Un ejemplar de ibis eremita se posa sobre la parte más alta de una ladera de La Barca de Vejer. La parte baja de esa ladera es hoy un cúmulo de grandes piedras rodeadas de una valla de seguridad, ocupando buena parte del aparcamiento de la histórica Venta Pinto, junto a la carretera A-314. En este punto, en pleno tren de borrascas, tuvo lugar el desprendimiento de un talud. “Esto ha sido una barbaridad, nadie se lo podía imaginar”, dice Cristina Pinto García, al frente de este establecimiento centenario que pasa de generación en generación.
En el año 1900 aproximadamente, su bisabuelo, Juan Pinto Crespo. Desde entonces, el negocio ha pasado de padres a hijos y es en 2013 cuando Cristina se pone al frente del establecimiento y mantiene vivo el legado familiar, basado en guisos tradicionales y, por su puesto, el lomo en manteca, seña de identidad de esta venta y de Vejer.
En sus años de vida, nunca había visto un suceso como el que les sorprendió el sábado 7 de febrero sobre las 20.00 horas, en mitad del temporal. “Fue un día de lluvia muy intensa”, recuerda la vejeriega frente al aparcamiento cerrado. De pronto, se oyó un estruendo y el talud se vio abajo. “Lo noté como un trueno, cuando piensas que se va a caer el cielo. Las piedras llegaron a la carretera pero, afortunadamente, en ese momento no pasaba ningún coche”, explica Cristina delante de la vía, que estuvo cortada.

En la venta se vivieron momentos de tensión y “todo fue bastante caótico”, pero la hostelera intentó transmitir calma a la familia y al equipo que, en estos momentos, se encontraba trabajando. Estaba tranquila porque no hubo que lamentar daños personales, entre otros motivos, según detalla a lavozdelsur.es porque la zona estaba precintada por la Policía Local desde el miércoles 4 de febrero, tres días antes. Fue ella quien alertó a las autoridades del riesgo que existía en este rincón de La Janda. “Ese día no abrí el restaurante por precaución. Aquí vienen trabajadores de Chiclana, Zahara y Barbate. Pero estuve por la zona y me acerqué a la venta. Un vecino me avisó de que había habido un pequeño derrumbe, cayó como una cuarta de arena. Me acerqué a verlo y ya vi que había una grieta importante”, explica.
Ese mismo miércoles, las autoridades se habían desplazado a La Barca de Vejer para supervisar un canal pluvial que desemboca en el río y que se sitúa bajo el establecimiento. Así que, Cristina aprovechó la presencia del alcalde y los concejales para solicitar el precinto del aparcamiento. “No me gustó nada lo que ví allí y la Policía lo precintó”, sostiene.


La vejeriega ha evitado una desgracia. Si no hubiese dado la voz de alarma, probablemente las piedras hubiesen aplastado alguno de los coches o habrían caído sobre alguna persona. Su aviso, de alguna forma, ha salvado vidas.
Ya el sábado, en el momento del derrumbe, casualmente las autoridades estaban en la zona controlando el canal pluvial mientras que los operarios realizaban labores de descongestión por la acumulación de piedras y restos de árboles. “Menos mal que venían con una retro grande, con una pala, e inmediatamente empezó a empujar las piedras hacia adentro, y las pudo agrupar ahí”, explica señalando la escena un mes después.
Pendientes de la reparación
Ante la situación, el Ayuntamiento solicitó la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME), así como la actuación de técnicos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME). La hostelera comenta que ya han estado en el lugar y que, tras inspeccionar el terreno, le transmitieron tranquilidad. “Me dijeron que estaba controlado y que ya no iba a pasar nada más”, dice.

Actualmente, las consecuencias del derrumbe continúan visibles desde la carretera y la parte del aparcamiento afectada sigue inutilizada. Cristina apunta a una piedra del talud. “Hay como unas piedras bastante grandes que están sueltas, están esperando a que se caigan por su propia inercia. Si no lo hacen, hablaron de venir con maquinaria pesada para descarnar y terminar de retirarlo todo”, explica. Aunque de momento, no le han dado ningún plazo.
Mientras tanto, se ha habilitado un espacio provisional para los autobuses con dirección Algeciras que paraban en este punto del parking para la subida y bajada de pasajeros. “Son los más afectados. Pedí al alcalde que pusiera señales para que nadie aparque en este lateral y así los autobuses puedan hacer parada normal. Aunque a veces no se respeta”, añade.


