El accidente ferroviario registrado este martes por la noche en Barcelona, tras el desplome de un muro sobre un tren de Rodalies, se ha saldado con la muerte de un joven de 28 años natural de Sevilla. El fallecido se encontraba realizando su periodo de formación y prácticas en Renfe y viajaba en la cabina del convoy en el momento del siniestro. Junto a él iban otros cuatro integrantes del equipo, que resultaron heridos de gravedad como consecuencia del impacto. El suceso ha causado una fuerte conmoción tanto en el ámbito ferroviario como entre sus compañeros de profesión.
Según ha adelantado ABC, el joven estaba destinado temporalmente en Barcelona para completar su formación como maquinista, después de haber trabajado previamente en una empresa privada dedicada al transporte de mercancías. Había llegado a Cataluña como parte de un itinerario habitual entre los profesionales en prácticas, que buscan adquirir experiencia en distintas redes ferroviarias antes de incorporarse de manera definitiva al servicio.
Durante la noche posterior al accidente, la Guardia Civil se encargó de comunicar el fallecimiento a la familia del joven en Sevilla y de gestionar los trámites relacionados con el levantamiento y traslado del cuerpo. De acuerdo con testimonios recogidos entre sus compañeros, muchos jóvenes procedentes de diferentes provincias optan por realizar sus prácticas en Cataluña debido a la complejidad de la red ferroviaria y al estado de las vías, una situación que, según indican, es conocida dentro del propio sector.
Un muro se desplomó sobre las vías
El siniestro más grave se produjo en la línea R4, cuando un tren de Rodalies que circulaba entre Gelida y Sant Sadurní d’Anoia, en la provincia de Barcelona, colisionó contra un muro de contención que se había desplomado sobre la vía. El impacto tuvo lugar pasadas las nueve de la noche, tal como confirmó el responsable del dispositivo de los Bomberos de la Generalitat desplazado al lugar. El primer vagón fue el más afectado, quedando gravemente deformado, y concentraba el mayor número de heridos.
Este accidente se suma a otra reciente tragedia ferroviaria ocurrida en Adamuz, en la provincia de Córdoba, donde un tren de alta velocidad de Iryo procedente de Málaga descarriló y terminó colisionando con un convoy Alvia que viajaba desde Madrid. En ese suceso, los servicios forenses han logrado identificar ya a 25 de las 42 víctimas mortales confirmadas, lo que ha intensificado la preocupación por la seguridad en la red ferroviaria española.




