Crónica de una muerte esperada (por los vecinos) del puente de Arcos que agoniza a sus 106 años

El llamado también puente de hierro sufre el desprendimiento de tres pilares por la crecida del Guadalete, y lleva más de un año 'en la UCI'. El Ayuntamiento ejecuta trabajos de urgencia para evitar su caída sobre el río

El ferretero Javier Ballesteros y Bartolomé González, vecino del Barrio Bajo de Arcos, con el puente de San Miguel al fondo.
El ferretero Javier Ballesteros y Bartolomé González, vecino del Barrio Bajo de Arcos, con el puente de San Miguel al fondo. JUAN CARLOS TORO
02 de febrero de 2026 a las 21:05h

Es el tema de conversación más recurrente de estos días en Arcos de la Frontera. Y hay hasta quien se acerca —incluso desde otras localidades— para comprobar en persona el mal estado en el que se encuentra el puente de San Miguel, conocido como el puente de hierro, que muchos dan ya por sentenciado.

"Lo mejor que puede pasar es que se caiga", es un comentario muy escuchado en el entorno del puente, un emblema del Barrio Bajo que agoniza. Y que en los últimos días, por el agua traída por las fuertes lluvias y el empuje del río Guadalete, ha visto cómo se desprendían hasta tres pilares que lo sujetan, dejando muy tocada su estructura. 

Estos pilares se colocaron en primavera del año pasado, después de que a finales de 2024 sufriera graves daños estructurales. La madrugada del 10 de diciembre de ese año, se escuchó un fuerte crujido, que dio un buen susto de madrugada a los vecinos del entorno. Desde entonces sufre unos daños de los que difícilmente podrá recuperarse.

Puente de Hierro de Arcos 14
Javier Ballesteros, en la puerta de su ferretería.   JUAN CARLOS TORO

El Ayuntamiento entonces se lanzó a pedir ayuda a otras Administraciones, porque el coste estimado de la reparación rondaba los tres millones de euros, inasumible para las arcas municipales. El Consistorio libró 100.000 euros para estabilizar el puente, una obra que ahora se resiente, y que el Guadalete está a punto de llevarse por delante. 

Tras soltarse los pilares, el Consistorio arcense anda inmerso en trabajos de reforzamiento de la estructura, para evitar que se caiga sobre el río y bloquee el paso del agua. "No es una obra de recuperación del puente, es una obra puntual para que el puente no se caiga y tengamos problemas mayores", decía el alcalde, Miguel Rodríguez, este fin de semana.

El puente de San Miguel de Arcos, que se cae a pedazos.

El ferretero al que "mata" el mal estado del puente

El puente de San Miguel, inaccesible desde ese momento, hasta mantiene el alumbrado navideño instalado aquel año, como si por él no hubiera pasado el tiempo. Pero en uno de sus extremos, una pancarta recuerda lo vivido: "Un año cerrado sin solución ni información. Salvemos el Barrio Bajo".

El autor de la pancarta es Javier Ballesteros, propietario de la ferretería El Puente, situada justo en la entrada a esta infraestructura, de la que toma hasta su nombre. El establecimiento tiene más de 40 años de vida, pero Ballesteros lo regenta desde hace seis. Y desde que sufriera daños en la antesala de la Navidad de 2024, le está perjudicando al negocio.

Puente de Hierro de Arcos 19
Operarios en los trabajos de refuerzo del puente de San Miguel.   JUAN CARLOS TORO

"Me está matando, pero no me puedo ir, hay mucho invertido", comenta el ferretero a lavozdelsur.es. Hace poco más de un año eran tres trabajadores, en algunos momentos puntuales hasta cuatro, pero ahora solo queda el dueño, porque "no da para más". La bajada de ingresos es alarmante, porque si los clientes no pueden llegar, no vende, obviamente. 

En su ferretería tiene más de 100.000 referencias, mucho material en sus almacenes, y la inversión de toda una vida. "Vi una oportunidad y me lancé, porque antes era fontanero, pero te pilla algo que no está en tu mano... y ahora es mi ruina", lamenta. 

"Yo llevo tiempo alertando del estado del puente. Aquí lo veo todos los días y sé perfectamente cómo está", incide Ballesteros, a quien hay días que se le quitan las ganas de seguir al frente del negocio, porque ve que no puede hacer nada para mejorarlo, mientras el puente sigue en estado ruinoso.

