Grazalema ha registrado esta semana precipitaciones históricas que han desbordado el río Guadalete, saturado el acuífero del municipio y provocado derrumbes parciales de calles y muros. Más de 1.500 vecinos han tenido que abandonar sus casas en una evacuación de urgencia, trasladados a Ronda, hoteles y casas de familiares. La situación afecta así a personas mayores, niños y embarazadas, y deja escenas de calles convertidas en ríos de barro.
El temporal no ha dado tregua. La jornada del jueves se registraron más de 500 litros de agua por metro cuadrado en 24 horas, provocando que el suelo ceda y los desagües colapsen. La plaza principal y la calle de las piedras del pueblo han quedado anegadas, mientras los vecinos han intentado salvar lo que podían de sus hogares antes de ser evacuados completamente.
En medio de la confusión, los grazalemeños se han ido organizando entre ellos para ayudar a los más afectados. Jesús Téllez, residente de la zona, cuenta a lavozdelsur.es: "Mientras más agua sacaba, más salía. Solo podíamos dejarla correr. Todo el pueblo se volcó en ayudar, fue impresionante. Estábamos físicamente bien, pero emocionalmente tocados".

Jesús Téllez: en primera línea
Jesús Téllez explica a este medio que aunque su vivienda no ha sufrido daños graves, la casa de su madre sí ha quedado inundada. Pasó horas achicando agua y vigilando la plaza principal, donde la corriente arrastraba barro y escombros. "Desde primera hora supe que algo iba a pasar. Cuando vieron que había gente del pueblo, la Guardia Civil y Protección Civil nos pidieron evacuar, pero parecía un sueño, algo irreal", recuerda.
Su relato refleja la mezcla de responsabilidad y miedo. "Nos avisaron de que teníamos que irnos. Solo me he traído un pantalón, una camiseta y los zapatos. Es un golpe emocional tremendo. La comunidad nos ayudó mucho, eso fue lo mejor", declara, con nerviosismo y tristeza, pero sobre todo expectación por el temporal que todavía está por llegar.

Sara, embarazada, entre miedo y solidaridad
Sara, vecina de Grazalema y embarazada de 20 semanas, ha vivido un auténtico calvario con los desalojos. Tras pasar la primera noche en el Hotel El Fuerte, a cinco kilómetros del municipio, junto a otros vecinos, en la mañana de este viernes se ha visto obligada a abandonar de nuevo el alojamiento ante la continuación del riesgo por las intensas lluvias.
"Es surrealista, nos tuvimos que ir otra vez. La primera noche la pasamos en el hotel, pero ahora han trasladado a muchos a Ronda, aunque mi familia y yo vamos a El Bosque. Ha sido muy duro, pero lo importante es que estamos a salvo", cuenta a lavozdelsur.es.
A pesar del miedo, Sara destaca la solidaridad entre los vecinos. "Todos nos ayudamos", relata. La situación es especialmente complicada por su embarazo: "Preocupa estar en este estado y tener que moverte, pensar en la familia… Ha sido una experiencia muy angustiosa, pero tratamos de cuidarnos entre todos".

Además, Sara explica cómo se coordinó la evacuación: "Nos vinieron a avisar de que había que desalojar otra vez. Algunos vecinos se fueron a Ronda, otros a casas de familiares o a otros pueblos cercanos. Nosotros no tuvimos muchas opciones y tuvimos que seguir las indicaciones de los responsables del operativo. Todo ha sido muy rápido y confuso, pero la prioridad era mantenernos seguros".
También describe el ambiente entre los evacuados: "Hay tristeza, preocupación… todos estamos pendientes de nuestras casas, de nuestros negocios. Es como si viviéramos en una película, pero al final sabemos que la seguridad es lo primero".

Rafael Campuzano: tres veces realojado
Rafael Campuzano describe su experiencia con preocupación y resignación. "Nos hemos alojado en distintos puntos: primero en el Hotel Villa de Grazalema, luego en el polideportivo El Fuerte en Ronda, y finalmente en casa de un familiar", comenta, sorprendido de haber sido realojado en tres ocasiones en tan poco tiempo. Su vivienda sufrió daños graves por el agua: "El salón se levantó y el agua empezó a brotar por la cocina. Tuvimos que subir a mi madre arriba y achicar lo que pudimos, con diez o doce personas ayudando".
Rafael, al igual que Sara con Grazalema, da especial importancia a la solidaridad de la población de Ronda: "Todo el mundo se ha volcado, desde vecinos hasta hoteleros y restaurantes. Ha sido impresionante cómo nos han ayudado en todo momento". Explica también la dificultad de la comunicación y el traslado: "La carretera estaba cortada, pero gracias a la coordinación pudimos salir con nuestro coche. Ahora queda la preocupación por cuándo podremos volver y si habrá suficientes albañiles para reparar las casas afectadas".
Preocupación por el retorno
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha señalado que será "muy difícil" que los vecinos puedan regresar antes de "seis o siete días". Las evaluaciones geológicas determinarán la seguridad del terreno, situado sobre un acuífero que no puede absorber más agua. Mientras tanto, los evacuados permanecen en Ronda, en casas de familiares o en hoteles, a la espera de que amaine el temporal y se pueda garantizar un retorno seguro.
Los relatos de los vecinos muestran la magnitud de la emergencia: familias que abandonan sus hogares con lo imprescindible, preocupaciones por los daños materiales y la incertidumbre sobre cuándo podrán regresar. La solidaridad entre los afectados y la ayuda de la población de Ronda o El Bosque se han convertido en un soporte vital en medio de una evacuación histórica.



