Pese a que voces expertas habían apuntado a hidrosismos la cadena de temblores que llevan más de 48 horas sucediéndose entre las provincias de Málaga y Cádiz, en las zonas del Valle del Genal, en la Serranía de Ronda, y en el Campo de Gibraltar, el Instituto Geográfico Nacional ha negado esta hipótesis.
A las 15.09 horas de este viernes se ha registrado el último sismo, en Jubrique (Málaga), con una magnistud 1,9 en la escala Richter. Unos diez minutos después del anteriormente registrado en Benarrabá, también en la serranía malagueña y con magnitud 2. Han sido más de veinte en las últimas 48 horas y se han sentido en distintos municipios de los más de una quincena en los que ha habido registros.
A 30 kilómetros de profundidad y con magnitud hasta 2,6
"Desde el 3 de febrero, la Red Sísmica Nacional ha registrado una serie de terremotos al sureste de la provincia de Málaga —también en Cádiz—, con magnitudes entre 1,8 y 2,6 y, en muchos casos, a unos 30 kilómetros de profundidad. Hasta el momento, cuatro de estos eventos han sido levemente sentidos por la población", ha publicado el IGN en sus redes sociales.
A partir de lo anterior, concluyen: "La Red Sísmica Nacional no dispone de evidencias científicas contrastadas que permita afirmar que las lluvias recientes hayan generado o influido en estos terremotos. Por ello, en ningún caso los ha denominado hidrosismos".
Según el catálogo del IGN, han publicado, "tan solo 3-4 de los terremotos registrados en Cádiz-Málaga son subsuperficiales, y podrían estar relacionados con las precipitaciones. Sin embargo, la gran mayoría están a gran profundidad y corresponden con la sismicidad normal de la zona".
El Instituto de Geociencias (CSIC-UCM) confirma: "Se está diciendo que los terremotos registrados entre Cádiz y Málaga son consecuencia de las precipitaciones. Se han localizado entre 10 y 40 km de profundidad. Ni se han enterado las fallas de lo que pasa en superficie...".
