A unos 30 kilómetros de Jerez está situada Gibalbín, la barriada rural más alejada del término municipal. Un lugar conocido por un obrador que elabora bizcochos, panes y dulces que son conocidos por su calidad en toda la provincia de Cádiz. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) cifraban en 636 los vecinos que viven en este núcleo rural peculiar por sus características, ya que cuenta con una única calle principal que está dividida en dos por la carretera, que reparte a cada lado las casas de esta barriada, la más populosa entre las rurales de Jerez.
La tranquilidad marca las horas en un entorno que parece parado en el tiempo. La agricultura sigue teniendo un gran protagonismo en una zona que cada mañana tiene en su colegio, el CEIP Gibalbín, un motor de la vida de esta barriada rural. Un centro educativo que resiste al bajo índice de natalidad y a la despoblación. "El año que viene entrarán siete niños y eso es una alegría", destaca Manuel Ponce, el polifacético director del colegio.

En dicho centro escolar ha nacido un proyecto, impulsado por Ponce, que está teniendo una enorme acogida tanto por parte de la comunidad educativa como de los vecinos. La voz de Gibalbín es el nombre de la radio escolar que se hace desde una sala del colegio convertida en un coqueto estudio al que no le falta ni un perejil. Un vistoso cartel da la bienvenida a un espacio acogedor que cuenta con una mesa de sonido y cuatro micrófonos perfectamente ataviados que no tienen nada que envidiar a los de Carlos Herrera o Carles Francino.
Cuatro alumnos, los jóvenes locutores
Los cuatro alumnos –la resistencia a la que nos referíamos antes– que forman parte del tercer ciclo (uno de quinto y tres de sexto) son los jóvenes locutores que se encargan de preparar entrevistas, anuncios y contenido para una radio por la que ya ha pasado todo el alumnado. Manuel, el director, hace las veces de técnico de sonido y de mago que pone en marcha el magnético embrujo de la radio.
"Es un proyecto muy humilde y magnífico", señala Jose, uno, quién sabe, de los Iñaki Gabilondo y Luis del Olmo del mañana. Carlos, que ya apunta maneras para reemplazar a Paco González, resalta que hacer radio es algo "muy interesante y emocionante porque nos permite conocer algo más de las personas que entrevistamos".

Nuria, que tiemblen Angels Barceló o Julia Otero, destaca las dificultades con las que se encuentran a la hora de enfrentarse al micrófono: "Los nervios al momento de tener que entrevistar a alguien por si te equivocas, preparar las preguntas, el poco tiempo para trabajar en las entrevistas… No podría destacar solo una cosa". Triana, con un gran desparpajo, apunta que ya han sido "varias las personas que han pasado por la radio, desde mayores hasta pequeños. Antiguos alumnos, gente que ha trabajado en el cole durante algunos años y algún profesor".
Manuel Ponce, que tan pronto se pone detrás de la barra de la fiesta de fin de curso como prepara cortometrajes con el alumnado del centro, habla para lavozdelsur.es sobre lo atractivo en materia educativa de este proyecto. “Lo de la radio lo veo en otro centro y me llama la atención. Como somos un centro tan pequeño, con pocos recursos y tan alejado casi de la realidad de todos los centros educativos, este año hemos tenido la posibilidad, por medio de unos proyectos que nos han aprobado, de poner presentar el tema de la radio. Tenía la idea de cómo hacerlo y las posibilidades que tiene para el grupo de alumnos son infinitas".

Una maravillosa aventura radiofónica que quiere consolidarse con el paso de los años. "Soy yo principalmente el que se encarga de la radio, pero la idea es que cualquier persona del centro educativo o de la comunidad la pueda usar para hacer radio o transmitir información de todo tipo. Las opciones de la radio son tremendas", añade el director del CEIP Gibalbín.
Las familias, enamoradas de la radio
Las madres y padres están encantados: "Cuando llego a mi casa, le digo a mi madre que hemos hecho una nueva entrevista y le digo el lugar en el que puede escucharla. Cuando la escucha, me dice: ‘Qué arte tienes’. Es algo que me hace sentir orgulloso", destaca Jose.
Carlos confiesa que su sueño sería poder entrevistar a Messi para preguntarle “cómo se convirtió en futbolista, cómo fue bautizar a Lamine Yamal, cómo se sintió al llegar al Barcelona, cómo se encontró emocionalmente al salir del Barcelona porque lloró mucho y cómo fue ganar el Mundial”.
Trabajar en la radio ha despertado la curiosidad de los jóvenes locutores, que tal vez el día de mañana cojan el camino de las ondas: “Todavía no lo sé, porque desde chiquitita tengo claro lo que quiero estudiar, pero está muy chulo poder entrevistar a las personas", apunta Nuria.
Dar voz a personas que tienen vidas interesantes y que a lo mejor nunca han tenido la oportunidad de contar sus logros personales es uno de los objetivos de este proyecto que le pone corazón y visibilidad a los vecinos de Gibalbín. "Hay gente que llega nerviosa, pero se va muy feliz e ilusionada por haber estado en la radio", cuenta Triana. Vecinos de una barriada rural alejada del mundanal ruido, del ajetreo de Jerez, que se convierten en protagonistas por un día en La voz de Gibalbín.



