Abre la primera tienda de ropa 'retro' al peso en el centro de Jerez

Cristina y Juanma crean Underground Vintage Shop, un espacio que llena de levi’s, converse, bombers y camisas hawaianas el número 18 de la calle Évora: “Queríamos que la gente pasara por aquí y dijera: ¿esto qué es?"

Cristina y Juanma posan para lavozdelsur.es con varias prendas en la báscula. FOTO: MANU GARCÍA.
Cristina y Juanma posan para lavozdelsur.es con varias prendas en la báscula. FOTO: MANU GARCÍA.

En una de las calles con más solera para el comercio del centro de Jerez, dos jóvenes han abierto la primera tienda de ropa vintageal peso y de segunda mano de la ciudad. “No es lo que la gente se piensa, la ropa de segunda mano no es como la pintan”, avisa Cristina Rodríguez Guerrero, que con tan solo 25 años ha abierto este negocio junto a su hermano Juanma, cinco años menor que ella.

El que fuera hace no mucho el local de Bolsos Patri, que se trasladó a la plaza del Arenal, es ahora un reducto de cultura alternativa. “Queríamos que la gente pasara por aquí y dijera: ¿esto qué es?”. En uno de los laterales, un cartel ilustra con varios colores los diferentes tipos de precios. “Cada prenda tiene una etiqueta de un color, y cada color se corresponde con un precio distinto”, explica Cristina. La joven coge una camisa y hace la prueba para lavozdelsur.es.

“Esta pesa 130 gramos”, dice. Introduce los datos a la balanza y determina el precio definitivo: no llega a los tres euros. “Tenemos mucha ropa con la etiqueta amarilla, que se corresponde con 20 euros el kilo, por lo que sale muy barato”, añade. “Cuando la gente viene, ve las marcas en la etiqueta y luego pesa la ropa te dice: no puede ser”, comenta Juanma. En la gama de colores, el verde se corresponde con 30 euros el kilo, el azul con 40 y el rojo con 50.  

Underground Vintage Shop, la primera tienda 'retro' al peso de Jerez. FOTO: MANU GARCÍA.

Mientras Juanma atiende a los primeros clientes de la tarde, Cristina explica la distribución de la tienda. En una sección, todo levi’s con la etiqueta verde. “Están a muy buen precio”. Al fondo, las camisas hawaianas, bombers y chaquetas. Se gira y debajo muestra zapatos de todo tipo y converse de segunda mano. “Todo lo que tenemos aquí ha pasado por un proceso de limpieza previo y está listo para usarse”, añade la joven, que es higienista bucodental y está opositando para la armada, una circunstancia que comparte con su hermano. “Lo vamos combinando”, ríe.  

“Las prendas de antes tienen mejor calidad que las de hoy”, sostiene mientras enseña el género, que está seleccionado al detalle y es original. ¿De dónde viene la idea? “Del extranjero, cada vez que íbamos fuera o por el resto de España iba a comprar ropa a tiendas así, al kilo”, responde Cristina, que es una admiradora del estilo undergroundvintage retro. “Hay cosas vintage, que no son de segunda mano, y que son imposibles de tener nuevas hoy”, añade Juanma, que tampoco quiere que se catalogue a esta “kilo shop” como tienda de segunda mano. “Tenemos muchas prendas nuevas”, insiste.

Pero, ¿cómo lo consiguen? “La gente duda, piensa que las prendas son falsas pero no es así”, sostiene. El secreto está en la movilidad familiar y la red de contactos que han hecho previamente. Los dos jóvenes emprendedores, oriundos de Cádiz pero residentes en la ciudad desde hace ya cinco años, han contado con el apoyo de su padre, que viaja a menudo y regenta una tienda de antigüedades en la ciudad.

Una mujer interrumpe a Cristina y le pregunta: "¿esto lo tiene en caballero?” La joven rebusca entre los zapatos. “En principio no, pero te lo puedo buscar”. La situación no es nueva. El ambiente juvenil y alternativo se entremezcla con uno más tradicional, propio de edades más avanzadas que frecuentan habitualmente estas calles del centro de la ciudad. “Hay gente mayor que lo ve raro y preguntan, luego le ayudas y encuentran cosas”, comenta, incidiendo en el potencial del boca a boca. “Nuestros primeros clientes fueron unos franceses pero hay gente de todo tipo; eso sí, todo el mundo que entra nos dice que ya hacía falta algo así en Jerez”, concluye Juanma.

“El proyecto es a largo plazo”, aclara Cristina, siendo conocedora del riesgo de emprender en la ciudad pese a que el éxito que están teniendo en estos primeros días de apertura. Su hermano asiente: “Jerez es muy peculiar, nunca sabes lo que va a pasar”. Por el momento, el éxito es total. El sábado pasado, día que inauguraron el negocio, hubo lleno absoluto y tuvieron que reponer toda la tienda. El ajetreo es constante. El número 18 de la calle Évora se ha convertido en una doble puerta al Camden Town londinense y al Estados Unidos de los años 70 y 80.

Sobre el autor:

Sebastián Chilla

Jerez, 1992. Graduado en Historia por la Universidad de Sevilla. Máster de Profesorado en la Universidad de Granada. Periodista. Cuento historias y junto letras en lavozdelsur.es desde 2015. 

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