Una vecina de Santo Tomás de Aquino denuncia que Aquajerez no le da de alta en el suministro. La empresa alerta del riesgo existente al compartir espacio los contadores de agua y la instalación eléctrica.

María Luisa, aunque prefiere que la llamen Mary, ha trabajado de todo. Ha sido limpiadora en varios negocios, dependienta de otros tantos y hasta final de año tuvo su propia tienda de alimentación en La Granja, que tuvo que dejar porque había “mucha competencia”. Después de muchos años ahorrando decidió comprarse un piso, en la barriada Santo Tomás de Aquino, donde se crió y donde está su gente, como ella misma dice, que le está dando más de un quebradero de cabeza. Mary adquirió el inmueble a mediados de 2016 y, tras hacer una pequeña reforma poco a poco con la ayuda de sus familiares, entró a habitarlo a final de año. Lo que no sabía entonces es que no iba a poder darle de alta al suministro de agua, por lo que lleva peleando desde entonces junto a su vecina del bloque de al lado, sin resultados satisfactorios por el momento.

El motivo de esta negativa se encuentra en la propia singularidad del edificio, construido en la década de los 60 del siglo pasado, que comparte en un mismo espacio el contador de agua y la instalación eléctrica, por lo que Aquajerez, la empresa que gestiona el servicio en la ciudad, le advierte que no puede trabajar en la zona: “Le informamos de la imposibilidad de atender su solicitud, no solo porque las instalaciones no están normalizadas, sino por la existencia de riesgo, tanto para nuestro personal, como para la propia comunidad de propietarios”, recoge un escrito remitido a la afectada.

La empresa se basa en el artículo 44 del reglamento andaluz de suministro domiciliario de agua, que recoge que “será siempre a cargo del abonado toda modificación en el emplazamiento del contador ocasionada por cualquiera de los siguientes motivos: cuando la instalación del contador no responda a las exigencias de este reglamento”. Además, la delegación provincial de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empleo de la Junta de Andalucía en Cádiz emitió un informe en diciembre de 2004 —cuando aún la empresa pública Aguas de Jerez gestionaba el servicio— informando de que “es obligación de la comunidad de propietarios de Santo Tomás de Aquino la adecuación de las instalaciones existentes a su costa con objeto de garantizar la seguridad de las personas ante riesgo de accidente eléctrico”.

Mary y su padre, presente durante la visita de lavozdelsur.es, no entienden los impedimentos para dar de alta al suministro, máxime cuando aseguran que un profesional ha verificado que, en la actualidad, los contadores de agua y la instalación eléctrica no comparten espacio, como sí ocurre en otros bloques de la barriada. “Lo único que me queda es tener una cita con la alcaldesa”, apunta Mary, que ha interpuesto reclamaciones ante la Oficina Municipal de Informacion al Consumidor (OMIC) y prevé hacerlo ante la administración autonómica. Aquajerez asegura que, tras solicitar documentación a los vecinos, tan solo dos bloques de Santo Tomás de Aquino cuentan con las instalaciones adaptadas para poder dar de alta al suministro de agua.

“Con Aqualia he llegado a firmar contrato para el alta, y pagué 173 euros, pero no pasó ni una hora y me llamaron para anularlo”, asegura Mary, que no sabe qué más hacer: “Quiero tener agua de forma legal y no me dejan”. La joven jerezana apunta que está buscando trabajo fuera de la ciudad y que, en el caso de encontrarlo, no podrá alquilar el piso. “Me lo he comprado como una inversión, pero así no puedo hacer nada”, señala. También le ha propuesto a la empresa costear de su bolsillo la instalación de un contador externo, pero tampoco se contempla esa opción. "Quiere vivir legal y no puede", lamenta el padre de Mary, que añade: "Nos duchábamos en casa de mi sobrino, pero así no podemos estar".

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