Un incendio y el lanzamiento de ladrillos preocupa a los vecinos de un edificio okupa

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Las trifulcas de los inquilinos del número 8 de la calle Gaspar Fernández, abandonado desde hace años, están provocando incidentes en los últimos días.

Todavía se puede encontrar en la red rastro de lo que fue el edificio que hay en el número 8 de la calle Gaspar Fernández, que sirvió durante doce años de colegio mayor para muchos estudiantes que se alojaron en sus instalaciones. Pero ya han pasado casi once años desde que cerrara y, desde entonces, los vecinos han visto cómo las instalaciones han tenido todo tipo de ocupantes que, en las últimas semanas, no paran de dar problemas.

Rosa, la que fuera propietaria del colegio mayor Santa Rosa de Lima, vecina de la calle, cuenta que vendió el inmueble a un promotor sevillano, que pensaba hacer viviendas y que terminó vendiendo de nuevo el edificio, que ha pasado por varias manos desde entonces. En la fachada, ahora, se pueden ver varias pintadas e incluso las consecuencias del incendio desatado este martes.

Los vecinos cuentan que, tras una familia de más de treinta miembros que estuvo durante una temporada okupando el inmueble, ahora son varios los jóvenes que pasan por él y que, tras una trifulca, desencadenaron un incendio, presuntamente, de manera intencionada. Las llamas coronaron la calle y provocaron que, por ejemplo, los vecinos más cercanos se quedaran sin línea telefónica.

“Esto hay que tapiarlo, porque ni el propietario ni el Ayuntamiento se hacen cargo”, dice un vecino indignado, que cuenta que lleva diez años viviendo en la calle y que no conoce al dueño del edificio en cuestión. “Si hace falta lo tapiamos nosotros, pero esto no puede seguir así”, sostiene.

Los residentes de la calle temen que vuelvan a producirse incidentes como el que desencadenó el incendio, e incluso uno cuenta que los ocupantes tienen arranques violentos y que uno arrojó un ladrillo contra un vecino. Las vigas de los edificios colindantes son de madera y temen que, si se vuelve a producir un incidente de este tipo, produzca males mayores.

El ambiente es insostenible, y de hecho algunos ya han presentado denuncias por estos y otros hechos anteriores. “En el Ayuntamiento nos dijeron que recogiéramos firmas… pero seremos sólo 40 vecinos, ¿qué fuerza va a tener eso?”, se pregunta uno de los residentes. Mientras, en el número 8 de esta vía se siguen colando personas que, por su conducta violenta, preocupan a los vecinos. Algunos de ellos, por cierto, no ayudan al arrojar bolsas de basura en el inmueble, lo que hace que desprenda un olor nauseabundo.

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