Hace poco más de una década, hablar de brunch en Andalucía todavía era hacerlo de una propuesta gastronómica poco conocida. Lydia Nieto, malagueña y entonces residente en Barcelona, comenzó a fijarse en unos establecimientos que empezaban a introducir aquel concepto en la ciudad. La idea terminó de tomar forma durante un viaje a Bali, donde descubrió que allí el brunch ya era una costumbre integrada en la oferta gastronómica.
Aquella experiencia le hizo pensar que algo parecido podía funcionar también en su tierra. Regresó a Málaga y comenzó a desarrollar un proyecto que tardó entre seis y nueve meses en tomar forma. Sin experiencia previa en hostelería y procedente del sector tecnológico, Nieto decidió apostar por una categoría que apenas comenzaba a abrirse camino en España.
Hoy, Brunchit cuenta con 23 locales y tiene previsto alcanzar los 26 establecimientos con varias aperturas en marcha. La empresa nació en Málaga cuando el brunch todavía no era una categoría consolidada y ha crecido al mismo tiempo que lo hacía una tendencia gastronómica que ya se ha extendido por ciudades de todo el mundo. La provincia de Cádiz, donde solo cuenta con un establecimiento en Gibraltar, aparece entre los territorios que la compañía mantiene en el radar.
Una apuesta nacida entre Barcelona y Bali
El origen de Brunchit está ligado a dos ciudades y a una intuición. Lydia Nieto vivía en Barcelona cuando comenzó a conocer algunos negocios que apostaban por el brunch. "Había otro sitio de brunch que aparecía allí en Barcelona, algún negocio empezaba a ofrecer esta propuesta", recuerda junto a lavozdelsur.es. Todavía no era una categoría asentada, pero la respuesta del público empezaba a llamar su atención.
El viaje a Bali terminó de darle forma a aquella idea. Allí encontró una realidad diferente: "Había bastante negocio de brunch. Allí ya era como una costumbre". La propuesta que empezaba a ver en Barcelona estaba mucho más desarrollada en otros lugares y Nieto entendió que podía existir una oportunidad para trasladarla a Andalucía.
La empresaria decidió regresar a Málaga, su ciudad de origen, para poner en marcha el proyecto. Consideraba que hacerlo allí podía facilitarle las cosas y, al mismo tiempo, permitirle entrar en un mercado con menos competencia que el de Madrid o Barcelona. "Pensé que aquí iba a ser más fácil para mí y que tendría menos competencia", explica.
La primera apertura funcionó y el proyecto comenzó a crecer. Lo que no esperaba la fundadora era que aquella primera apuesta terminara dando lugar a una cadena de establecimientos que, una década después, encara nuevas aperturas. "Nunca jamás" imaginó que Brunchit llegaría a convertirse en lo que es ahora, reconoce a este medio.
La dificultad de convertir una idea en una empresa
El camino no estuvo libre de obstáculos. Cuando Brunchit comenzó a desarrollarse, el brunch todavía no era un concepto habitual en Andalucía. Para Nieto, esa circunstancia podía interpretarse de dos maneras. "La dificultad era que no existía el concepto, pero a la vez era una ventaja", explica.
Su experiencia le ha llevado a una conclusión que aplica al emprendimiento en general: tener una buena idea es apenas el comienzo. "Todo el mundo puede tener muy buenas ideas, pero luego el desarrollo es lo fundamental", sostiene. En su caso, el crecimiento de la empresa exigió profesionalizar distintas áreas y construir una estructura capaz de acompañar la expansión.
La fundadora considera que, con el paso de los años, incluso puede haber aumentado la dificultad para mantener un negocio. "Creo que incluso ahora hay más dificultad en abrir un negocio y, sobre todo, en permanecer", afirma. Por eso, cuando habla de la trayectoria de Brunchit, insiste en la importancia de mirar cada etapa desde aquello que ha permitido aprender.

- Lydia Nieto, la malagueña que fundó Brunchit.
- -
Una experiencia que empieza antes de sentarse a la mesa
Nieto llegó a la hostelería desde un camino completamente diferente. Trabajaba en tecnología, aunque siempre había sentido interés por la gastronomía y por todo aquello que rodea a una comida. Esa mirada está presente en la filosofía de Brunchit. La experiencia empieza desde que entra en el establecimiento y está condicionada por elementos que van desde la máquina de café hasta la cocina a la vista, el olor del pan tostado, la música, la vajilla o la estética del local.
"Todo te tiene que acompañar", explica. La idea es construir una experiencia vinculada al día y a una forma concreta de entender el brunch. Una propuesta que, aunque parte de platos relativamente sencillos, busca diferenciarse a través de la calidad del producto y de todo aquello que rodea al servicio.

