Josefa Gómez, vecina de El Cuervo, aún no se cree que su hija Tatiana Linares, de tan solo 15 años, ya no esté con ella. Porque falleció el pasado 6 de enero. Y no se hace a la idea.
Desde entonces, está siempre acompañada por su familia en casa. Recibiendo ayuda psicológica. Y pasando los días no sabe muy bien cómo. Porque está destrozada.
De la felicidad por encontrar un donante de médula compatible, el pasado mes de noviembre, a la tristeza más absoluta por perder a su hija, en solo unas semanas. Porque Tatiana padecía leucemia linfoblástica aguda (LLA), el cáncer pediátrico más frecuente, que le diagnosticaron cuando tenía siete años.
Unos años después de superarlo, se le volvió a reproducir, y su madre grabó un vídeo a la desesperada, pidiendo ayuda para encontrar un donante de médula.
"No pedimos nada, solo que la gente se acerque al banco de donantes más cercano, que son cinco minutos y no duele y nosotros necesitamos un trasplante de médula urgente”, solicitaba Pepi, como todos la conocen.
Lo grabó porque le invadió el miedo cuando las informaron de que Tatiana no estaba respondiendo bien a los tratamientos a los que se estaba sometiendo. Pero llegó la llamada que estaban esperando: había un donante compatible.
Porque el pasado 15 de julio, casualmente el día del cumpleaños de Tatiana, le comunicaron que las analíticas tenían algunos parámetros "alterados", y poco después se confirmó que se le había vuelto a reproducir la enfermedad que tuvo con siete años.
Desde entonces, tuvo tres tratamientos, pero no lograron los resultados esperados. Y se hizo necesario el trasplante de médula. Una vez ingresó, empezó el procedimiento, pero no fue bien.
"Estábamos tan felices por encontrar médula... y al final ha sido catastrófico", acierta a decir Pepi, entre lágrimas, cuando habla con lavozdelsur.es. "Estoy destrozada, como el resto de la familia. No nos lo creemos esto todavía. Parece que en cualquier momento voy a ir al hospital otra vez a estar con ella", agrega.
Porque Tatiana, y su madre también, estaban acostumbradas a pasar largas estancias en el hospital. Desde verano pasado fue una constante. "Es muy injusto que después de siete años de lucha esto le pase a las puertas, le quedaba tan poco...", dice Pepi, que pide, más bien exige, que "haya más investigación, para que no le vuelva a pasar a ningún niño".
Una niña "alegre, extrovertida"
Pepi Gómez describía a su hija como "una niña muy alegre, extrovertida, siempre dispuesta a ayudar", y buena estudiante. "Como hija me ha apoyado mucho", dice.
Tatiana quería estudiar Enfermería. Para ayudar a otras personas como la ayudaron a ella durante este largo proceso. Porque le encantaba ayudar a otras personas. Y era agradecida. "Cuando era más pequeña, incluso ponían a los niños nuevos en su habitación porque ella los animaba. Les decía que no pasaba nada, que todo saldría bien", rememoraba su madre. Así quiere recordarla.




