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Manuel, un vendedor de incienso de la plaza Doña Blanca, reclama en el pleno que se le devuelva su vehículo, que le fue requisado por no tener seguro por no poder pagarlo: "No tengo para comer, está mi hija antes".

Manuel, un vecino del Pago San José que vende incienso en la plaza Doña Blanca, tenía el turno de palabra pedido al término del pleno ordinario de septiembre. Pasadas las seis y cuarto de la tarde, tras más de ocho horas de sesión plenaria, le llegó su turno. Su petición era clara: “Quiero mi moto, que son mis pies y mis manos”. Hace unos días lo multaron y le requisaron el vehículo, con el que va a trabajar, y ahora tiene serias dificultades para desplazarse. 

Manuel circulaba sin seguro porque asegura que no puede pagarlo: "No tengo para comer, está mi hija antes". Por eso se presentó en el pleno para exponerle su queja a toda la Corporación. En el depósito de vehículo municipal se encuentra la moto de Manuel. "No es justo que tenga que pagar cinco euros diarios por tenerla allí, porque la moto ni come, ni caga, ni mea (sic)".

El vendedor es claro: no pide que se le quite la multa, solo recuperar su vehículo, que es la única forma que tiene de transportar la mercancía hasta el pequeño puesto que tiene junto al mercado de abastos. "No tengo ni riñones, me ha costado la vida estar esa calle", asegura. El Ayuntamiento quedó en buscar la "fórmula legal" para devolvérsela.

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