El juzgado ha puesto fin a la fase de instrucción del caso por el asesinato de dos guardias civiles en el puerto de Barbate, embestidos por una narcolancha, y ha ordenado la apertura de juicio ante un jurado popular. En el auto, el magistrado reclama al piloto de la embarcación una fianza de 3.300.000 euros para asegurar las responsabilidades económicas derivadas del proceso.
Cuando están a punto de cumplirse dos años de los hechos, ocurridos el 9 de febrero de 2024, el tribunal de instancia de Barbate ha acordado que sean juzgados Karim El Baqqaly, piloto de la narcolancha, y Yassine El Morabet, que viajaba con él. Otros dos tripulantes marroquíes serán procesados en un procedimiento distinto.
El Baqqaly está acusado de dos delitos de asesinato consumado y cuatro en grado de tentativa, mientras que a El Morabet se le imputan seis delitos de atentado agravado. Según el auto, mientras el piloto embestía la embarcación oficial, El Morabet enfocó en varias ocasiones a los agentes con un puntero láser “para reducir su visión”.
La resolución judicial detalla que los hechos ocurrieron entre las 20:20 y las 20:29 horas, cuando seis guardias civiles acudieron al puerto para comprobar la presencia de varias narcolanchas refugiadas por el temporal. La semirrígida pilotada por El Baqqaly, de 14 metros de eslora y cuatro motores de 300 CV, realizó varias aproximaciones antes de colisionar violentamente contra la zodiac oficial. El juez sostiene que actuó “con el ánimo de atentar contra el principio de autoridad y de causar la muerte” de los agentes, con pleno conocimiento de su condición y de “sus escasas posibilidades de defensa”.
Como consecuencia del impacto fallecieron Miguel Ángel González Gómez y David Pérez Carracedo, mientras que otros cuatro agentes sufrieron lesiones físicas y psíquicas. Los daños materiales en la embarcación fueron valorados en 22.942 euros.
La Fiscalía cifra en 2.500.000 euros las responsabilidades por las muertes y lesiones, cantidad a la que se sumarán otros conceptos. Por ello, el juez exige el pago de la fianza “en el plazo de un día”, advirtiendo de embargo si no se deposita.
