Susana y su hija se quedan sin su alquiler y buscan dónde ir en esta loca Sevilla: "Me vale con un dormitorio para ella, yo duermo en el salón"

Venían pagando por una casa pequeña en Bellavista unos 350 euros. Teleoperadora y divorciada, tiene hasta diciembre para encontrar algo. Su historia es la de muchos. Ni siquiera culpa al casero, que vende la casa

Susana, en su vivienda en Sevilla, que tendrá que dejar en unos meses.
Susana, en su vivienda en Sevilla, que tendrá que dejar en unos meses. JUAN CARLOS TORO
26 de abril de 2026 a las 20:11h

Susana Ruiz se crio en Elcano, a la entrada de Sevilla por la avenida de Jerez, por Bellavista, por Dos Hermanas. Unas casas obreras a un paso de La Palmera y del río. "Eso está ahora rodeado por los Bermejales". Los precios de las casas desde que nació hace 51 años en esta zona no han parado de subir. Porque Palmera, entorno del Villamarín.

Es también por el nuevo barrio del Puerto de Sevilla. A un paso de donde más quiere crecer la ciudad, al Sur, cortijo de Cuarto, Palmas Altas... Este entorno puede ser, a este paso, acumulación de barrios nuevos y casi un Sevilla Este pero al Sur (o eso sueña más de uno), hasta donde permita el término municipal crecer. Por aquí se está moviendo el futuro del ladrillo durante 15 años. Incluso hay quien sueña, por soñar, más al Sur, con Tablada, aunque a día de hoy sigue fuera del PGOU.

Susana, en la casa de donde tendrá que salir en unos meses, en Bellavista, Sevilla.
Susana, en la casa de donde tendrá que salir en unos meses, en Bellavista, Sevilla. JUAN CARLOS TORO

En esta Sevilla creciente, a día de hoy, Susana, hija de estas calles, no tiene dónde estar. Hoy vive con su hija de alquiler en un pequeño piso en Bellavista, no muy lejos de donde creció, cerca también de la creciente Dos Hermanas, que se expande hacia su Norte en la capital desde hace muchos años. Susana seguirá aquí hasta final de año. "Estoy pagando 350 euros, es un piso pequeñito pero funcional". Suficiente para las dos. 

Divorciada, trabaja de teleoperadora, y ahora le toca empezar a buscar con los precios actualizados a 2026, que no son los 350 euros que ha venido pagando. "No hay nada, todo es de 600 para arriba". Preferencias de barrios, ninguna. "No estoy en condiciones de escoger". Pide poco. Le gustaría, idealmente, quedarse en el mismo Bellavista, pero este barriada ya no es lo asequible que era.

Basta mirar alquileres para ver qué hay en el mercado: el más barato son casi 500 euros en Triana... para 20 metros cuadrados. Es un estudio. Con esa fórmula de minipiso, donde el baño incluso a veces queda al descubierto (en este caso hay puerta), lo que se alquila es una habitación sola, independiente. También se están habilitando bajos comerciales, o se alquila solo para temporadas, lo cual permite terminar el contrato y volver a ofertarlo en menos de un año sin necesidad de regirse por las mínimas revisiones contempladas en las leyes de alquiler de los pasados años.  Piso, lo que es piso (no bajo comercial, no estudio) está ya en 675 euros en la avenida de las Ciencias. Todo esto, consultado a viernes 24 de abril de 2026. 

Esto es casi el doble de lo que venía pagando hasta ahora. "Me vale con un dormitorio para ella (su hija), yo duermo en un sofá cama en el salón". Una situación nada fácil, pero con la que ella se conformaría visto lo visto.   

Susana se puso en contacto con lavozdelsur.es para explicar su caso. El de una familia que se va a ver en la calle. En este caso, porque la vivienda se vende. Y no culpa al casero, el problema está en este mercado que se olvida de personas como ella. 

"Me pregunto por qué nos callamos"

"Soy una trabajadora, normal y corriente; pago mis impuestos y lo llevo todo en regla y al día, pero al estar divorciada y tener un sueldo parece ser que no tengo derecho a vivir", señalaba en su carta de protesta a modo de desahogo. "Ahora me veo con mi hija y mis cosas sin poder darle una vivienda en condiciones porque la especulación hace que los obreros, sí, obreros, no tengamos derecho a vivir, solo a trabajar para comer y a duras penas, como hace unos años pasaba".

Atendiendo a lavozdelsur.es, entiende que "no puedo optar a una vivienda normal... Yo no pido un chalé con piscina, que sería estupendo, pero soy una trabajadora y resulta que no puedo vivir". A lo lejos se ve la otra solución, la de irse de Sevilla, pero si cuestiones como el trabajo o los estudios la obligan a estar viniendo a la capital, ¿merecería la pena irse al Aljarafe o a otros pueblos? En realidad, dice, no está claro. 

Esa carta inicial, que da origen a esta entrevista, finalizaba así: "Nos tienen aburguesados y ya nadie quiere ser obrero, todos quieren ser de clase media... y como no nos levantemos, esto va a peor... Exijo una vivienda digna para mí y para mi hija, ya está bien".

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Pablo Fdez. Quintanilla

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