Han pasado ocho años desde que Antonio Santiago Muñoz (Sevilla, 1957) llamara por última vez a los costaleros del paso de palio de la Virgen de la Esperanza Macarena, con el dragón que tiene por martillo una de las devociones cristianas más importantes del mundo.
Ocho años que han dado para mucho, pero que próximamente pondrán el contador a cero, ya que el emblemático capataz de la capital andaluza ha puesto en marcha la maquinaria en su equipo de trabajo, para volver a la cofradía de La Madrugá como máximo responsable tanto del paso de misterio como de palio.
Tan es así, que junto con los ríos de tinta que han corrido durante estos últimos meses por San Gil, se puede decir que el atrio de la basílica de la sede canónica de la cofradía acogerá el próximo viernes la igualá más esperada de Sevilla en los últimos años.
Según datos facilitados por la hermandad, en torno a 700 aspirantes han inscrito su nombre para formar parte de alguna de las dos cuadrillas, si bien gran parte de ellos sueñan desde hace largo tiempo con ser 'los pies de la Macarena' en la que se conoce como la noche más esperada por los cofrades.
Una igualá que tendrá lugar el próximo viernes y que no llega exenta de polémica, como es habitual cuando se producen este tipo de cambios en las cofradías — sean de donde sean— y que ya están dando mucho que hablar en las redes sociales.
Si bien, por un lado, se está acusando a Antonio Santiago de hacer "una limpia" previa al esperado momento y ya ha informado a algunos costaleros antiguos que no cuenta con ellos debido a la clásica pérdida de confianza, en el otro lado de la orilla también salen en su defensa quienes hacen saber que quien fuese su sustituto en el año 2018 — José María Rojas Marcos— actuó en su momento al igual que ahora.
Lo cierto y fijo es que el próximo viernes por la tarde noche en el atrio de la Basílica de la Virgen de la Esperanza Macarena se vivirán momentos de alta intensidad cofrade, tanto por parte de quienes no estarán bajo los pasos, como por la de quienes cumplan su sueño de ser miembro de una de las cuadrillas de costaleros más deseadas de Sevilla.


