de Jerez y su entorno, podemos creer que el mercado se adaptará". De hecho, ya lo está haciendo. Estos días recibe llamadas de propietarios de pisos turísticos de la ciudad que vuelven a ofertarse como alquileres estables, "incluso algún edificio del centro con varias viviendas", y caseros que están negociando con sus inquilinos moratorias e incluso, en algunos casos, condonan entre un 30 y un 60% de la renta mensual.

Respecto a las compraventas en plena cuarentena, están reproduciéndose situaciones diferentes: las ventas que están con contrato de arras y pendiente de firma, y las que estaban en perspectivas de compra inmediata, así como las intenciones de compra. "A día de hoy se siguen firmando escrituras, con todo tipo de precauciones, pero se siguen firmando, sobre todo las que llevan hipoteca, que suelen ser operaciones que estaban previstas antes de la entrada en vigor del estado de alarma", mantiene Escot.

"Los bancos siguen estudiando hipotecas e incluso aprobándolas; eso sí, todo va más lento y telemáticamente, pero se sigue trabajando", incide. Como curiosidad, se han realizado incluso algunas reservas después del estado de alarma, "han sido operaciones en las que se han visitado las viviendas antes del estado de alarma y después se ha firmado el contrato de arras telemáticamente (hay herramientas para ello), como incluso se han reservado alguna vivienda sin visitar, con un contrato especial y a expensas de una futura visita, pero se han firmado".

Paco Escot, a las puertas de su agencia inmobiliaria, en calle Lealas de Jerez, el año pasado. FOTO: MANU GARCÍA

Hay vendedores que llaman para plantear bajadas o descuentos en viviendas a la venta, "normalmente las que estaban en un precio superior al de mercado", al igual que potenciales compradores, particulares e inversores, que "preguntan por viviendas que visitaron en su momento y que estarían dispuestos a invertir en pisos que estén en precio". Además, comenta, "en los últimos días nos están llegando referidos que confían en nosotros para poner su vivienda a la venta; lógicamente, no podemos ir a visitarlas, pero sí tenemos herramientas digitales para poder ayudarles. Y está funcionando muy bien".

Escote se queja de que toda la regulación legal a partir de decretos que hay ido aprobando el Gobierno no es muy concreta, y básicamente deja en manos de propietarios e inquilinos, en materia de alquiler, la negociación en cada caso. En una zona con un 95% de alquileres en manos de pequeños propietarios con una o dos viviendas arrendadas, "en los casos que tienen más dificultad para el pago, lo que se está haciendo es negociar entre propietario e inquilino. Nos realizan muchas consultas al respecto y es lo mejor que podemos recomendar". En este sentido, asegura que "nos encontramos con todo tipo de propietarios, pero la verdad es que la mayoría es consciente de la situación y están decidiendo aplazar pagos o descontando entre el 30 al 60% de la renta". Existe la posibilidad, recuerda, de préstamos para inquilinos en el caso de no llegar a acuerdos con los propietarios, "pero al día de hoy no conocemos casos que lo hayan solicitado".

Volviendo al futuro cercano, cuando se confirme la desescalada, este experto del negocio inmobiliario entiende que la demanda de primera residencia se "incrementará; y muchas de las que eran usadas como viviendas turísticas servirán para paliar ese déficit de nuevas casas que teníamos". Aunque también, en el peor de los casos, habrá quien renuncie a su vivienda por no poder afrontar los gastos. "Ya nos están llamando algunos clientes diciendo que se vuelven a casa de sus padres. En el último año, muchas parejas se emanciparon y se fueron a vivir independientes". Como casos llamativos, también está despertándose interés por parte de potenciales compradores de vivienda en la zona, incluso en la playa, para primera residencia, "gracias a que han descubierto el teletrabajo, y eso podría hacer que abandonasen las grandes ciudades".

"El comprador real sigue ahí, el turista inmobiliario ha desaparecido"

"Nadie sabe que puede ocurrir, pero lo que sí tenemos claro es que los precios de algunos inmuebles publicados a la venta a un precio superior al del mercado antes del estado de alarma se van a reajustar a la baja y se pondrán en precio de mercado normal", analiza. Junto con esto, "se dará el caso de propietarios que tengan que vender su vivienda por motivos personales y no puedan esperar, esos casos concretos entendemos que también bajarán sus expectativas de precio de venta". La realidad del mercado, pese a todo, es que "clientes compradores, incluso a día de hoy, existen y siguen preguntándonos y buscando en los portales; sí es cierto que ha bajado el número de solicitudes de información, pero ha aumentado la calidad de las mismas, es decir, los curiosos o los turistas inmobiliarios casi han desaparecido, pero el comprador real sigue ahí".

Lo que también se está detectando es un cambio en la demanda de tipología de vivienda, "ahora tienen más consulta y solicitudes viviendas con terrazas, áticos, bajos con jardín, viviendas con vistas, con espacios libres, viviendas de mayor tamaño en cuanto al número de dormitorios e incluso nos están pidiendo viviendas con despachos o algo similar para su uso". Habernos quedado confinados casi dos meses en nuestras actuales viviendas "está haciendo valorar más donde vivimos". "Hay clientes que nos dicen que pueden hacer incluso un esfuerzo mayor de inversión para la compra de vivienda, dado que están valorando mucho más la misma y sus usos".

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