- Lydia Nieto trajo el concepto del Brunch desde Barcelona y Bali.
- -
La filosofía de la marca apuesta por ingredientes de productores locales, productos de temporada, panes artesanales elaborados con harinas ecológicas, café de finca y ecológico y alternativas al azúcar convencional. También incorpora frutas, verduras y propuestas como bowls de ensalada, açaí o yogur. "En un plato sencillo te puedes encontrar muchos elementos cualitativos", apunta Nieto. Un buen pan, una fruta de calidad o ingredientes bien seleccionados pueden cambiar por completo el resultado final.
Cuando desayunar deja de tener una hora concreta
El crecimiento del brunch también ha cambiado la relación con los horarios de la comida. Nieto lo explica de una manera sencilla: se trata de una propuesta que permite comer durante la mañana y hasta el mediodía con una libertad que antes no estaba tan normalizada.
"Ahora no es extraño de ver, ya es algo habitual", afirma. Una persona puede sentarse a primera hora y pedir unos pancakes con frutos rojos, una tostada o un plato de huevos sin que la elección resulte fuera de lugar. El brunch ha contribuido a popularizar esa libertad y a ampliar las posibilidades de lo que se entiende por desayuno.
En el caso de Brunchit, la carta se articula alrededor de propuestas como las tostadas, los pancakes y los huevos, junto al café de especialidad y distintas opciones vinculadas a una alimentación saludable. La combinación permite que cada cliente construya su propia experiencia según el momento del día y sus preferencias.
El concepto tampoco se ha quedado limitado a España. Nieto ha comprobado durante sus viajes cómo el brunch se ha extendido por distintos países. Sitúa en Australia una de las grandes referencias del concepto tal y como se entiende actualmente, mientras que recuerda que sus antecedentes se encuentran en Estados Unidos.
Cádiz, una oportunidad que todavía no se ha cerrado
La expansión de Brunchit ha llevado a la empresa por distintos puntos de Andalucía y también hasta Gibraltar. La provincia de Cádiz, sin embargo, sigue siendo una asignatura pendiente fuera del territorio inglés. La compañía llegó a plantearse una apertura en Tarifa, pero finalmente aquella operación no llegó a materializarse.
El interés por la provincia continúa. Nieto señala que destinos turísticos como Tarifa o El Palmar pueden encajar especialmente bien con el modelo de negocio. La razón tiene que ver con los horarios: el turista dispone de tiempo libre durante la mañana, mientras que el cliente residente suele acudir con mayor frecuencia durante el fin de semana.
"Para nosotros son muy interesantes", reconoce. La empresa ya ha encontrado en Gibraltar una oportunidad que consideró adecuada y mantiene abierta la posibilidad de desembarcar en Cádiz cuando aparezca un emplazamiento que encaje con sus necesidades.
El cliente que vuelve antes de marcharse de vacaciones
Hay un comportamiento que sorprende especialmente a la fundadora cuando analiza la respuesta de sus clientes. Aunque una parte importante del público sea turista, eso no significa que la relación con el establecimiento termine después de la primera visita. En ocasiones ocurre precisamente lo contrario.

- Lydia Nieto, en Brunchit.
- -
Nieto explica que un visitante que acude a Brunchit durante el primer día de sus vacaciones puede regresar varias veces antes de marcharse. "Te garantizo que el 90% vuelve durante toda la semana", asegura. La satisfacción con la primera experiencia hace que algunos prefieran repetir antes que dedicar tiempo a buscar otro establecimiento. "En pocos sitios lo que te llega a la mesa es igual de apetitoso que lo de la foto", cuenta que le dicen en algunas reseñas.
Para Nieto, esa correspondencia entre la imagen y la realidad es una parte fundamental de la experiencia. El cliente ve un plato, imagina cómo será y, al recibirlo, espera encontrar aquello que había elegido con los ojos. Cuando esa expectativa se cumple, la relación con la marca puede prolongarse durante toda una estancia.
También explica el éxito de otros formatos como las tarjetas regalo, una propuesta que ha encontrado su espacio dentro del negocio. "Mucha gente prefiere regalar una experiencia", afirma. Una comida, unas horas compartidas y la posibilidad de descubrir un establecimiento se convierten así en una alternativa a los regalos tradicionales.
Más de una década después de aquel viaje a Bali que terminó de convencerla, Lydia Nieto continúa viendo cómo una categoría que entonces parecía incipiente se consolida y se extiende. Brunchit ha crecido con ella, desde aquel primer local en Málaga hasta una red de establecimientos que se prepara para seguir aumentando. Y mientras el brunch continúa ganando espacio en las ciudades, la fundadora mantiene la mirada puesta en nuevos destinos como Cádiz.
Comentarios