El pasado jueves 29 de enero, la Venta de Cartuja, una de las más antiguas de España, situada en Jerez, en la barriada rural de Lomopardo, sufría las consecuencias de la crecida del río Guadalete.
Parte del inmobiliario, neveras y hasta una pecera quedaban bajo el agua que entró en este histórico establecimiento que, tras sufrir tres riadas en las últimas tres décadas, se enfrenta a su primera orden de desalojo como manera preventiva.
Sin hacer todavía balance del total de pérdidas, tanto la referida venta como los vecinos de la zona se enfrentan a otra semana de incertidumbre ante la previsión de nuevas e intensas precipitaciones.
Cumplir el sueño de su padre tras su prematura muerte
En medio del temporal, Rodrigo Valle, propietario de Venta de Cartuja, ha mostrado sus sentimientos tras perder buena parte de su negocio por el temporal: "Un día como hoy donde se encuentran mis sueños, mi hogar, mi proyecto de vida, inundados de incertidumbre pienso que desde que falleció mi padre, con solo 49 años –mi padre quedó viuda con solo 39 años– me prometí con solo 16 añitos hacer realidad lo que a él le faltó tiempo por culminar, hacerla restaurante".
Valle ha añadido que "en el mismo momento de su marcha, me juré que la entonces humilde, aunque muy visitada y valorada por sus productos y esfuerzos de mi padre y mi madre, e histórica Venta de Cartuja la transformaría en el sueño de mi padre. Solo Dios y personas muy cercanas a mí saben lo que me costó y llevo sufrido hasta llegar hasta la actual venta, asador, lugar de celebraciones, panadería y pastelería que ahora se encuentra bajo las aguas del Guadalete".
En estos momentos tan duros, tras ver cómo más de tres décadas de esfuerzo han quedado inundadas, Valle ha sacado palabras de agradecimientos para todas las amistades, familiares y personas en general que están mandándole ánimos desde todos los rincones de Andalucía: "Con la ayuda de Dios y todos vosotros resurgiremos con la ilusión de un niño de 16 años que hoy tiene ya 48", ha apuntado Rodrigo.
La gran respuesta de la ciudadanía
La respuesta de la clientela de Venta de Cartuja a las palabras de su propietario no se han hecho esperar. “Siempre me pareció que dabais un trato ejemplar al cliente. Ojalá pase esta pesadilla y volváis a resurgir cuanto antes”, “espero que abras pronto para ir. Jerez seguro que se vuelca contigo”, “apúntame una mesa para quince cuando abras”, “si necesitas una mano, no dudes en avisarme” o “mucho ánimo y fuerza”, son algunos de los mensajes de apoyo en redes.
“No te conozco, pero iré para que resurja y comeré todas las cosas ricas que he visto en la carta”, comenta Laura. “Estuve hace unos diez días. Mi familia y yo solemos parar cada vez que viajamos hacia el norte desde Cádiz. Vayamos donde vayamos, es nuestra parada obligatoria para el desayuno. El trato y lo que pidas son de enorme categoría”, apunta Raúl.




