La peatonalización que cambió Jerez cumple un cuarto de siglo: 10 flashes de la evolución de Larga

El empecinamiento de Pacheco, que prometió en 1984 que la arteria principal de la ciudad sería "un lugar de paseo, no una autopista", se materializó en 1996

La calle Larga, antes de ser peatonalizada.
La calle Larga, antes de ser peatonalizada.

El Ayuntamiento de Jerez anuncia un Plan de Movilidad Urbana Sostenible sin que se sepa muy bien en qué quedaron los anteriores documentos que fueron presentándose desde hace 15 años. Lo que sí es seguro, a la espera de que se concreten las medidas que deben, por ejemplo, reducir las emisiones de tráfico privado por imperativo de la UE para los municipios de más de 50.000 habitantes, es que este 2021 la emblemática calle Larga, la Gran Vía de Jerez, cumple 25 años peatonalizada.

Su historia es tan rica y extensa como su nombre, pero desde 1996, la que fuera antigua N-IV a su paso por Jerez, pasó a ser conquistada por el peatón por la cabezonería del exalcalde Pedro Pacheco, que vivió serios conflictos con comerciantes y sindicalistas —llegaron a encadenarse en los naranjos para evitar lo inevitable—.  En 1984, un imberbe Pedro Pacheco proclamaba: “La calle Larga será un lugar de paseo, no una autopista”.

Doce años después, tras librar una agria contienda con comerciantes y sindicatos, esta vía dejaba de ser la N-IV y se convertía en calle peatonal. La polémica decisión cambió el curso de la movilidad en el centro y, sin embargo, esta buena iniciativa chocó en años posteriores con la peatonalización del Arenal y el estrangulamiento que produjeron los aparcamientos subterráneos proyectados en la plaza central de la ciudad y en Esteve. Hoy nadie entendería Larga sin veto al coche privado, pero hubo un tiempo en el que hasta se podía aparcar.

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