Un jerezano relata la tragedia de despedirse de un ser querido fallecido por coronavirus

Juan Quevedo perdió a su esposa el pasado dos de marzo. Hoy agradece que en la UCI le dejaran verla y lamenta que "tuve que luchar para poder recoger sus cenizas"

Isabel Franco, fallecida por coronavirus, junto a su marido Juan Quevedo. FOTO: CEDIDA
Isabel Franco, fallecida por coronavirus, junto a su marido Juan Quevedo. FOTO: CEDIDA

Isabel Franco tenía 58 años y es una víctima más del coronavirus, que con datos del 7 de abril ya ha segado la vida oficialmente a casi 14.000 personas en España, una de los 528 de Andalucía. Y tuvo la mala fortuna de contagiarse en una de las provincias con menos contagios, Cádiz, con unos 800 positivos detectados.

Isabel acudió a Urgencias por otras dolencias, cuenta a lavozdelsur.es su marido, Juan Quevedo. Tenía otras afecciones. Diabetes e hipertensión, además de sufrir hace años una neumonía, enfermedades con las que convivía pero la situaban en grupos de riesgos.

Quevedo explica que días antes de ingresar, había estado incluso cuidando a su madre, haciendo vida normal dentro de la nueva normalidad del estado de alarma. Comenzó a encontrarse mal, con mareos. Finalmente, todo apuntaba a una infección de orina. Pero luego la situación se complicó.

Tras un día en Urgencias, el 26, fue trasladada el 27 de marzo a UCI y dio positivo por coronavirus. Antes de eso, "yo había dormido con ella, la había besado, y a mí las pruebas me dicen que es negativo". Tras sentir ahogos, acabó siendo intubada y sedada y nunca volvería  a despertar. Dos días antes de morir, su corazón se paró y consiguieron sacarla adelante tras 20 minutos de maniobras de recuperación en UCI. En esos días atendieron a Juan con videollamada, dándole conocimiento de lo que ocurría, "y pude ver a mi mujer sedada.

El jueves día 2 de abril se cumplieron los peores pronósticos e Isabel falleció por la tarde. En principio, los médicos avisaron a Juan de que no podría despedirse de ella. Sin embargo, consiguió que los sanitarios de UCI, a los que muestra "una gratitud muy grande" por el gesto que tuvieron, le vistieran con equipos de protección y le dejaran pasar para al menos verla. "No pudo aguantar los problemas médicos que tenía. El virus va a por la gente con síntomas, y ha ido por derecho", lamenta Juan, que sabe que en el Hospital hicieron lo que posible.

Y además de eso fueron "muy humanos. Se ofrecieron a que la viera como hicieron con la videollamada, porque yo estaba sufriendo mucho". El mensaje que quiere mandar Juan es que los médicos de UCI "de toda España" permitan hacer con sus fallecidos lo mismo que los médicos y sanitarios hicieron con él en el Hospital de Jerez.

El segundo problema que ha vivido en ese sentido vino una vez en el tanatorio. "Quiero ayudar si puedo, en estos malos momentos, a las familias con una muerte por coronavirus. Quiero decirles que siempre recuperen la urna, que pueden acompañar al coche fúnebre. Yo toqué el féretro. Los trabajadores colaboran, pero las criaturas no saben cómo hacerlo, no tienen información, y ése es el problema".

Según asegura Juan, en el tanatorio le dijeron que "hasta que no pasara la pandemia, no podrían darme los restos". En el tiempo en el que se estaba produciendo la cremación, en vista de los problemas que podría encontrarse, "llamé a abogados, llamé al Ayuntamiento y llamé a la Policía. Los abogados me dijeron que les avisara de que si no me daban la urna, iría allí con una orden judicial, porque el decreto no dice nada de no entregar los restos a la familia. Se quema a muy alta temperatura, son muchas horas, y ahí el virus está muerto, no hay contaminación. El problema es el temor que tienen, somos humanos y es un virus muy malo".

Explica que él es "muy guerrillero" y no se da por vencido ante situaciones como la que podría haber vivido. Quiero que los tanatorios y las familias tengan más conocimiento, y que el decreto ley se lea mejor. El miedo está ahí, pero ya es bastante lo que hemos vivido".

Desde el Tanatorio de Jerez explican que se encuentran trabajando bajo protocolos internos y que en este caso se entregaron los restos, pero que velan por la seguridad de trabajadores y familiares.

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