Sobre adoquines y plataformas únicas

El centro de Jerez encara procesos urbanísticos clave para su regeneración, inversiones en accesibilidad, en equipamientos o a nivel residencial, pero ¿qué centro se busca? ¿hay una estrategia global y decidida?

Sobre adoquines y plataformas únicas. En la imagen, trabajos de regeneración urbanística en el eje Corredera-Esteve-Cerrón, este pasado lunes. ESTEBAN
Sobre adoquines y plataformas únicas. En la imagen, trabajos de regeneración urbanística en el eje Corredera-Esteve-Cerrón, este pasado lunes. ESTEBAN

"En estos días nadie debe empeñarse en lo que sabe hacer. Es en la improvisación donde radica la fuerza", escribe Walter Benjamin en uno de los sustanciosos aforismos de Calle de sentido único, que acaba de publicar Periférica. Si hay plan o no para el centro histórico de Jerez, más allá de documentos posibilistas, buenas intenciones y titulares de prensa, es algo que acabará por saberse con el paso de los años y en el día a día. En el día a día porque se ve si algo muta a mejor, en el paso de los años, porque no hay transformación que se haga en cuatro años. Roma no se construyó en un día, nos decían. Ahora que se han retomado al fin las obras de regeneración urbanística del eje Corredera-Esteve-Cerrón, en las que impera la cordura en forma de mayoritario adoquinado histórico en lugar de asfalto de autopista, hay que ir al fondo más que a la forma.

Después de un año perdido por las cuitas partidistas y las cabezas de adoquín incapaces de negociar (o mejor dicho, interesadas en no hacerlo), de un lado y de otro, vuelven las obras para los sufridos comerciantes y los todavía valientes que acuden al centro de la ciudad para sus gestiones y compras. Bienvenidas sean (las obras) y, sobre todo, que pasen pronto. Porque como también decía Benjamin en el mismo aforismo, no es lo mismo sobrevolar una carretera que patearla todos los días. Que le pregunten a los pequeños negocios de Corredera, Esteve o Santa María como llevan soportando este último año de polvareda y virus.

En la fiebre de la plataforma única, una mejora de la accesibilidad de las ciudades que debe ir acompasada necesariamente por la tendencia hacia los centros peatonales y ajenos a coches furtivos que solo los cruzan, el gobierno local acaba de anunciar nuevos proyectos: un proyecto integral de reposición de acerados en calle Medina hasta Pío XII, y en la calle Arcos hasta el punto semafórico existente. Esta actuación incluye también la reforma completa de la calle Veracruz —a la espalda de Correos—, que llevará un diseño de plataforma única. También habrá plataforma única en Carmen y Chapinería, en la zona del Arroyo hasta La Asunción. Y la plataforma única estará muy bien para defender al peatón si se sabe cómo. Porque defender al peatón puede ser defender al pequeño comerciante, al vecino y, en definitiva, proteger al corazón de la ciudad. Y ese debe ser desde ya el debate.

Alcaldesa visita proyectos centro 1
El delegado de Urbanismo, José Antonio Díaz, y la alcaldesa Mamen Sánchez, de visita este pasado lunes en Salvador Allende.

¿Qué hacemos con la movidad en el centro y en el resto de la ciudad? Llegan inversiones para renovar las calles —este pasado lunes la alcaldesa Mamen Sánchez también ha anunciado, por fin, la renovación integral de la maltrecha plaza de Salvador Allende—, llegan equipamientos nuevos —el Museo de Lola Flores, por irnos al último ejemplo—, parece que se anuncian proyectos residenciales de repoblación en el centro, la hostelería algún día volverá a abrir, el turismo volverá a ganar enteros...

Pero, al mismo tiempo, cabe preguntarse: ¿seguirán los autobuses girando a marchas forzadas en la rotonda de San Agustín, en el giro más peligroso y absurdo de la historia de la movilidad mundial? ¿Seguirán los vehículos circulando a toda velocidad por la estrechez de Fate? ¿Se reabrirán equipamientos que acabarán cerrados por no tener personal o carecer de contenidos —véase la duda cierta sobre Callejón de los Bolos o Tabanco del Duque—? ¿Seguirá habiendo zona azul en el intramuros? ¿Seguiremos bajo el imperio de los veladores porque hay que compensar las pérdidas en la hostelería? ¿Hace falta que abra otro hotel para que dejen de aparcar coches casi en el altar mayor de la Catedral? Respondan. Dejen de lanzarse adoquines, dejen de improvisar, bajen al barro y póngase a gestionar. Cada uno en lo que sepa. Todos y todas. Cuando quieren, pueden. Aunque como diría Allende, ya que hablábamos de su plaza jerezana, "en un nuevo año sería muy grato decirles que todo será fácil; desgraciadamente no es así".

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