Neveras bajo agua en La Venta de Cartuja, inundada por el Guadalete: "No nos podemos desanimar"

Este histórico establecimiento ubicado en Lomopardo sufre las consecuencias de la crecida del río, que ha causado daños materiales este jueves 29 de enero

Miguel, encargado de La Venta de Cartuja, anegada tras la crecida del río Guadalete en el Jerez rural.
29 de enero de 2026 a las 11:58h

El río Guadalete a su paso por el Jerez rural ha crecido tras los efectos de la borrasca 'Kristin'. Casas anegadas, carreteras inundadas y preocupación entre los vecinos marcan este jueves 29 de enero en el entorno. El nivel del río continúa aumentando y no se descarta que pueda alcanzar el nivel rojo en las próximas horas. Autoridades y familias miran al río sin bajar la guardia.

Entre ellos está Miguel, encargado de La Venta de Cartuja, situada en la barriada rural de Lomopardo, a escasos metros del cauce del río que amenaza con superar cotas que no se veían desde hace mucho tiempo.

Este histórico establecimiento, ubicado en un edificio del siglo XVI y en funcionamiento como venta desde 1955, es una de las más antiguas de España. Famosa por su café con rebaná de zurrapa de lomo y sus chicharrones caseros, ha sido víctima directa de la crecida del Guadalete. Está totalmente anegada.

Estado de la histórica venta ubicada junto al río Guadalete.   JUAN CARLOS TORO

Miguel ha relatado a lavozdelsur.es cómo se desarrollaron los momentos más críticos. “Sobre las once y media de la noche por ahí, empezó a entrar agua por el salón del asador, del asador, de la tienda de la venta, y estuvimos entre todas las familias del dueño, la alcaldesa, que también vino echando un cable, y gente de aquí de la barriada, y esta mañana el salón está a 30 centímetros nivelado al agua por todos lados”, explica.

La situación sigue siendo incierta. “Está el riesgo de que siga subiendo, el río amenaza a subir la cota a seis metros. Seis metros ya es para nosotros mucha agua. Estamos en alerta”, dice rodeado de agua.

La Guardia Civil rescata a vecinos del Jerez rural.

En las últimas horas ha sufrido importantes daños materiales. “Las neveras de las carnes ahora mismo son las que se han quedado bajo agua. También la bomba de presión de agua de la pecera que teníamos ahí, que era una pecera que cogía todo el centro del salón, se ha quedado abajo agua. No ha dado tiempo a tocarla”. A ello se suma la imposibilidad de salvar parte del mobiliario y del género almacenado. “Lo que no se ha podido salvar está ahí adentro. Ya cuando pase la tormenta veremos qué es lo que ha quedado en condiciones y qué es lo que habrá que tirar”, dice.

"No nos podemos desanimar"

No es la primera vez que el equipo de la venta se enfrenta a una situación similar. Miguel recuerda que el año pasado ya vivieron un episodio de tensión. “Gracias a Dios el agua quedó a lo justo y no entró”. Aun así, señala problemas estructurales del cauce: “Hasta que no se limpien bien los pantanos y no se limpie bien el río... Lo suyo sería canalizarlo, pero claro, eso cuesta un dinero. En el pantano hay de todo. Entonces, si no hay una buena limpieza no tiene una cala ese pantano. El río tiene un montón de árboles y hace falta una canalización para que estas desgracias no ocurran”.

Así se encuentra el salón de la Venta de Cartuja.   JUAN CARLOS TORO
Exterior del establecimiento.   JUAN CARLOS TORO

El encargado lamenta ver su lugar de trabajo completamente anegado y sin poder abrir al público. “Duele ver un trabajo que se lleva con mucho sacrificio porque aunque aquí seamos trabajadores, nos llevamos como una familia. Desde el dueño hasta el último trabajador somos todos una piña”. Pese al golpe anímico, trata de mantener el ánimo: “No nos podemos desanimar. Sabemos que esto es pasajero y habrá que meterle ganas otra vez, pero claro, hay veces que el cuerpo no te coge igual. Y esto te aburre. Ves que el agua sube y no puedes hacer nada”.

Ahora solo queda esperar y extremar la precaución hasta que el nivel del río descienda. Después llegará el momento de evaluar pérdidas y comenzar la recuperación. “Los enchufes tienen que secar y hay que volver a pintar. La pérdida, ahora mismo, es incalculable”, concluye Miguel, mientras el Guadalete sigue marcando el ritmo de la emergencia en Jerez.

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Patricia Merello

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