El pago a la SGAE por los derechos de autor de las marchas procesionales que interpretan en Semana Santa, cociertos y demás actos musicales cofradieros sigue siendo, a día de hoy, una cuestión sin resolver y con un horizonte más o menos lejano. Tanto, que su implantación “puede tardar años”, según reconoce a lavozdelsur.es Manuel Marvizón, compositor y directivo de la asociación Musapro.
Así se puso de manifiesto en el I Encuentro Nacional de Compositores de Música Sacra Procesional, un evento que reunió a más de 70 compositores, directores y miembros de bandas, coros y agrupaciones, además de gestores culturales, representantes de hermandades y cofradías y profesionales del ámbito musical.
Un debate abierto, pero sin decisiones concretas
Durante el encuentro se celebraron seis mesas de debate, entre las que destacaron dos centradas en reflexionar sobre los formatos musicales y en avanzar hacia el reconocimiento de los derechos de autor. Sin embargo, pese a la relevancia del asunto, no se fijó ni una fecha de entrada en vigor ni una cantidad o porcentaje concreto a aplicar.
A partir de este congreso, el establecimiento del pago por derechos de autor ha avanzado únicamente en su justificación teórica y después de un profundo análisis con todas las partes afectan a este mundo. Así lo explica Manuel Marvizón, tesorero de Musapro (Asociación de Compositores de Música Sacra Procesional), quien señala que la fijación de una tasa “puede durar años”, dejando claro que “a día de hoy no hay decisión alguna”. Marvizón insiste en que “ahora toca estudiar el cómo hacerlo, porque lógicamente hay inquietudes por parte de los compositores”.

Subraya la necesidad de analizar todos los “aditamentos para intentar construir algo positivo”. Y es tajante sobre el estado actual del proceso: “Se tardará tiempo en llegar a un acuerdo; ahora con el encuentro ha sido una invitación a todo el mundo para que se sienta a hablar, pero no hay absolutamente nada”.
Otras prioridades pendientes
El directivo de Musapro relativiza que el peso del debate recaiga exclusivamente en los derechos de autor: “El tema de los derechos de autor es un 10% de la problemática de las composiciones ahora mismo”.
Entre las prioridades pendientes, el compositor señala la necesidad de incorporar la música sacra procesional al sistema curricular de los conservatorios, para que los alumnos conozcan el trabajo de los compositores andaluces. También incide en fomentar la excelencia compositiva, “estableciendo talleres por parte de Musapro además de jornadas para buscar la excelencia”.
Estas iniciativas se apoyan en una realidad que, según Marvizón, ya es incuestionable: “La música sacra procesional ha dejado de ser el hermano menor de los conservatorios o de la música en general y ya se ha convertido en una industria musical en sí misma”.
Dignificar al autor y proteger las partituras originales
Manuel Marvizón insiste en la importancia de ser “leales y fieles a la composición de la música procesional, con los cánones que tiene”, e incentivar la incorporación de jóvenes compositores, siempre “buscando la excelencia”. En ese contexto, Marvizón defiende que los derechos de autor ayudarían a ese objetivo, “porque hay un refrán que dice que lo que no cuesta no vale; es simplemente por dignificar y por reconocer el trabajo de la composición”.
Reconoce, no obstante, que el tema de los derechos “desgraciadamente es algo que molesta a muchísima gente”, pese a que recalca que solo representa “un 10% de lo que necesitan realmente los compositores de música procesional”. En definitiva, se trata de “respeto hacia el autor, que es muy importante”.
Otro de los frentes abiertos es el de las reinstrumentaciones no autorizadas. “Cuando voy por ciudades españolas, me encuentro que está sonando Candelaria o Madre Iniesta, por ejemplo, y están tocando algo que yo no he compuesto”, advierte, reclamando proteger las partituras originales.
Para ello, la asociación trabaja en la creación de un archivo digital donde los socios suban sus partituras originales y, si así lo decide la asamblea, se establezca un pequeño pago por descarga, “10 euros o lo que sea”, con la idea de destinar esos fondos a una acción social.
Como conclusión, Manuel Marvizón apela de nuevo a la dignificación y el reconocimiento de los autores “para que la gente lo respete a la hora de copiar partituras, su interpretacion o reinterpretarlas”. Todo ello sin perder de vista que, respecto al canon por derechos de autor, “a día de hoy, no hay nada; nunca será una imposición manu militari por parte de nadie”.