Él es de los que piensa que el puente "no tiene solución" y que lo mejor es optar por uno nuevo. El propio alcalde de Arcos, Miguel Rodríguez, planteó esta posibilidad el fin de semana, como una opción que se hablará en las reuniones previstas a tres bandas entre Ayuntamiento, Diputación de Cádiz y Junta de Andalucía.

La panadera que lamenta la "dejadez"

Ana Padial aparece por detrás del mostrador de la panadería Barroso-El horno de Juan, ubicada a pocos metros de la ferretería de Javier, en la misma acera, más retirada de la entrada al puente. 

"No nos perjudica tanto", admite, "para nosotros el gran perjudicado es el ciudadano, que es el que está pagando todo esto". Ella también opina que hace falta un puente nuevo. "Ha habido mucha dejadez", lamenta, por parte de las Administraciones competentes. 

Puente de Hierro de Arcos 12
Ana Padial atiende a una clienta en su panadería.   JUAN CARLOS TORO

Aunque sea un símbolo del Barrio Bajo, cree que lo mejor es darle un relevo. "La función de un puente es conectar dos zonas, si no lo hace... da igual que no sea el mismo, lo importante es que se pueda circular", señala.

Padial cree que "no se le ha dado al puente la importancia que tenía desde el minuto uno", de ahí que se haya llegado a esta situación, con un temporal en puertas y un puente muy deteriorado. 

"Claro que da pena, después de 100 años", añade la panadera, que incide en la importancia simbólica del puente. "Tú pones este arco en una foto y es fácilmente reconocible, pero ha pasado de eso a ser un amasijo de hierro oxidado. Eso ya no puede estar así".

José y Bartolomé, una tertulia a pie de puente

Frente a la ferretería, José Camarena y Bartolomé González, vecinos del Barrio Bajo, ven el discurrir de los trabajos impulsados por el Ayuntamiento para evitar que el puente se caiga con las fuertes lluvias que se esperan esta semana. 

"Me he criado aquí", dice José, señalando a unas viviendas que hay a pocos metros del puente de San Miguel, al que mira con pena. Porque lleva toda la vida formando parte del paisaje de su barrio, y cree que las últimas actuaciones han sido "una chapuza". 

Puente de Hierro de Arcos 09
Bartolomé González y José Camarena, vecinos del Barrio Alto.  JUAN CARLOS TORO

"Cuando ves el puente en estas condiciones, que lleva aquí toda la vida, claro que te da pena. Te da lástima que se pierda, sobre todo viendo que hay otros puentes alrededor que están perfectamente, pero este tiene pinta de que no tiene solución", lamenta Bartolomé.

"Este puente siempre ha tenido historia, comunica al pueblo", incide Bartolomé González, un vecino del Barrio Bajo que hasta llegó a reunir más de 1.200 firmas para pedir que se restaurara. Hace unos meses hasta se celebró una manifestación. Pero creen que no tiene mucho futuro.

No sería la primera vez que se derrumba el puente de San Miguel. Anteriormente, hubo otro al que se llevó la riada de 1917. Entonces, la bisabuela de José estuvo a punto de fallecer, arrastrada por la corriente. "Fue como un tsunami. Mi bisabuela se resguardó en la azotea, creía que se ahogaba. Luego, con un barril cortado por la mitad hicieron una lancha para ir sacando gente", dice Camarena.

Puente de Hierro de Arcos 05
El puente de San Miguel de Arcos, con tres pilares desprendidos por las lluvias. JUAN CARLOS TORO

El origen del centenario puente de San Miguel

El puente de San Miguel, o puente de hierro, fue inaugurado en octubre de 1920, y se construyó tras hundirse la anterior construcción. En su momento se invirtieron 288.000 pesetas para levantar esta infraestructura con vigas metálicas parabólicas, utilizando como apoyos los estribos del viejo puente de cantería destruido por la riada de marzo de 1917

El entonces nuevo puente de San Miguel fue proyectado por el ingeniero Juan Romero Carrasco, y se construyó en los talleres de La Artística Valenciana, como recuerdan los hermanos García Lázaro —Agustín y José— en un exhaustivo trabajo elaborado en su blog Entorno a Jerez, en el que hablan de las consecuencias de esta riada.

El anterior puente de San Miguel tuvo apenas 50 años de vida, porque fue levantado en 1867 y se vino con la citada riada, medio siglo después. Costó dos millones de reales de la época. El actual supera los 106 años de vida. Y no se sabe cuántos más cumplirá.

Sobre el autor

francisco romero 4

Francisco Romero

Ver biografía

Lo más leído