La Venta de Cartuja, ante su primera orden de desalojo después de tres riadas en 30 años: "Me quedo aquí"

El propietario Rodrigo Valle, con el agua hasta la cintura, decide mantenerse como puede al frente de este negocio histórico que ha sufrido importantes daños materiales por la crecida del río Guadalete

Rodrigo Valle, propietario de La Venta de Cartuja en Lomopardo, en Jerez.
30 de enero de 2026 a las 19:15h

A escasos metros del cauce del río Guadalete, La Venta de Cartuja vive desde este jueves 29 de enero una situación complicada. La borrasca ‘Kristin’ y el desbordamiento ha provocado importantes daños materiales en este histórico establecimiento ubicado en la barriada rural de Lomopardo. En el interior, a Rodrigo Valle, su propietario, le llega el agua casi por la cintura. Su negocio está completamente anegado. Debido al riesgo de que la cota suba, la Guardia Civil ha desalojado a los vecinos de esta zona y de otras barriadas rurales afectadas. 

Los agentes llamaron a la puerta de este edificio del siglo XVI este jueves 29 en torno a las 12.00 horas. “Me dijeron que teníamos que cerrar el negocio, que era un desalojo forzoso y que teníamos que desalojar, bajo multa el que no lo cumpliera”, explica.

Sin embargo, el propietario ha decidido no moverse de allí. “Yo le dije que me iba a quedar aquí, porque mi vivienda está aquí encima”, comenta a lavozdelsur.es. Con las piernas mojadas, dice que “es un negocio, que pueden robar”, por lo que, los agentes le pidieron los datos. “Bueno, tendré una multa o algo. No sé si me llegará o no”, dice.

Rodrigo Valle en la Venta de Cartuja en Lomopardo. JUAN CARLOS TORO

Rodrigo explica que los agentes le transmitieron que entendían su situación y que ellos solo acataban órdenes. 

Es la primera vez en los casi 500 años de vida de esta venta que reciben órdenes de desalojo.  Es la cuarta vez que la familia sufre inundaciones. “Otras veces te aconsejan desalojar, pero no va la Guardia Civil casa por casa con un megáfono ordenándolo”, señala.

Su padre llegó a la venta en 1956 y murió en 1993, pero no llegó a presenciar ninguna crecida. Rodrigo sí ha visto entrar el agua por la venta en más ocasiones. “Yo viví la del 96, que no hizo mucho daño. La del 2010 fue la más grande, entraron dos metros de agua en el interior del restaurante. Ahora mismo hay un metro. Y en 2013 hubo otra en la que también entró el agua”, explica Rodrigo.

Rodrigo Valle en la Venta de Cartuja en Lomopardo.  JUAN CARLOS TORO

“Mis abuelos decían que cada treinta años, aproximadamente, se inundaba. Las estadísticas apuntan a que cada vez tendremos inundaciones con menos años de diferencia”, lamenta. 

Una de las tres ventas más antiguas de España

La Venta de Cartuja se encuentra en un edificio declarado Monumento de interés turístico que se terminó de construir en 1592. Tiene prácticamente la misma vida que el puente de Cartuja, que se empezó a levantar en 1525 y cumplió cinco siglos el año pasado.

Inundaciones en La Venta de Cartuja.   JUAN CARLOS TORO

“Conserva una placa original en castellano antiguo, con el escudo antiguo de Jerez y la fecha en números romanos”, apunta Rodrigo desde este lugar que marca la tradición familiar y que se enfrenta a unos momentos duros.

El propietario espera poder reparar los daños lo antes posible y volver pronto a servir sus afamados desayunos y sus chicharrones caseros. Todo, bajo el imponente telón de fondo del Puente de Cartuja y los 500 años que le contemplan.

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Patricia Merello

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