En Jerez, tierra de guitarras y cante, hay músicos que viven de su pasión sorteando prejuicios y dificultades. Ricardo Piñero es uno de ellos. Bajista flamenco, profesor y colaborador habitual de festivales, ha construido su carrera desde la curiosidad, la disciplina y un profundo amor por la música. "A veces te preguntan, como si esto no fuera un trabajo, y por hacer lo que nos gusta no pudiéramos vivir de ello", comenta a lavozdelsur.es, describiendo la percepción que aún persiste sobre quienes eligen la música como profesión.

Este fin de semana, Ricardo presenta en Helsinki (Finlandia) su proyecto Ent-Hablando, dentro del XXV Festival Flamenco de la ciudad, el próximo 31 de enero a las 19:00 horas en el KokoTeatteri, un teatro que forma parte de la organización del festival, que se celebra del 30 de enero al 8 de febrero. La presentación de Piñero ya ha agotado las entradas, un indicio de la expectación que genera su propuesta en un público internacional.

Ent-Hablando, el bajo en el tablao flamenco

Ent-Hablando nace de la experiencia de Ricardo en distintas formaciones, donde fue tomando protagonismo y componiendo pequeñas falsetas. Su intención es integrar el bajo flamenco dentro del tablao, acompañando guitarra, cante y baile, y ofrecer al público una visión distinta de un instrumento relativamente joven en el flamenco. "La gente no se espera un bajo en el flamenco. Muchos tienen el cliché de lunares, de 'gitaneo', pero realmente el bajo lleva en el flamenco desde Paco de Lucía y Camarón, hace unos 40 años", explica.

Ricardo descubrió su vocación musical de manera autodidacta. Sus primeros pasos fueron en pequeños grupos de Jerez, tocando principalmente rock y otras formaciones juveniles. Con tan solo 19 años se trasladó a Barcelona, donde estudió jazz y música moderna en el Taller de Músics. Allí conoció a Mariano Martos y al legendario Carles Benavent, pionero del bajo flamenco, quien le enseñó la disciplina de un instrumento que había revolucionado el género décadas atrás. "Yo hacía otro tipo de música antes, me atraparon Los Beatles, pero un día tomé conciencia de que vivía en Jerez y no en Liverpool. Que lo que me gustan son las papas aliñas y no el fish and chips", comenta entre risas.

Ricardo Piñero, concentrado mientras toca el bajo flamenco. Fotografía: Isa de la Calle.
Ricardo Piñero, concentrado mientras toca el bajo flamenco.  ISA DE LA CALLE

"Intento llenar ese hueco de manera flamenca"

En 2009, Ricardo regresó a Jerez, donde empezó a trabajar con artistas locales como José Gálvez o Marcelino Fernández, adaptando el bajo flamenco a la tradición de su ciudad natal. Reconoce la dificultad de tocar este instrumento en un entorno tan tradicional: "Aquí es difícil, es como el que toca blues en el delta del Misisipi; una guitarra eléctrica quizá no pega. Pero ha sido el instrumento con el que me expreso y con el que intento llenar ese hueco de manera flamenca".

La experiencia internacional de Ricardo le ha permitido observar diferencias culturales en la recepción del flamenco. "Lo que más me sorprende es que en el extranjero la gente escucha, valora el silencio y la expresión musical, mientras que en Jerez suele ser más cercano al jolgorio, a la fiesta", reflexiona. Helsinki, donde las entradas se han agotado, ofrecerá un ejemplo de cómo la música jerezana conecta con un público que aprecia la disciplina y la sensibilidad del flamenco más allá de su contexto tradicional.

Más allá de una carrera profesional: la ambición

Además de Ent-Hablando, Ricardo participa en la grabación del disco de Tito Alcedo, homenaje a Los Beatles, y acompaña a Paco Lara durante el Festival Flamenco. También produce sesiones de flamenco en el Movido durante el festival, demostrando su implicación tanto en la enseñanza como en la difusión del género. Su trabajo combina escenarios, proyectos personales y colaboraciones, manteniendo siempre la autenticidad de su propuesta musical.

Ricardo Piñero tocando el bajo. Fotografía: Isa de la Calle.
Ricardo Piñero tocando el bajo.   ISA DE LA CALLE

Su relación con la música va más allá de la carrera profesional. "Mi sueño es seguir en mi ciudad, seguir trabajando fuera y tener tiempo para hacer música sin depender de otra cosa. Valoro más las visitas que vienen a mi casa o los amigos que me apoyan en momentos difíciles que la fama o los seguidores", confiesa. Esa filosofía define su manera de entender la música: como medio de vida, expresión y comunicación auténtica.

"El bajo puede sorprender en Jerez"

Ent-Hablando busca también mostrar a los oyentes que el bajo flamenco puede integrarse de manera natural en el género, ofreciendo nuevas texturas sin romper con la tradición. "El bajo ya está en discos de hoy día, pero la perspectiva de Jerez es muy tradicional, así que puede sorprender. Quiero llenar ese hueco y hacerlo con respeto a la tradición", explica. La experiencia de Helsinki será, además, una oportunidad para combinar cursos y conciertos, donde los asistentes puedan aprender y escuchar en un mismo espacio.

La carrera de Ricardo Piñero refleja cómo un músico puede combinar talento, constancia y creatividad para abrir caminos dentro del flamenco. Desde sus primeros grupos juveniles hasta los escenarios internacionales, pasando por proyectos propios y colaboraciones con artistas reconocidos, su trayectoria demuestra que la disciplina y la pasión son tan importantes como la técnica. Este 31 de enero, en Helsinki, su bajo hablará flamenco, llevando un pedazo de Jerez al norte de Europa y mostrando que la tradición puede convivir con la innovación.

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Míriam Bocanegra

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