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Mari Ángeles García Márquez, jerezana de 24 años y residente en París, narra lo que vivió en la trágica noche de los atentados del Estado Islámico que se han cobrado la vida de más de 120 personas.

Los últimos datos que llegan de Francia son desoladores. 127 muertos, que podrían sobrepasar los 150 según diferentes agencias, fronteras cerradas, miedo… Los atentados en París protagonizados por terroristas del Estado Islámico han vuelto a golpear a una ciudad que aún andaba reponiéndose de los ataques del pasado mes de enero en el semanario Charlie Hebdo. Testigo directo de la noche de terror es Mari Ángeles García Márquez, jerezana de 24 años que desde el pasado septiembre trabaja en tres institutos como asistente de Lengua impartiendo clases de español.

Horas después de los ataques terroristas afirma seguir “con miedo en el cuerpo y con sensaciones muy raras. Nunca me había visto en una situación así”. El panorama que se ha encontrado esta mañana es el de “muchas sirenas, muchos helicópteros y mucho silencio en general en una ciudad en la que no para el ruido”.

La joven, que vive en pleno centro de la capital gala, relata que su domicilio se encuentra relativamente cerca de la zona de ocio que sufrió ayer los ataques. De hecho explica que “es donde salimos de fiesta normalmente donde ha ocurrido todo” y afirma que tenía planeado ir a la discoteca Bataclan un día de estos ya que “es súper famosa”.

En el momento que empezaron a sucederse los atentados acababa de salir de entrenar –juega al baloncesto- cuando empezó a recibir numerosas llamadas de familiares y amigos que querían saber de ella. “No pensaba que fuera para tanto, así que cogí el metro, pero lo pasé mal, muy mal, fue el trayecto más largo de mi vida”. Mari Ángeles explica que entre los usuarios del metro había caras de asombro ante lo que estaban conociendo básicamente a través del móvil y de los anuncios que se iban trasladando desde el propio metro. “Informaban de que se iban a cerrar las estaciones del centro, pero realmente la gente no sabía muy bien qué es lo que pasaba. Realmente vosotros en España os habíais enterado de todo antes que muchos de nosotros”.

Al salir del metro el panorama no fue mucho mejor, al contrario. “Sólo veía a gente corriendo. Ya sabes, cuando pasa algo así la gente corre a cualquier lado, así que salí corriendo y sólo pensaba en llegar a casa”. En el trayecto, Mari Ángeles pudo darse cuenta de que los bares del entorno habían cerrado las puertas para proteger a su clientela de posibles nuevos ataques.

Tras una noche de miedo, la jerezana no ha salido de casa en toda la mañana. “El gobierno nos invita a quedarnos en casa hasta nuevo aviso. No escucho gente en la calle, solo sirenas y eso, porque por lo visto hay dos terroristas que siguen sueltos”. Tampoco parece que el lunes vaya a poder ir al trabajo. "Por lo visto no iremos a trabajar en unos dias, y más los que trabajamos con niños. Los padres tienen miedo".

En Jerez, su familia no lo está pasando bien. “Mi madre sólo quiere que me vuelva. Están muy preocupados, mucha gente llamando, preguntando, y también muchos llamando a mis padres para preguntar por mí. Es todo un poco caótico, la verdad, parece de película”.

"Tenemos mucho miedo de salir a la calle"

Lucía Páez, enfermera de 30 años, es otra jerezana vecina de la localidad de Plaisir, a escasos 20 kilómetros de París. Los atentados le cogieron en Dublín, donde había pasado unos días, pero esta misma mañana aterrizaba en la capital gala. "Cuando me levanté a las cuatro de la mañana para ir al aeropuerto vi que tenía cientos de mensajes. El primero que vi decía 'menos mal que no estás ahí', y ya enseguida pensé que algo había pasado, pero no sabía si se refería a Dublín, a un accidente aéreo o a París".

A las nueve de la mañana aterrizaba en París y enseguida pudo ver gran cantidad de militares y un férreo control policial. "Fui para casa directamente. Tenemos miedo de salir a la calle, lo que pasa es que mi novio, que es maitre, entra a trabajar a las seis de la tarde en la torre de Montparnasse, y me da miedo".

Lucía nota tristeza en las caras de los franceses, pero sobre todo "mucho miedo". En Jerez su familia también tiene "muchas ganas de que vuelva a España". 

De momento, la joven, que tenía pensado ir a París estos días para estar con su novio, afirma que no se moverá de su casa en los próximos días.

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