La Agrupación Astronómica Jerezana Magallanes ha celebrado este fin de semana una actividad divulgativa centrada en el patrimonio de relojes de sol de Jerez, coincidiendo con la proximidad del equinoccio de primavera, fecha en la que se conmemora el Día Mundial de los Relojes de Sol, habitualmente entre el 20 y el 21 de marzo. La iniciativa consistió en un recorrido a pie por el centro histórico de la ciudad.
La actividad estuvo dirigida por Isabel Suárez, profesora funcionaria emérita de Física y Quimica. Se jubiló siendo coordinadora del Bachillerato Internacional en el IES Padre Luis Coloma desde su puesta en marcha y secretaria del IES Padre Luis Coloma en el equipo directivo de José Ángel Aparicio. La ruta tuvo como punto de partida la confluencia de las calles Lealas y Ancha. Según explicó, uno de los objetivos de la propuesta es recuperar la atención hacia elementos patrimoniales que suelen pasar desapercibidos en el entorno urbano. "Antes por otros motivos y ahora fundamentalmente porque cuando todo el mundo va por la calle, va con los móviles en las manos, se nos olvida mirar para arriba".


Durante el recorrido, los participantes pudieron observar distintos relojes de sol ubicados principalmente en fachadas de edificios históricos, especialmente religiosos. Suárez destacó el valor de estos elementos y la singularidad de la experiencia, que debe realizarse en horario matinal para apreciar la incidencia de la luz solar. "Es una ruta diferente por el centro de Jerez porque hay que hacerla por la mañana para apreciar la marca del sol en estos relojes", explicó.
El itinerario discurrió íntegramente por el centro de Jerez, con salida en la calle Lealas esquina calle Ancha, donde se encuentra un reloj en una casa palacio. Desde allí, el recorrido continuó por la calle Ancha hasta la iglesia de Santiago, para seguir después hacia la iglesia de San Lucas, la plaza Rafael Rivero, San Dionisio y finalizar en San Miguel. "Es todo por el centro. Hay otros relojes que están un poquito más alejados, pero los que hemos visto son relojes históricos", detalló.
Unas 30 personas participaron en un evento que duró casi dos horas y en el que se realizaron descubirmientos inesperados. La mayoría de los relojes de sol incluidos en la ruta datan del siglo XVIII, aunque no todos están fechados. Su presencia en fachadas, especialmente de edificios religiosos, respondía a una práctica habitual de la época. "Era la forma de medir el tiempo. Principalmente el tiempo era importante para la iglesia", señala Suárez, quien también apuntó que estos instrumentos marcaban los horarios de los rezos.
La responsable de la actividad recuerda que los relojes de sol existen desde la Antigüedad, con ejemplos en el antiguo Egipto, y que durante siglos convivieron con los relojes mecánicos. "A las 12 del mediodía se ajustaban los relojes mecánicos con el reloj de sol", explica.


En este contexto, incidió en que el concepto actual de hora es relativamente reciente. "La hora tal y como la conocemos ahora, la hora civil, surge en el siglo XIX cuando llega el ferrocarril", explicó. Hasta ese momento, cada localidad se regía por su propio tiempo: "Hasta ese momento cada ciudad tenía su propia hora, la que marcaba el sol. Y claro, cuando ya surge el ferrocarril hay que ajustar la llegada y las salidas".
En comparación con otras regiones, Andalucía no presenta una gran tradición en la gnomónica, disciplina que estudia los relojes de sol. "Por ejemplo, en el Levante hay muchísimos más", afirmó Suárez, quien destacó también el caso de Palma de Mallorca, donde "hay 156 relojes de sol por todos los sitios" y se pueden realizar múltiples recorridos.
Dentro del itinerario jerezano, Suárez señaló algunos ejemplos destacados, como el reloj de la plaza Rivero, aunque consideró que el más representativo es el de la iglesia de Santiago. "Para mí el que tiene más entidad es el de la Iglesia de Santiago por lo que representa esa iglesia para la ciudad, por la belleza y elegancia del reloj. Está en un lugar en el que sin esfuerzo se puede contemplar y disfrutar, no solo de él, también de su entorno", indicó, al tiempo que defendió el valor educativo de estos instrumentos, recordando su utilidad para comprender conceptos básicos relacionados con la sombra y el movimiento del sol.
El uso intensivo de pantallas y la falta de atención al entorno natural fue otro de los aspectos que abordó Isabel Suárez. En este sentido, advirtió de las consecuencias que tiene este hábito en la vida cotidiana: "Es una pena que no miremos más al cielo y que estemos tanto pendientes de las pantallas", señaló, al tiempo que recordó que esta desconexión también tiene efectos en la salud. "Cuanto menos luz tengamos de noche, mejor irá nuestro ciclo circadiano y nuestro sueño", afirmó, subrayando que muchos problemas actuales de descanso están relacionados con la exposición continuada a la luz artificial.
El recuerdo de jugar con las sombras
Además, la responsable de la actividad aportó otras reflexiones y datos que contextualizan el valor de los relojes de sol y la divulgación científica. "En Andalucía, que tenemos tanto sol, no hay mucha tradición de la gnomónica", explicó, en contraste con otras zonas del país. También puso en valor el componente educativo de estos instrumentos: "¿Quién de niño no ha jugado alguna vez con su sombra? Ese es precisamente el fundamento del reloj de sol". En relación con la actividad de la asociación, añadió: "El cielo nos va dando sorpresas, se van descubriendo cosas nuevas", destacando así el carácter dinámico de la astronomía y su capacidad para despertar el interés del público.
La actividad se enmarca en la labor divulgativa de la asociación, que desarrolla el podcast Un Punto Azul, en emisión desde hace 26 años y actualmente alojado en Radio INDE de la Universidad de Cádiz. La Ruta del Tiempo es un espacio que se emite cada martes y en el que se abordan recorridos por relojes de sol de distintos lugares, junto a otros contenidos científicos y astronómicos.




