El concepto nace de cúmulo o rácimo y se refiere a agrupaciones de interés que aprovechan sinergias y especialización en campos que van desde la tecnología hasta la economía y la estadística. Andalucía se ha situado a la vanguardia en la creación de clústeres. Ya son 14 y están movilizándose 9 millones de euros para competir en los mercados globales. Al final, el viejo lema salta de nuevo a la palestra: la unión hace la fuerza.
En los últimos años, la Junta de Andalucía ha puesto en marcha una política integral de impulso a los clústeres empresariales con un objetivo claro: reforzar el desarrollo económico regional a través de la innovación y el avance tecnológico. La comunidad, a partir de estas políticas, suma ya 14 clústeres de innovación inscritos como agentes del Sistema Andaluz del Conocimiento y ha activado dos líneas de ayudas por valor de 9 millones de euros para consolidar estas agrupaciones y financiar proyectos de investigación industrial y desarrollo experimental.
La estrategia es nítida: concentrar talento, inversión y tecnología para ganar escala y posición en los mercados internacionales. La inscripción como agente del Sistema Andaluz del Conocimiento —con una vigencia de cuatro años renovable— certifica la capacidad de estas entidades para promover la innovación y es condición imprescindible para acceder a los incentivos autonómicos.
Un ecosistema que empieza a acelerar
El movimiento no es solo institucional. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la inversión empresarial en innovación en Andalucía creció un 24% en 2024 respecto a 2022, último año analizado, casi el doble que la media nacional, situada en el 13%. El ecosistema comienza a mostrar tracción.
De los 14 clústeres inscritos en el Registro Electrónico de Agentes del Sistema Andaluz del Conocimiento, ocho están adscritos también al registro de Agrupaciones Empresariales Innovadoras del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. En el ámbito industrial y tecnológico destacan Andalucía Aerospace, el Clúster Marítimo Naval de Cádiz, onTech Innovation (empresas digitales e industrias innovadoras), el Railway Innovation Hub, el Clúster del Plástico de Andalucía y el Smart City Clúster. Todos ellos actúan como plataformas de cooperación empresarial y tecnológica, facilitando transferencia de conocimiento y proyectos tractores.
En el sector agroalimentario operan tres clústeres consolidados: Landaluz, centrado en I+D agroindustrial; Inoleo, especializado en el sector oleícola e industria auxiliar; y Innovacal, focalizado en la horticultura intensiva. En estos casos, la innovación no es solo tecnológica, sino también organizativa, logística y de posicionamiento internacional.
Cinco nuevas acreditaciones estratégicas
A estas nueve agrupaciones se han sumado recientemente otras cinco: el Clúster Andaluz del Hidrógeno, enfocado en el desarrollo del hidrógeno como vector energético clave en la descarbonización; el Clúster Andaluz de Energías Renovables y Eficiencia Energética (Claner), que impulsa la energía sostenible y el hidrógeno verde; el Clúster de Refrigeración y Climatización de Andalucía, centrado en digitalización y sostenibilidad; el Clúster Audiovisual y de Contenidos Digitales de Andalucía (LAND), que busca posicionar la región como polo europeo de producción audiovisual; y Andalucía Logistics, orientado al fortalecimiento del sector logístico. Estas cinco nuevas agrupaciones suman una facturación estimada de más de 11.000 millones de euros entre sus empresas asociadas.
Para ser reconocido como clúster de innovación en Andalucía es necesario concentrar al menos el 25% de la facturación o el 10% de las empresas de su sector en el ámbito geográfico de actuación, representar un sector cuya facturación alcance al menos el 0,75% del PIB andaluz y contar entre sus socios con algún Agente de Generación de Conocimiento, como universidades públicas, organismos de investigación o centros tecnológicos.
En paralelo, la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación activó en julio dos líneas de subvenciones financiadas con cargo al Programa Andalucía Feder 2021-2027, dentro de la iniciativa InnovAndalucía, dotada con 59 millones para seis programas de impulso innovador. De los nueve millones destinados a clústeres, un millón se orienta a su crecimiento y consolidación —con 11 solicitudes registradas— y ocho millones a proyectos de investigación industrial o desarrollo experimental, con 19 peticiones presentadas por once entidades. Ambas convocatorias están en fase de instrucción tras cerrarse el plazo el 30 de septiembre.
Más allá de los 14 clústeres acreditados, Andalucía cuenta además con al menos siete asociaciones empresariales con estructuras de clúster y capacidad innovadora, como Aminer, ASAT, CSA, CMMA, ASA Andalucía, Nexur y Carante. Aunque no están inscritas como agentes del conocimiento, concentran músculo económico suficiente para generar innovación.
Nunca antes la comunidad había desplegado una política estructurada de clústeres. En un contexto de transición energética, digitalización industrial y reconfiguración de las cadenas globales, la cooperación sectorial se convierte en requisito más que en opción. Con 14 clústeres acreditados, cinco nuevas incorporaciones estratégicas y nueve millones en circulación para proyectos colaborativos, Andalucía no solo ordena su ecosistema innovador: intenta escalarlo.


