Fernando Macías, reelegido coordinador provincial por unanimidad, apuesta por la confluencia con Podemos y "con todas las organizaciones que compartan programa" pero sin prisas: "No podemos repetir experiencias pasadas como Unidos Podemos".

Con la clave de la organización como base de su trabajo, Fernando Macías (Medina Sidonia, 1974), recién reelegido coordinador provincial de Izquierda Unida en la provincia de Cádiz, presentaba este martes en la capital las líneas estratégicas de su formación en la que empezó a militar en el año 1993. Después de siete años como secretario provincial del PCE, Macías se ha convertido en el líder de IU que mayor número de apoyos ha recibido en la historia de su organización y el entusiasmo por hacer de “una IU fuerte en la provincia” se le nota. Lo tiene claro: es una herramienta de transformación para la clase trabajadora pero también de gestión para los ciudadanos. Su experiencia como alcalde de Medina Sidonia, su mejor aval.

Cero votos en contra, cero abstenciones en el proceso de reelección a coordinador provincial. Seguro que no ha sido fácil llegar a ese consenso en una organización tan plural como IU y en un momento de amplio debate en el seno de la misma.

Efectivamente hay mucho trabajo por alcanzar una lista de consenso pero lo hemos conseguido y, tras el Consejo Provincial, creo que tenemos una IU más fuerte. Una IU donde el papel de la mujer destaca no sólo por su superioridad numérica sino por la asunción de responsabilidades. Mujeres que vienen de movimientos sociales, ciudadanos, del asociacionismo local y con una importante presencia en la lucha feminista. En el ADN de IU está ser un movimiento político y social y no un partido al uso y creo que vamos a tener más fuerza que nunca. Tenemos una red de activistas con IU importante y somos un espacio común en el que se puede encontrar mucha gente.

Sin embargo, la afiliación ha bajado.

Es cierto que ha habido bajas, sobre todo, porque estamos en un momento político en el que la figura del militante difiere poco de la del simpatizante. Hay que tener en cuenta además que hay gente que no puede pagar la cuota dada las circunstancias económicas pero, en todo caso, la organización ha experimentado un ascenso de simpatizantes, hasta llegar a 11.000 a nivel federal, siendo un 15% de la provincia de Cádiz. Nosotros estamos acostumbrados, siempre hemos trabajado con simpatizantes y hay otra cosa importante: mucha gente va por la calle y es de IU pero no se lo hemos dicho.

Asumen como autocrítica entonces un fallo de comunicación. ¿Y algo más?

Claro. Nosotros sabemos que nuestro mensaje tiene una cobertura mediática complicada y no hemos tenido la capacidad de organizar mecanismos de comunicación que contaran lo que hacemos. Entre la hoja informativa y el tuit no hemos sabido ver las posibilidades. También es cierto que hemos vivido un periodo de ensimismamiento y que nunca hemos sido un partido de masas pero no hay que olvidar que llegamos a tener las alcaldías de municipios tan importantes como Algeciras, El Puerto o Sanlúcar. Creo que además que no hemos tenido buenos fichadores. Nos hace falta un Monchi.

Con el respaldo a su proyecto, Cádiz se alinea con el regional y el federal y apoyan la tesis de una confluencia con Podemos. ¿Cómo se plantean ese proceso en la provincia?

Bueno, hablando del último proceso asambleario entre Maíllo y Pérez Tapias, creo que ambos defienden lo mismo. La diferencia está en el qué, el cómo y el cuándo. Así, mientras que el primero defiende que es un proceso abierto y más largo en el tiempo para Pérez Tapias era una decisión que había que tomar ya. Nosotros hemos apostado por lo primero porque no podemos repetir experiencias pasadas, como Unidos Podemos que considero precipitada pero marcada por el tiempo electoral. Así que nosotros estamos en todavía en un proceso abierto en el que no sólo queremos confluir con Podemos. Eso es me parece muy reduccionista. A mí me gusta mucha esa palabra y creo que debemos ser ríos que se encuentren en un espacio común: Podemos, Equo, las mareas, las asociaciones de vecinos y todas las que defienden los derechos de la ciudadanía, de los trabajadores y la dignidad. En definitiva, que compartan el programa.

"Mucha gente va por la calle y es de IU, pero no se lo hemos dicho. No hemos tenido buenos fichadores"

Pero y eso ¿cómo se llama?

Lo de menos es el nombre. De lo que se trata es de formar un bloque de izquierdas para luchar contra el bipartidismo y sus políticas. Y siempre respetando las señas de identidad de cada organización y su autonomía. A mí no me gusta meterme en casa de los vecinos y no consiento injerencias políticas en mi organización.

Precisamente, Podemos Andalucía pone como condición de la confluencia que no haya pactos con el PSOE. ¿Qué opina al respecto? ¿Cómo va a darse esa confluencia con Podemos en los municipios habida cuenta que las relaciones entre las dos formaciones no son tan idílicas en algunas localidades como a nivel andaluz?

Con respecto a lo primero, como dice, eso es una cuestión de Podemos Andalucía y nosotros decidimos nuestras políticas de alianza. En cuanto a lo segundo, no en todos los municipios hay Podemos pero, en cualquier caso, analizaremos municipio por municipio. Creo que las direcciones de las asambleas locales de IU y los círculos de Podemos tienen la suficiente inteligencia y flexibilidad para que no haya problemas.

