La tradición del roscón de Reyes vuelve a ocupar un lugar central en las vitrinas de Jerez con propuestas que combinan herencia pastelera, elaboración artesanal y nuevas interpretaciones del dulce más esperado de la Navidad. Obradores históricos y proyectos más recientes coinciden estos días en un mismo objetivo: ofrecer un producto cuidado al detalle, fiel a la tradición y con personalidad. Hay muchos establecimientos que ofrecen un producto de primer nivel, pero nos vamos a centrar en tres de ellos.
Es obligada la visita a Pastelería Jesús, en la calle Bizcocheros, donde el roscón se elabora siguiendo una filosofía marcadamente clásica. "Nos viene de mi abuelo, Fernando, que era pastelero desde los años 30 en Arcos", explica Sonia Jiménez, tercera generación de la familia. "Nosotros vamos totalmente a lo tradicional. No trabajamos Kinder, Oreo ni pistacho, porque todo el roscón lo elaboramos al 100% aquí", afirma.

La pastelería ofrece roscones sin relleno, de nata natural, nata trufada, crema pastelera, cabello de ángel, crema de chocolate, yema y trufa de chocolate intenso. También elaboran roscones sin azúcar por encargo y uno especial personalizable. "Muchas familias quieren mitad nata y mitad crema, y lo hacemos", señala Jiménez.
Uno de los elementos que singulariza el roscón de Pastelería Jesús es la sorpresa que esconde en su interior. Desde hace casi una década, el establecimiento reparte un total de 500 euros en efectivo entre quienes encuentren los premios incluidos en algunos de sus roscones. "No son vales ni descuentos, es dinero en efectivo", subraya Sonia Jiménez, que detalla que la cantidad se distribuye en cuatro premios: uno de 300 euros, otro de 100 y dos de 50. La mecánica mantiene la emoción hasta el último momento, ya que todos los roscones incluyen un pergamino. "El pergamino va en todos, y cuando lo encuentras lo abres para ver si te ha tocado", explica.

Más allá del calendario navideño, Pastelería Jesús ha decidido romper con la estacionalidad del roscón ofreciendo el producto en otro momento. Desde hace ochos años elaboran lo que denominan "roscón de verano", una propuesta nacida directamente de la demanda de sus propios clientes. "Muchísima gente nos decía que era una pena tener que esperar un año entero para volver a comer roscón”, recuerda Jiménez, que reconoce que también es su dulce preferido. El roscón de verano se elabora exactamente igual que el de Reyes. “Es el mismo dulce, exactamente igual”, recalca, con la única diferencia de que no incluye premio.
La Rosa de Oro
Otro de los nombres imprescindibles en Jerez es La Rosa de Oro, un establecimiento histórico donde el roscón forma parte de una tradición familiar. Daniel Jiménez, dueño del negocio, recuerda el origen de este dulce en la ciudad. "El roscón en Jerez lo introdujo mi padre, Domingo Jiménez. Antes no era una tradición aquí", explica, contextualizando una época en la que tampoco existía la nata fresca. "Mi padre introdujo la nata fresca de vaca en Jerez, no la crema de mantequilla que se conocía antes", añade.

En la actualidad, La Rosa de Oro combina respeto por la tradición y espacio para la creatividad. "Somos una pastelería ecléctica, con la tradición por bandera y la innovación por oficio", señala. Mantienen una lista fija de sabores clásicos y reservan dos roscones especiales cada año. En esta edición, uno es de naranja y chocolate. "Es una crema de naranja con chocolate 70%, con trocitos de chocolate crujiente dentro", detalla. El segundo es un roscón de cheesecake de dulce de leche. "Tiene tres texturas distintas y un acabado tipo panettone, muy bonito visualmente", explica.
La oferta se completa con sabores tradicionales como crema, crema de chocolate, cabello de ángel, yema tostada, nata confitada, trufa pura y chocolate negro. "El de nata es el que más se vende", apunta. La Rosa de Oro trabaja con un único tamaño y añade sorpresas tradicionales en el interior. Los roscones están disponibles hasta el día 6.
El Artesano de Candié
Uno de los roscones más destacados de la ciudad es el que elabora Marina Fernández para los establecimientos El Artesano de Candié y Candié, junto a sus socios Gonzalo Márquez y Alejandro Naranjo. "Los roscones los vendemos tanto en El Artesano como en Candié", explica Fernández, que detalla una carta que combina opciones clásicas y especiales. Entre los rellenos tradicionales se encuentran el roscón vacío, el de nata, trufa, crema pastelera, crema pastelera de chocolate y sidra.
A estas variedades se suman dos propuestas especiales. "Uno es el especial El Artesano, que va relleno de crema pastelera de tocino de cielo con yema tostada, y el otro es de nata de pistacho, con decoración de pistacho por fuera", señala la pastelera. Todos ellos parten de una misma base artesanal. "La masa la hacemos casera, desde cero. Es una masa abriochada con el sabor típico del roscón de Reyes, con vainilla y agua de azahar", afirma.
Fernández subraya especialmente el uso de este último ingrediente. “El agua de azahar es pura, original de Sevilla. No es un destilado comercial, es agua de azahar auténtica, con el sabor de la naranja pura”, explica.
Los roscones incluyen los elementos tradicionales. "Van a tener el haba de la suerte y un rey muy especial, muy bonito y original, que solo vamos a tener nosotros este año", adelanta, aunque sin desvelar más detalles. Actualmente, los roscones ya se venden al corte y en formato mini, con los mismos sabores que los grandes. "Los encargos de roscones grandes se pueden hacer hasta el día 3, porque al ser caseros necesitamos organizar la producción", indica.



