artesano_cuchara_de_palo_04
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Manuel Herrera lleva más de doce años vendiendo sus utensilios de cocina artesanales en Las Angustias. Cucharas de palo, morteros o rodillos, todos los productos están hechos a mano: “Lo bueno que tienen estas cosas es que duran para toda la vida”, asegura.

Lleva más de doce años sentado en el mismo lugar. La plaza de las Angustias es el segundo hogar donde ha encontrado acomodo en una de las esquinas de sus esquinas. Cada martes y viernes, Manuel acude con su bolsa de esparto cargada al hombro para vender sus instrumentos artesanales para la cocina. Cucharas de madera, rodillos o tenedores, cualquier producto de los que realiza Manuel en su casa duran para toda la vida.

Nació en Vejer de la Frontera hace 80 años, pero se conserva como si tuviera 60. “Unos días como chorizo, otro tocino y si cae berza pues berza”. Los peatones le conocen como El Vejer o Juan de los Pájaros debido a su afición por las aves. “Llegué a Jerez en 1954. Siendo un chaval me vine a trabajar en la agricultura a raíz de una novillada que hubo aquí. Empecé trabajando con los toros bravos y posteriormente me dediqué a la albañilería. Con el tiempo pasó lo que pasó, llegaron las reducciones de plantilla y me jubilé”.

Después de muchos años de trabajo y una pequeña pensión, Manuel no pierde la ilusión por seguir haciendo cosas con sus manos. Cualquier sitio es bueno para poder sentarse en un banco o en su casa, coger su serrucho y las lijas para tallar en la madera algunos de sus instrumentos artesanales. “Todo lo que la gente ve aquí lo hago a vista. Tengo hasta las manos lastimadas, pero no me importa porque me gusta lo que hago. Me busco las maderas donde puedo. Si veo un mueble tirado en la calle pues le quito las patas o todo lo que me pueda servir para realizar otra cosa”, relata.

“Esto dura toda la vida señora”, asegura Manuel a una mujer que acude con su carro a hacer la compra en el mercado. Hace años vendía más, pero con la crisis ha visto cómo los ingresos y las ventas se han reducido. “Sentado aquí he visto cómo la vida ha cambiado bastante. Además de ver autobuses calle arriba o calle abajo pues he visto que ya se venden menos cosas. No creo que en Jerez haya mucha gente que se dedique a esto. En las fábricas se hacen muchos productos pero créame usted que esto dura para toda la vida, es madera de verdad”.

Suele tardar una hora para hacer alguno de los instrumentos, depende de las fuerzas que tenga ese día. Los años pasan, pero su ilusión no decae por seguir fomentando la artesanía. “Cuando estoy en casa me tomo mi cervecita y me pongo al lío. De mi familia nadie ha seguido con esta tradición, mis hijos tienen sus trabajos, pero me gusta lo que hago. Me dicen muchas veces que no haga tantos instrumentos, pero yo sigo", cuenta.

Cuchara de palo o mortero, cualquier utensilio de los de Manuel sirven para acompañar en estas fechas con un vaso de mosto y una cazuela de ajo campero.

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