El sacerdote jesuita Antonio de Víu, de joven, el 4º sentado por la derecha. GENTEDELPUERTO.COM
El sacerdote jesuita Antonio de Víu, de joven, el 4º sentado por la derecha. GENTEDELPUERTO.COM

El sacerdote jesuita Antonio de Víu (1898-1980) fue un encendido predicador católico que, además de promover el monumento a la Virgen de La Asunción (1952), por ejemplo, avivó vocaciones al sacerdocio y estuvo en el núcleo fundador de la hermandad del Amor y Sacrificio en Jerez. Vinculado al colegio jesuita de El Puerto de Santa María, era una persona muy conocida en su época y se le tenía por un hombre muy versado en teología católica. Se asentó en Jerez siendo joven y ejerció desde entonces en la zona.

De su librito El sermón de la montaña"(Tip. de M. Salido, 1948) sobrecogen, aparte de su posición moralmente rígida y políticamente teocrática, estas más que duras palabras sobre los que él llama falsos profetas: "los que invocando la prudencia como virtud enmudecen ante las persecuciones contra nuestra sagrada Religión, y se escandalizan de toda reacción viril en defensa de la misma"; unas crudas palabras que, diez años más tarde del golpe militar contra la República, sin duda sorprenden más si cabe cuando de lo que se trata en su librito es, precisamente, de ensalzar las conocidas palabras de Jesús de Nazaret sobre devolver bien por mal (Mateo, 5: 38-42).

Muy atento a las directrices de la cúspide vaticana sobre los medios de comunicación (radio, cine y televisión), Antonio Víu publicará en Jerez un folleto bajo el elocuente título Deberes de los católicos ante el problema del cine actual...

"CINE-CLUBS. El primer cine-club del que se tiene constancia en la provincia de Cádiz es el creado en Jerez de la Frontera con el nombre de Cine-Club Jerez (1956-1961), el 24 de enero de 1956; aunque es posible que durante la segunda mitad de los años 30 funcionasen algunos de ellos, adheridos a partidos y sindicatos obreros. De claro matiz liberal, fue promovido, entre otros, por Juan José Serrano y Antonio Olmedo, que marcaron pautas a seguir por otros cine-clubs. Su principal actividad a destacar fue la Primera Semana de Cine Documental (1957), considerado como el primer certamen de esta índole celebrado en España. Después surgirá el Cine-Club Kostka (1959-1968), nacido al amparo de la autoridad eclesiástica, dirigido por los jesuitas en el Círculo de los Luises de Jerez. Siendo un típico ejemplo de cine-club religioso, tan característicos de la época…" (Diccionario enciclopédico ilustrado de la provincia de Cádiz)

El padre Víu, asiduo de los círculos directivos conservadores de la ciudad, fue promotor del "primer monumento al dogma" de la Inmaculada Concepción en 1952. Era una persona estrechamente vinculada a los círculos más conservadores del momento: “Pemán habló sobre Menéndez y Pelayo en Jerez. En el Círculo de Estudios pronunció una conferencia sobre Menéndez y Pelayo el académico D. José María Pemán. Pronunció primero unas palabras el director de la Congregación de Luises, el director de la Congregación de Luises, reverendo padre Antonio de Viu, superior de la residencia de padres jesuítas. Don José María Pemán hizo un estudio en su conferencia de la figura de Menéndez y Pelayo y de la proyección de su obra. Fue muy aplaudido” (ABC, 21 enero 1956).

viu cine
'Deberes de los católicos ante el problema del cine actual'.

Lo vemos en su intensa militancia catolicista actuando en muchas poblaciones de la zona, como Sanlúcar: "El acto había sido preparado con gran intensidad, funcionando a la perfección la intensa información que, sobre todos los actos, se había programado propagar desde el colegio. Del 15 al 21 de enero se reparte profusamente una circular dirigida “a todos los señores de Sanlúcar, sin distinción de clase” (como se ve los ejercicios iban dirigidos sólo a los hombres), informando de los ejercicios espirituales que iba a dirigir el padre Viu, así como 50 carteles, distribuidos por los lugares más concurridos de la ciudad, con esmero de fijarlos en aquellos lugares donde concurrían más obreros".

Amparándose en una concepción arcaica y teocrática, Víu defendió una concepción radicalmente confesional del Estado: "...se me ocurrió ofrecer como verdadera panacea universal, que resolvía de plano todas las dificultades, y ofrecía la clave única de todos los problemas, este fragmento, divino entre los divinos, de la doctrina de Nuestro Redentor, verdadera carta magna de perfección (por la que si se rigieran los pueblos, la sociedad sería un trasunto de paraíso) y programa detalladísimo de vida para cuantos militan bajo el estandarte celeste y blanco de nuestra Madre Inmaculada" (op. cit.)

Parece que Víu transmitió en Jerez un mensaje más bien rígido, tridentino, de ecos inquisitoriales, de o con Dios o contra Dios, o con la Iglesia o contra la Iglesia. Sin puntos medios. Tomando la Biblia al pie de la letra. Sospechando de todos aquellos posibles extraños seres que pudieran por un momento no suscribir el "celeste y blanco" de sus inamovibles ideales.

En La Vanguardia de 27/08/1960 leemos: “Jerez de la Frontera. — En una sesión extraordinaria de la corporación municipal, el alcalde hizo entrega del título de hijo adoptivo de la ciudad al religioso jesuíta, padre Antonio de Viu, quien durante más de un cuarto de siglo ha realizado en Jerez una labor benemérita, social y de apostolado. Fue el fundador de la Hermandad de Nuestra Señora del Amor y Sacrificio”. (Nota: “Se funda en la antigua Iglesia de la Compañía de Jesús, el 7 de abril de 1941, por los congregantes de la Inmaculada y San Luis Gonzaga, a sugerencia del Director de la misma, padre Antonio de Viu, S.J.”). El pleno municipal de 17 de junio de 1960, en el que se le concede la mencionada distinción, menciona entre otros méritos “destacando su admirable labor patriótica desde la iniciación misma de nuestra Cruzada Gloriosa de Liberación Nacional”.

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