Nuria Caballero, pareja de Julio César Becerra, conocido hostelero y casetero de Jerez tristemente desaparecido el año pasado, ha trasladado públicamente un escrito dirigido a la alcaldesa de la ciudad, María José García-Pelayo, en el que expone una petición formulada “desde el respeto y, sobre todo, desde la emoción”, tras la pérdida de quien considera una figura destacada en la historia reciente del festejo.
En su escrito, Caballero recuerda que “el pasado 25 de noviembre falleció mi compañero de vida, Julio César Becerra”, subrayando que con su muerte no solo desapareció “una persona muy querida”, sino también “una parte importante de la historia viva de la Feria de Jerez”. Durante más de cuatro décadas, Becerra estuvo al frente de su caseta Jerez-Londres, consolidándola como un espacio emblemático donde, según describe, se generaron vínculos personales, encuentros y tradiciones que marcaron a varias generaciones.
"Luchó con todas su fuerzas por recuperar su ubicación de siempre"
El escrito también pone de manifiesto el esfuerzo realizado en los últimos años para mantener la ubicación histórica de la caseta. Caballero señala que “el pasado año luchó con todas sus fuerzas por recuperar su ubicación de siempre”, un enclave que, según explica, representaba mucho más que un lugar físico, al formar parte de su identidad personal y trayectoria vital. Sin embargo, pese a las gestiones realizadas, reconoce que “no fue posible” lograr ese objetivo.
La ausencia de la caseta en la próxima edición de la feria ha intensificado el sentimiento de pérdida. Caballero expresa que “este año, por su ausencia, su caseta tampoco estará en la feria”, lamentando que “un legado tan largo y significativo desaparezca sin un reconocimiento”. En este sentido, insiste en que su mensaje no responde a una crítica directa, sino a la necesidad de preservar la memoria de quienes han contribuido al desarrollo de la feria, destacando el papel de los caseteros como piezas esenciales de esta celebración.
En la parte final de su carta, Caballero recalca que “no escribo desde el reproche, sino desde el deseo de que su memoria sea tenida en cuenta”, defendiendo que figuras como la de su pareja merecen formar parte del recuerdo colectivo. Añade que tanto ella como su hijo continuarán honrando su legado, aunque consideran que también debería existir un reconocimiento institucional dentro del marco de la Feria de Jerez.
La denuncia de la hija de Julio Becerra
Por su parte, Rocío Becerra, hija del fallecido, ha denunciado las dificultades administrativas encontradas para mantener el espacio de su padre. En su testimonio, explica que “he entregado el proyecto que me pedían con la documentación, diciendo como justificación el fallecimiento de mi padre, entregando el certificado de defunción”, detallando que el retraso en los plazos se debió precisamente a esa circunstancia.
Asimismo, afirma que “me puse en contacto con el delegado de Fiestas, mandé millones de correos electrónicos”, lamentando la falta de respuesta institucional. Según añade, tras intentar contacto telefónico con un responsable, “al principio leía mis mensajes, hasta que un día me bloqueó, sin tener tampoco la educación de ni siquiera darme el pésame por mi padre".


