El Faro de Trafalgar ya cuenta con la máxima protección prevista en la Ley de Patrimonio Histórico Español. El Consejo de Ministros ha aprobado este martes, 20 de octubre, su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Monumento, culminando un expediente iniciado por el Ministerio de Cultura en junio de 2025. La decisión afecta al faro situado en Caños de Meca, dentro del término municipal de Barbate y en el Parque Natural de La Breña y Marismas de Barbate. La infraestructura continúa además desempeñando funciones de señalización marítima y está adscrita a la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz y a Puertos del Estado.
La declaración llega después de años de controversia sobre el futuro del recinto. En diciembre de 2023, la Autoridad Portuaria formalizó una concesión administrativa a Pentágono Colón SL para poner en marcha un negocio hostelero en la zona inferior del faro, una iniciativa que provocó protestas ciudadanas y ecologistas. Colectivos como El Faro no se Vende, SOS El Palmar y Ecologistas en Acción reclamaron mantener el espacio como instalación pública y cuestionaron la explotación comercial. La movilización llegó a reunir a centenares de personas y se acompañó de una campaña de firmas que alcanzó cerca de 10.000 apoyos.
Un faro del siglo XIX que sigue funcionando
El Ministerio de Cultura destaca el valor histórico, científico y técnico del inmueble. El faro fue proyectado por el ingeniero Eduardo Saavedra y Moragas, junto a Rafael Navarro, Antonio de Palacio y Manuel García, dentro del Plan General de Alumbrado Marítimo de las Costas y Puertos de España e Islas Adyacentes de 1847. Se iluminó por primera vez el 15 de julio de 1862.
Su torre troncocónica de mampostería supera los 35 metros de altura y conserva una organización alrededor de un patio central. Aunque ha experimentado intervenciones para adaptarse a los avances tecnológicos de la navegación, el Ministerio sostiene que esas modificaciones apenas han alterado su esquema compositivo original. El Faro de Trafalgar mantiene su uso ininterrumpido desde su construcción. Su óptica inicial alcanzaba aproximadamente 19 millas y posteriormente fue modificada hasta situar su haz luminoso en torno a las 40 millas.
La declaración como BIC tiene como finalidad proteger sus valores históricos, científicos y técnicos, pero no impedirá las actuaciones necesarias para mantener su funcionamiento como señal marítima. Podrán realizarse tareas de mantenimiento, actualización e instalación de medios técnicos vinculados al servicio y a los avances tecnológicos. El faro ya había sido incluido en 2017 en el Catálogo de faros con valor patrimonial de España, dentro del Plan Nacional de Patrimonio Industrial, como testimonio de la tecnología y la ciencia de su tiempo.
El expediente de protección había supuesto también un punto de inflexión para quienes se oponían al proyecto hostelero. Cuando comenzó su tramitación, los colectivos ciudadanos celebraron la paralización temporal de las iniciativas comerciales y reivindicaron que el procedimiento había nacido de la movilización social. "El BIC no cae del cielo", resumió entonces una portavoz de El Faro no se Vende.
El Faro de Trafalgar ya cuenta con la máxima protección prevista en la Ley de Patrimonio Histórico Español. El Consejo de Ministros ha aprobado este martes, 20 de octubre, su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Monumento, culminando un expediente iniciado por el Ministerio de Cultura en junio de 2025. La decisión afecta al faro situado en Caños de Meca, dentro del término municipal de Barbate y en el Parque Natural de La Breña y Marismas de Barbate. La infraestructura continúa además desempeñando funciones de señalización marítima y está adscrita a la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz y a Puertos del Estado.
La declaración llega después de años de controversia sobre el futuro del recinto. En diciembre de 2023, la Autoridad Portuaria formalizó una concesión administrativa a Pentágono Colón SL para poner en marcha un negocio hostelero en la zona inferior del faro, una iniciativa que provocó protestas ciudadanas y ecologistas. Colectivos como El Faro no se Vende, SOS El Palmar y Ecologistas en Acción reclamaron mantener el espacio como instalación pública y cuestionaron la explotación comercial. La movilización llegó a reunir a centenares de personas y se acompañó de una campaña de firmas que alcanzó cerca de 10.000 apoyos.
Un faro del siglo XIX que sigue funcionando
El Ministerio de Cultura destaca el valor histórico, científico y técnico del inmueble. El faro fue proyectado por el ingeniero Eduardo Saavedra y Moragas, junto a Rafael Navarro, Antonio de Palacio y Manuel García, dentro del Plan General de Alumbrado Marítimo de las Costas y Puertos de España e Islas Adyacentes de 1847. Se iluminó por primera vez el 15 de julio de 1862.
Su torre troncocónica de mampostería supera los 35 metros de altura y conserva una organización alrededor de un patio central. Aunque ha experimentado intervenciones para adaptarse a los avances tecnológicos de la navegación, el Ministerio sostiene que esas modificaciones apenas han alterado su esquema compositivo original. El Faro de Trafalgar mantiene su uso ininterrumpido desde su construcción. Su óptica inicial alcanzaba aproximadamente 19 millas y posteriormente fue modificada hasta situar su haz luminoso en torno a las 40 millas.
La declaración como BIC tiene como finalidad proteger sus valores históricos, científicos y técnicos, pero no impedirá las actuaciones necesarias para mantener su funcionamiento como señal marítima. Podrán realizarse tareas de mantenimiento, actualización e instalación de medios técnicos vinculados al servicio y a los avances tecnológicos. El faro ya había sido incluido en 2017 en el Catálogo de faros con valor patrimonial de España, dentro del Plan Nacional de Patrimonio Industrial, como testimonio de la tecnología y la ciencia de su tiempo.
El expediente de protección había supuesto también un punto de inflexión para quienes se oponían al proyecto hostelero. Cuando comenzó su tramitación, los colectivos ciudadanos celebraron la paralización temporal de las iniciativas comerciales y reivindicaron que el procedimiento había nacido de la movilización social. "El BIC no cae del cielo", resumió entonces una portavoz de El Faro no se Vende.
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