Comienza la temporada más difícil en la almadraba, que donará una parte de la pesca al Banco de Alimentos

El coronavirus se suma a la crisis del alga invasora en Zahara, Conil y Tarifa, que seguirán produciendo según marca la tradición milenaria

La pesca de la almadraba en Barbate. FOTO: JUAN CARLOS TORO.
La pesca de la almadraba en Barbate. FOTO: JUAN CARLOS TORO.

Las almadrabas gaditanas agrupadas en la Organización de Productores Pesqueros de Almadraba OPP51 (Zahara de los Atunes, Conil y Tarifa) han iniciado este sábado su temporada de pesca con la primera levantá en Zahara, que será comercializada en exclusiva por Gadira desde Barbate, y parte de las capturas se destinarán al Banco de Alimentos.

En total, unos 60 ejemplares de atunes rojos salvajes procedentes de la almadraba de Zahara de los Atunes han sido descargados en el Puerto de la Albufera de Barbate para su posterior ronqueo (técnica de despiece artesanal) y comercialización, en fresco y ultracongelado a menos 60 grados, según ha informado la organización Atún Rojo Salvaje de Almadraba en una nota de prensa.

Dada la excepcional situación ocasionada por el Covid-19, las almadrabas representadas en la OPP51 y Gadira destinarán parte de las capturas al Banco de Alimentos de Cádiz, que gestionará la entrega de atún rojo salvaje de almadraba a las personas más desfavorecidas de la provincia. Además, se están gestionando donaciones con los ayuntamientos de los municipios almadraberos que será distribuidas por asociaciones locales.

Con la levantá en Zahara de los Atunes -la primera de las tres almadrabas de la OPP51 en faenar- se inaugura oficialmente una campaña con grandes dificultades para esta pesca trimilenaria y sostenible que se da únicamente entre abril y junio en la costa de Cádiz.

A la problemática de las especies invasoras, que perjudicaron las labores de pesca el pasado año, se suma la actual crisis sanitaria y su impacto en el consumo a corto y largo plazo.

Esta pesquería artesanal depende mayoritariamente de la comercialización en la hostelería, un sector muy perjudicado por el Covid-19 a causa del cierre temporal de locales y con un futuro muy complejo por delante. Así, a pesar de unos obstáculos sin precedentes, la OPP51 ha decidido mantener activas sus tres almadrabas, minimizando la repercusión que podría tener el freno de un sector generador de riqueza y empleo en las localidades almadraberas.

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