Este documento que se conserva en el Archivo Municipal de Jerez muestra un bando del corregidor que ejercía en noviembre de 1778, el cual se llamaba Francisco Carvajal y Mendoza, de quien no hemos encontrado muchos datos en las crónicas de Jerez. De él se dice en la cabecera del documento que presentamos: “Don Francisco Carbajal y Mendoza, socio de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, veinte y quatro perpetuo de la ciudad de Jaén, Corregidor, Capitán a Guerra, Superintendente de Rentas Reales de esta M.M. y M.L. ciudad de Xerez de la Frontera, y pueblos de su Thesoreria y Partido, por S.M., etc.”.

Parece que antes de ser corregidor de Jerez lo fue de Córdoba: "Francisco de Carvajal y Mendoza fue corregidor de Córdoba entre el año 1773 y el año 1779. Entre otras medidas, ordenó remodelar los Jardines de la Victoria para esparcimiento de la población. Para crear los jardines o la Alameda del Campo de la Victoria, mandó allanar los montículos de terreno existentes junto al Convento de Nuestra Señora de la Victoria". Pero hemos encontrado de él una muy interesante biografía institucional; es decir, una magnífica síntesis de su historial como corregidor de nuestro Xerez. En relación con la guerra contra Inglaterra convirtió Jerez en retaguardia estratégica: “…diligente alojamiento procurado a las tropas de tránsito por la ciudad durante el bloqueo de Gibraltar… aprovisionamiento de alimentos y mantas… albergar en casas particulares a más de 800 prisioneros ingleses… acantonamiento de 600 marineros.. construcción de cuarteles…” En cuanto a Justicia: “… cortar los robos y crímenes hasta entonces cometidos y bastante habituales… detención de vagos, hasta sobrepasar la cifra de 250 remitidos a la Caja de Reclutamiento…”. Y: “…dispuso los arbitrios necesarios para empedrar las calles de la ciudad… así como la formación de una sociedad económica. Manejó el pósito con el beneficio común del vecindario, al igual que cobró puntualmente las contribuciones” (en Mª Luisa Álvarez: “Corregidores y alcaldes mayores: la administración territorial andaluza…”)

El caso es que a este enérgico corregidor también le dio tiempo a publicar un enjundioso bando sobre el Archivo Municipal (que reproducimos abajo) en el que leemos que los caballeros capitulares tenían la fea costumbre de llevarse los documentos a sus casas, lo cual tenía como efecto dejar a la ciudad desprotegida en los pleitos que Xerez tenía en ese momento ante diversas instancias judiciales (muchos, según dice el bando).

Pero, ¿qué podía saber un corregidor venido de Córdoba y ocupado en tantas cosas como hemos visto que hizo y deshizo en Jerez y desde Xerez?, ¿cómo y por qué preocuparse de algo tan prosaico, políticamente hablando, como el archivo local si alguien no le hubiera soplado, explicado y convencido acerca del problema que padecía dicho archivo...?. Claro, debió ser el escribano mayor de Cabildo (que también lo era del número) Felipe Rodríguez, que ejercía con funciones parecidas a las de un secretario de ayuntamiento de hoy, quien debió convencerle (y, seguramente, lo redactó) para que dicho bando, al calor de los nuevos aires del reformismo borbónico de Carlos III, fuera emitido formalmente por la corregiduría xerezana...

Así que el asunto principal era que, en realidad, no había archivo propiamente dicho porque parece que estaba consolidada la costumbre de que los regidores se llevaran los papeles a sus casas. Y debió ser Felipe Rodríguez, ya digo, quien convenció al corregidor Carvajal a poner manos a la obra para reunir toda la documentación municipal y organizarla correctamente. Y este es, en verdad, el fogonazo impulsor de nuestro actual Archivo Municipal; es decir, al escribano Felipe Rodríguez debemos los cimientos modernos de nuestro archivo tal como hoy lo conocemos.

He aquí el curioso bando municipal:

bando 1778

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