familia_acogida_saharaui_02
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Un verano más, Jerez cuenta con el programa 'Vacaciones en Paz', organizado por la Amiraui, que permite a una veintena de niños del Norte de África convivir con una familia de acogida. Lavozdelsur.es entra en casa de los jerezanos Francisco José Correa y Maribel Díaz, quienes hablan de la ilusión de tener a Chabab como una hija más.

Con zapatos de las Monster High, camiseta de tirantas blanca y falda rosa nos saludan Maribel y Chabab, una niña de 11 años que se encuentra de acogida en Jerez durante la época estival. Ambas calcan sus prendas, e incluso el peinado. Maribel, de 7 años de edad, la llama hermana de corazón. Y es que para Chabab, este es su tercer año con la familia Correa Díaz. Para todos, no es una simple visita, es una hija más que se podría decir que está estudiando fuera y que vuelve a Jerez todos los veranos. 

Como cada verano, la Asociación de Amistad de Jerez con el Pueblo Saharaui (Amiraui) lleva a cabo su programa Vacaciones en Paz. 20 niños llegaron a finales de junio al aeuropuerto de Málaga, entre ellos se encontraba Chabab, una niña saharaui de El Aaiún, capital de la República Árabe Saharaui Democrática, aunque actualmente se encuentra administrada por Marruecos. El conflicto permanente que vive su pueblo provoca que ella esté obligada a participar en manifestaciones por el Sáhara Libre, como es el caso del encuentro que hubo el pasado sábado 4 de julio en Sevilla. Ella ignora todo lo que pasa en su entorno, su madre de acogida, Maribel Díaz Calderón, dice que todavía es muy infantil y despreocupada. Lo normal.

Hace 4 años que conocieron la plataforma Amiraui a través de unos conocidos que tenían a un niño de acogida. Aclaran que los principales requisitos para participar en el programa es "no estar en adopción y ser menor de 62 años". Estos niños se quedan en Jerez un total de dos meses (julio y agosto), y hay que ser conscientes de que se trata de niños y que pueden surgir choques, ya sea en el idioma, en la cultura o en la comida. Maribel Díaz nos explica un caso en el que los padres de acogida se echaron a trás: "Este año hubo una familia que ha dejado a un niño que ya llevaba como nosotros, era el último año del niño, y dice que no lo querían porque por lo visto se iban de vacaciones. Y nosotros planeamos nuestras vacaciones con ella".

Cuando volvió Chabab el 28 de junio venía hecha un poema, su familia española la lavó tres veces el mismo día, en El Aaiún suele ducharse una vez por semana. Se encontraron que traía piojos y procuraron erradicarlo cuanto antes para que no se extendiera en la cabeza de los demás pequeños. Ella se está quedando sorda de un oído y tiene mal la vista. Su familia de acogida le hace todo tipo de chequeos para procurar que la niña esté lo más sana posible, "este año le toca la vacuna del Papiloma y la Hepatitis" aclaran. Debido a su miopía, su padre de acogida, Francisco José Correa y Maribel Díaz le compraron unas gafas. Lentes que, como cuenta Chabab "están perdidas" a lo que Maribel comenta entre risas: "y ahora me trae las del año anterior, rotas, torcidas y con un cristal menos". La familia declara que es un desastre proporcionarles cualquier tipo de instrumentos. Por navidades le regalaron un MP3 porque a la niña le encanta la música y el año pasado estuvo todo el verano escuchando Bailando de Enrique Iglesias, pero una vez más, Chabab lo extravió en el Sáhara. 

Ella viene de una familia muy numerosa, prácticamente todos los años tiene un hermano nuevo y por su casa ya han circulado más de tres padrastros. Chabab vive en una jaima (especie de tienda de campaña) con más de 18 personas durmiendo en ella. Todos los días se levanta y va al colegio hasta las 19:00 horas, allí estudian español una hora al día, por lo que la comunicación con su "familia de corazón" es cada vez más fluida. Francisco José y Maribel no solo comparten los veranos con la pequeña, les manda cerca de 4 cajas al año equipadas con todo lo que la familia saharaui necesite: comida enlatada, medicamentos, ropa y algún que otro regalo para cada uno de sus familiares. Además, hablan por teléfono todas las semanas. Guardan un vínculo especial, mantienen una mirada de complicidad y de afecto que termina fundiéndose en un abrazo. 

En verano, la familia Correa Díaz se va de vacaciones con la caravana a cualquier parte, pero este año es diferente. Maribel dará a luz a Romeo dentro de un mes y la situación veraniega se complica. No obstante, ellos pasan estos meses en una casita de Rota con piscina y con la playa a cinco minutos, por lo que realmente no se pierden unas buenas vacaciones. Ambos explican que lo que más le asombró a Chabab en su llegada a España fue la playa, se quedó embobada mirando el mar, lo cerca que estaba. Con su hermana Maribel juega a las cocinitas, a hacer puzzles y sobre todo a la tablet, pero una vez que se van a la casa de Rota, dejan todas las tecnologías fuera de su alcance. 

Chabab no solo se sorprende al contemplar la playa, también le llaman la atención otras cosas: como que alguien pueda tener sobrepeso. "El otro día vió a un chaval que era un hippie, y me dice: ¿qué es eso? ¿hombre o mujer? y le digo: Un hombre", menciona Maribel entre risas. Por otro lado Chabab es musulmana y come de todo a excepción del cerdo. Pero cuando llega a España está deseando saborear la mortadela de pavo y el ketchup. "Cuando le hacemos los bocadillos para ir a cualquier sitio siempre te pide un bocata de mordatela con ketchup", cuenta Francisco José. La hermana de Chabab, Safira, también tiene contacto con ellos y les pidió hace poco que le enviaran un pollo, alimento imposible de transportar sin refrigeración en una caja que tardará más de diez días en llegar. La labor que realiza la familia jerezana no deriva solo en una niña, sino en toda una familia del Sáhara.

Apenas tienen peleas con ella, los primeros obstáculos fueron los berrinches al negarle determinadas cosas y la comunicación del primer año, ya que como comenta Maribel "hablaba en indio". Al finalizar la entrevista, ambos manifiestan que desearían que cuando ella cumpliera los 14, se quedara todo el año estudiando en Jerez y que hiciera lo contrario, que pasase el verano en el Sáhara. Sus padres de acogida solo tienen palabras dulces para ella. Dicen que es muy cariñosa con todos, tienen un trato familiar hasta con los abuelos de Jerez, quienes fueron algo más cerrados desde un principio. Chabab siempre es bienvenida a la ciudad, y ella vive ilusionada con volver a ver a su "familia de corazón". Convivir, experimentar, dar, ofrecer, recibir... estos son los principales conceptos que fomenta un programa lleno de cultura y de vida. 

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