Una escapada al Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas en Jaén está llena de aventuras. Naturaleza y adrenalina en un paisaje extraordinario es lo que ofrece el mayor espacio protegido de España y segundo en Europa. Un enclave que enamoró hace 27 años a los jienenses José Ordoñez y a José Luis Jiménez. Juntos fundaron una empresa de turismo activo cuando esta palabra apenas resonaba en la oferta de la provincia. En 1999 arrancaron Guadalkayak, que fusiona Guadalquivir y kayak en una propuesta que surgió un año antes.
“En el 98 estuvimos de viaje en los Pirineos, en los Picos de Europa, y vimos actividades acuáticas en los ríos. Después, fuimos de excursión a Cazorla y estuvimos en el Charco del Aceite y la zona del Alto Guadalquivir. Era un caudal de agua interesante y pensamos, ¿por qué no trasladar ese tipo de iniciativas aquí abajo, al parque natural?”, explica José Ordóñez, único propietario actualmente.
Por entonces, el boom del turismo activo no había llegado y nadie miraba al río. Estos jienenses fueron los primeros en hacerlo y se convirtieron en pioneros en el mundo de las aguas bravas en Andalucía, implantando rafting y kayak, actividades muy demandadas casi tres décadas después.

“En 1998, en este parque natural solo había una empresa de turismo activo. Nosotros, con más ganas que conocimientos, decidimos tirarnos al río, nunca mejor dicho”, recuerda José.
Desde Villanueva del Arzobispo, comenzaron a organizar descensos de 5 kilómetros en kayak doble por el Guadalquivir. En 2002 incorporaron el rafting.
José reconoce que en los inicios costó que la gente se animara a hacer este tipo de actividad. Recuerda esa primera sensación de aparecer por el pueblo con una furgoneta y un remolque con piraguas en 1999. “La verdad es que fue un poco chocante. A la gente que venía de fuera, este tipo de negocio no le resultaba raro, ya había por otros sitios, pero aquí sí. Aunque ya se han acostumbrado”, comenta.
Actualmente, Guadalkayak es una de las empresas que aparece en los listados de recomendaciones para quienes buscan un plan diferente en plena naturaleza.

Su actividad estrella es el rafting, que atrae tanto a pequeños como a mayores. Un descenso de 9 kilómetros en una balsa con guía. Facilitan los traslados y el material necesario para poder disfrutar de la actividad. “Prestamos los neoprenos, calzado, chalecos, cascos y, en mitad del recorrido damos un picnic. Se lo pasan en grande y permite hacer el descenso de una forma tranquila para ver el paisaje”, explica José, que asegura que este es el plan más demandado.
La zona desde donde esta empresa inicia el descenso está situada a 5 kilómetros del embalse de El Tranco. Una condición indispensable para poder realizar las actividades. “Funcionamos con los desembalses que realiza dicha presa. La suelta suele ser regular, excepto cuando llueve poco. Cuando hay lluvias, la temporada siempre está garantizada”, comenta el fundador.
De esta forma, la temporada puede alargarse desde mayo hasta septiembre si se registran numerosas precipitaciones, o solo reducirse a los meses de julio y agosto si ha habido sequía. Depende del año hidrológico. Aun así, Guadalkayak funciona todo el año ofreciendo otras experiencias fuera del río como rutas de senderismo para escolares.
Una alternativa divertida para conocer los secretos de este parque natural.


