Al mal tiempo, buenas tartas

El emprendedor jerezano 'millennial' Jorge Payán está probando la cara dulce, La Tartería, y la cruz amarga, Pandora, de sobrellevar sus dos negocios durante el estado de alarma

Jorge Payán, en La Tartería, preparando las porciones de tartas que va a repartir por la ciudad, en días pasados. FOTO: MANU GARCÍA
Jorge Payán, en La Tartería, preparando las porciones de tartas que va a repartir por la ciudad, en días pasados. FOTO: MANU GARCÍA

En cuestión de un fin de semana, el inquieto emprendedor millennial jerezano Jorge Payán, al que todos conocen como Beto, veía cómo sus dos negocios bajaban la persiana por tiempo indefinido. Su inquietud en ese momento era la que muchos mantienen a día de hoy. Una vez más, tocó reinventarse. Con su cafetería enfocada cien por cien a las tartas, La Tartería, y una discoteca de ambiente que atrae público de toda la provincia, Pandora, este joven empresario sintió miedo nada más decretarse el estado de alarma y el consiguiente confinamiento. Lo confiesa abiertamente, aunque el miedo, como verán a continuación, ni mucho menos le paralizó. "Cerré ese fin de semana, me senté en mi casa y dije: aquí hay que hacer algo".

En menos de 24 horas, el lunes siguiente, él mismo creó y diseñó la web de La Tartería, lanzó la publicidad y se puso a repartirlas a domicilio. "Tenía miedo a la hora de empezar con el proyecto, porque no sabía cómo iba a reaccionar la gente en esta situación, pero se están vendiendo bastante y me hace muy feliz que la gente disfrute estos días con una de mis tartas". El giro inesperado de los acontecimientos, fruto también de la plataforma que puso en marcha Adelante JerezTe la llevan, le ha reportado ya ganancias monetarias y sentimentales. Como el caso de una clienta que le pidió una tarta para el cumpleaños de su padre. "Envíale media a él con un 8, y otra media a mí con un 0". Cumplía 80 años y era una buena manera de celebrarlo en la distancia.

Entrega de raciones en el Hospital de Jerez. FOTO: MANU GARCÍA

Con 32 años, Payán no para en todo el día. "Mi pareja me dice que ahora me ve menos por casa que antes", reconoce al otro lado del teléfono, en conversación con lavozdelsur.es. Formado en la Escuela de Hostelería y con una auténtica obsesión por la repostería y los postres, "uno bueno te salva una mala comida, al revés no", este emprendedor intenta endulzar la vida de la gente en un momento muy difícil. Esta misma semana, junto a otros compañeros de otros negocios como Descansolandia o Jindama, han repartido unas 500 raciones de sus tartas en residencias de ancianos, en el Hospital de Jerez, y entre los cuerpos y fuerzas de Seguridad, además de llevar estas deliciosas porciones a los Bomberos de la ciudad. También aprovecha los envíos para facilitar las cosas a los mayores y "como tenemos el Mercadona frente a nuestro establecimiento —en Divina Pastora—, aprovechamos para preguntarles si podemos acercarle algo".

Algunas de las tartas a domicilio de La Tartería. FOTO: MANU GARCÍA

A puerta cerrada, La Tartería sigue con su actividad y vende unas 4-5 tartas al día, que se reparten entre las cinco y las seis de la tarde con contacto cero y previo pago por medios telemáticos. "Ha sido una línea de negocio totalmente inesperada y está siendo muy fructífera; esto pensaba que iba a ser el cierre del negocio porque nosotros servimos doce tipo de tartas diferentes cada día, tenemos mucho producto perecedero, y no sabíamos por dónde iba a salir esto". Sin embargo, el pasado día del padre, contra todo pronóstico, "fue un día de pedidos desorbitados; y la gente se empieza a fidelizar y ya pide para sus fines de semana".

Lo de la discoteca es otra cosa. Es la cruz amarga frente a la cara dulce de los negocios de Payán. "Allí éramos doce personas, entre camareros, djs, seguridad, mantenimiento, limpieza... y allí, claro, está todo parado. Un fastidio, pero por lo menos es un negocio que no tiene productos perecederos". Lo que sí tiene claro este joven jerezano es que "me gusta el riesgo; estoy continuamente pensando, e intentando buscar soluciones. Si se cierra la cafetería, buscamos un plan b; que no funciona, otro plan... ese es el fundamento de los negocios para que funcionen, aunque por ahora, lo de poner cubatas a domicilio no se me ha ocurrido".

Entrega de tartas a la Policía Local de Jerez, en días pasados. FOTO: MANU GARCÍA

Ante la adversidad, lo tiene claro: "No vale quedarse en casa lamentándonos, hay que quedarse en casa pensando cómo vamos a salir de ésta. Hay que buscar soluciones, ¿y ahora qué? Bueno, pues mente fría y a ver cómo solventamos esto. Nadie va a regalarte nada, así que hay que dar un punto de optimismo. No tengo madurez excesiva en cuanto a los negocios, con la discoteca llevo cuatro años y con la cafetería uno, pero siempre intento buscar la diferencia. Tartas de Kinder, Pantera Rosa, San Marcos con cabello de ángel, Twix... su oferta de tartas de elaboración propia sigue siendo la misma, pero ahora exclusivamente para llevar a casa.

En cuanto al boom repostero de muchos de los confinados, y el consiguiente desabastecimiento en productos como la levadura, Payán asegura que "teníamos productos en stock de sobra, para al menos para un par de meses hay cantidad, aunque nosotros, por ejemplo, la lavadura no la utilizamos. Lo bueno que tengo es que todas las tartas las hago con productos que se pueden congelar, el producto aguanta mucho más y no pierde calidad, ni sabor". De ese modo, mantiene, "no nos hemos quedado desabastecidos, aunque parece que todo el mundo tiene que sacar una habilidad en cuarentena". La suya, seguir adelante, como sea, con su modo de vida.

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