¿Y cuáles son las líneas estratégicas de su partido en esta nueva etapa?

Nuestra estrategia es claramente provincial, con una visión que abarque de punta a punta el territorio gaditano. Por eso, queremos tener una conexión profunda, sincera y directa con las asambleas locales y con todas aquellas personas que representan el municipalismo. Queremos seguir profundizando en que nuestra organización esté más cerca de la gente como hemos hecho este último año en el que hemos mantenido más de 150 encuentros con colectivos; seguir avanzando en nuestro viejo plan de acción de estar en la calle, conocer el conflicto, ser parte del conflicto y ser la herramienta útil para resolver los problemas de la ciudadanía desde las administraciones.

Usted lleva relativamente poco tiempo en este cargo provincial pero, desde su experiencia, ¿cuáles son las principales medidas para que la provincia de Cádiz salga de este estancamiento que confirman los datos socioeconómicos?

En primer lugar, yo creo que la provincia de Cádiz necesita un plan estratégico que diga dónde se tienen que meter los dineros porque esto de la ITI (Inversión Territorial Integrada), por ejemplo, huele a humo por no decir que huele a azufre. Y en segundo lugar, creo que no estamos viendo la enorme oportunidad económica, social y laboral de relacionarnos con el norte de África. Lo percibimos como un problema y estoy convencido de lo contrario: hay una gran cantidad de empresas instaladas allí y deberíamos hacer políticas de interrelación. Nuestra provincia no puede seguir viviendo en una situación de emergencia social. Los ciudadanos siguen teniendo muchos problemas y los que han encontrado un trabajo, cobran menos de lo que cobraban sus padres.

Hablando de transformar desde las instituciones, usted es alcalde de Medina, un ayuntamiento que ha apostado por la remunicipalización. ¿Es viable?

A mí me gusta decir municipalización porque los servicios públicos siempre han sido nuestros. Estamos muy contentos que se haya puesto en marcha una mesa por la municipalización en la Bahía porque nosotros ya lo venimos haciendo. Cuando llegamos al Ayuntamiento de Medina decidimos sumar las empresas públicas y hacer una empresa global de servicios, que va desde la gestión integral del agua, la basura, el alcantarillado, parques y jardines o las piscinas. Esto permite una moratoria de la deuda que no afecta a las cuentas anuales ni a las de las empresas y se asegura el derecho al agua a todas las personas. Muchos ayuntamientos aseguran el agua pagando recibos pero eso es un mecanismo caritativo y nosotros hemos implantando un mecanismo solidario porque entendemos que el derecho al agua es un derecho humano. Hemos sido reconocidos por la ONU pero esto tiene el mérito que se le ha dado. A mí lo que me parece una heroicidad es la de un chico guatemalteco que consiguió instalar un grifo de agua potable para su comunidad. Te das cuenta de la falta de agua potable en gran cantidad de países por el mundo.

"A mí no me gusta meterme en casa de los vecinos y no consiento injerencias políticas en mi organización"

Teniendo esta responsabilidad en su pueblo, ¿cómo compagina ambos trabajos?

Con mucha organización y un gran equipo, que pocos alcaldes presumen de eso. Yo tengo a los mejores concejales en los que sé que puedo delegar. Cada día sé con quién voy a hablar con nombre y apellidos. Mañana (por hoy) tengo 17 citas para resolver problemas. Algunos podré y otros tardarán más tiempo, pero los políticos tenemos que estar en la calle y escuchar a la gente. Lo mejor que te puede pasar es ir andando por la calle y que alguien te dé las gracias y no sabes por qué. Eso es la mayor satisfacción que podemos tener, es un plus de energía, adrenalina pura. IU tiene pocas alcaldías pero una vez que estamos en los ayuntamientos, la gente no suele cambiar. Ahí está Trebujena, Conil o Espera, veinte y treinta años con alcaldes de IU.

¿Qué espera de esta nueva etapa?

Bueno, yo estoy muy ilusionado. Este primer año ha sido una experiencia muy fértil, que me ha permitido conocer de primera mano los conflictos y los problemas de la gente, además de a muchas personas con las que me unen ya lazos de fraternidad: compañeros de IU, mujeres como las representantes del mundo de las kellys, del movimiento LGTBI…Yo soy muy ambicioso y persistente a la vez y tenemos que tener una mentalidad de ganar. Si preguntáramos hace años por la situación de IU en Medina, por ejemplo, nadie se creería que podría estar gobernando su ayuntamiento.

Imprescindible preguntarle por el momento histórico que está viviendo España ahora con la crisis por la cuestión catalana. ¿Qué opina al respecto?

Bueno, los trabajadores no tenemos patria, así que nos van a encontrar siempre enfrente de los nacionalismos. Lo curioso es que cuando en este país se empezó a hablar de memoria histórica dijeron que desenterrando a víctimas de las fosas, iban a salir los fantasmas de las dos Españas. Y no pasó. Lo estamos viendo ahora. El problema catalán no se solventó y en estos años, PP, PSOE y CIU alentaron ese monstruo, dando a unas determinadas autonomías y quitándoles a otras. El problema es que no fuimos una federación.  

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