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Los padres de Ciro Morales, el activista jerezano condenado a tres años de prisión tras las protestas en el Parlamento de Cataluña en 2011, consideran que la sentencia del Supremo, que rectificó la absolutoria de la Audiencia Nacional, está "politizada". "

"Hay un plan político detrás de esto, los jueces están politizados". Fernando Morales, sentado en el sofá de su salón junto a su esposa Lola Rodríguez, habla con un semblante aparentemente tranquilo. A pesar de eso, reconoce que "la procesión va por dentro", y no es para menos. El hijo de ambos, el jerezano Ciro Morales, es uno de los ocho activistas condenados a tres años de prisión por rodear el Parlamento de Cataluña en 2011. Como se recordará, fue el Tribunal Supremo el pasado 15 de marzo el que rectificó la primera sentencia absolutoria de la Audiencia Nacional. El motivo, considerar que los derechos a la libertad de expresión y de reunión no pueden “atacar los valores superiores del orden democrático”.

"Está visto y comprobado que es un castigo, porque ellos no pueden quedar por debajo de lo que pasó en el Parlamento, que además fue una lucha de miles de personas", continúa Fernando. Lola, por su parte, se pregunta "por qué de 3.000 personas cogieron primero a 18 y luego a 8. Claro está que en esa manifestación había mucha gente crítica, pero ¿por qué a ellos? ¿Porque ya los habían visto en otras manifestaciones?" Fernando insiste. "En una manifestación tan grande cogieron a las personas más luchadoras. Yo creo que están señalados, no hay libertad, hay represión, y yo creo que más de uno está metido en listas, y eso es peligroso, más ahora con la Ley Mordaza".

Para la familia de Ciro, la noticia de su condena ha sido un jarro de agua fría, sobre todo después de que en un principio fuera absuelto junto al resto de sus compañeros. "La verdad es que nos ha sentado muy mal. Para mí, que vaya mi hijo a la cárcel es bastante chungo, pero me consolará que sea por una causa justa, y a mí me gusta que mi hijo luche, pero te das cuenta de que estamos en una dictadura total, que no puedes expresar lo que sientes, y eso es lo que nos hace sentirnos mal. Aparte de que yo no quiero imaginarme a mi hijo metido en la cárcel". 

Los hechos ocurrieron un 11 de junio de 2011. Entre 2.000 y 3.000 personas se echaron a la calle para rodear el Parlamento de Cataluña. Aquella mañana se iba a aprobar un paquete de recortes presupuestarios. Los diputados catalanes, a pesar de las protestas, decidieron llegar a las puertas del Parlamento a pie, en lugar de en sus coches oficiales, como era -y es- habitual. En el caso de Ciro, la sentencia señala textualmente que "rodeó al representante político, al tiempo que, con las manos abiertas y los brazos en alto, coreaba el lema de la manifestación". No hubo por tanto violencia física ni verbal. A pesar de eso, ha sido condenado a tres años. En este sentido, el Supremo se basó para ello aplicando el artículo 498 del Código Penal, que contempla penas de entre 3 y 5 años "a quienes empleen la fuerza, violencia, intimidación o amenaza grave" para impedir una sesión parlamentaria. Lo más polémico de este artículo es que mete en el mismo saco a todo aquel que, cometiendo o no el delito, se encuentre dentro de la masa que lo comete.

Es por ello que tanto Fernando como Lola consideran que se ha querido actuar, tanto con Ciro como con el resto de condenados, de manera ejemplarizante. "Esto ha sido un escarmiento para que los demás cojamos ejemplo y no vayamos a manifestaciones", señala Fernando. "Son personas que han cogido porque son muy conocidos por otras manifestaciones. Es una barbaridad que ocho personas paguen por lo que han hecho 3.000", considera Lola. Así y todo, y a pesar de la condena, Lola espera que Ciro no baje los brazos y su actitud reivindicativa siempre desde la no violencia. "Yo no apoyaría que se mordiera la lengua a partir de ahora. Hay que protestar y decir que no es justo lo que se está haciendo. Mientras vaya en esta línea va a tener nuestro apoyo, no creo que tengamos que achicarnos. Él que es joven, que luche. ¿Es que nos vamos a conformar con lo que tenemos?"

Afortunadamente, tanto el matrimonio como su hijo están notando el calor y el apoyo de miles de personas, tanto en Cataluña, como en Jerez y en el resto de España. Ahora sólo esperan que Ciro evite entrar en prisión, aunque su abogado, que está ultimando el recurso, ya les ha comunicado que esa opción existe. Será el Constitucional el que vuelva a juzgar el caso y, en última instancia, el Tribunal de Estrasburgo

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Jorge Miró

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