Sorprende que esta bella casa, situada en la mejor avenida de la ciudad, esté actualmente semiabandonada. Uno puede hacer algunas suposiciones acerca de la razón de esto, pero, sea cual sea la explicación del caso, ¿este bien patrimonial de Jerez se está perdiendo ante nuestros ojos sin que nadie diga nada?

 

Olvidada por todos, ahí está Villa Algeciras o recreo de Osborne o villa Elena, el palacio junto al hotel Sherry Park que está prácticamente a continuación de los juzgados y casi enfrente de la casa del vino (Consejo Regulador del Vino), es decir, entre la avenida Domecq y el camino de Lebrija. La pintora jerezana Beatriz Cañete Pozo lo pintó con gran acierto. La parcela se situaba, a mediados de los 50, entre el sanatorio de Nuestra Señora del Rosario, del dr. Girón Segura, y la Yeguada de Sementales -en la finca San Benito-.

 

Villa Algeciras pertenecía a Ricardo López de Carrizosa y Martel y luego a su hijo Ricardo López de Carrizosa y Hoyos, Duques de Algeciras, este último fallecido en 2013. Un resumen del linaje de los Duques de Algeciras y actual heredero nos ofrecen una idea de la familia poseedora de este inmueble. Otros genealogistas nos informan con precisión: “Ricardo López de Carrizosa y Hoyos, duque de Algeciras y marqués de la Puebla de los Infantes, era conocido familiarmente como «Dicky Algeciras». Era hijo de Ricardo López de Carrizosa y Martel y nieto del marqués del Mérito, de familia bodeguera en Jerez de la Frontera, y de Mercedes Hoyos, hija del marqués de Hoyos, que fuera alcalde de Madrid y ministro de Gobernación con Alfonso XIII. Su infancia se vio marcada por la tragedia, cuando una vacuna en mal estado, acabó con la vida de sus dos hermanas. Vivió largas temporadas en «Villa Algeciras» su casa en Jerez, mostrando desde siempre una vocación por la naturaleza que le había sido inculcada por su familia”.

 

En la Carta arqueológica de Jerez se lee: "En el siglo XIX aparece un nuevo concepto de casa señorial que responde más al concepto de finca de recreo suburbana de inspiración francesa. Dentro de este nuevo tipo se encuentra el palacete de la Atalaya, el Recreo de las Cadenas y Villa Elena. Sirviendo de nexo entre la casa señorial tradicional y este tipo de finca de recreo suburbana se conserva la casa de Agreda, actual colegio de la Compañía de María". La exposición provincial obrera, organizada por el Ateneo de Jerez en 1929, usó como sede "Villa Elena" (o villa Algeciras).

 

El Guadalete de 27 de marzo de 1927 daba cuenta de que fue precisamente en esta finca donde estuvo el primer estadio de fútbol que tuvo Jerez: "Asistimos el domingo a la inauguración de este campo de deportes, elegido por la Sociedad Jerez F.C. para sus encuentros futbolísticos. Se halla situado dicho campo que es muy capaz para el objeto a que se le destina, en terrenos del recreo Villa Elena, teniendo entradas por la Avenida de América y por la carretera de Lebrija. Lanzado el Ki-off por la bellísima madrina del Jerez, dio comienzo el partido entre los equipos Español F.C. de Cádiz y el Jerez F.C., venciendo los gaditanos por 4 tantos a 2".

 

La escritora Fátima Ruiz de Lassaletta, en su libro Casas señoriales, bodegas y sabores de Jerez, nos describe bien “Villa Elena, la de los pretendientes”: “Rodrigo Molina en los años noventa, adjudicaba a Garnier la autoría de Villa Elena, en la Avenida compartiendo jardines con el Sherry Park. Más no puedo compartir su opinión. De lo que no hay duda es que el mismo arquitecto que edificó para Pemartín la mansión campestre de la viña Cerro Nuevo en 1839, le habría labrado la casa de Porvera, 3, cuya fachada relucirá en los próximos meses y que pudo edificar para Carlos Haurie Villa Elena, pues las tres fachadas principales de las citadas son casi gemelas trillizas, se pudiera decir. Villa Elena está a cien pasos de E, pero Garnier no terminó el Chateau hasta 1868 El Recreo de las Cadenas. En cualquier caso, la más larga estabilidad del esplendor de Villa Elena se le debe a la casa ducal de Algeciras, pero Haurie la pasó a Bonanza y este a sus agentes Brocheton de París, tras un corto período que la vivió Pérez de la Riva y apunto estuvo de adquirirla también doña Petra, en 1922. En 1925 sirvió para la exposición provincial obrera y Primo de Rivera, al visitarla, vio en ella el gran hotel que Jerez no tenía y que no prosperó. Finalmente se convirtió en Villa Algeciras en 1938. En medio de un frondoso parque, es como una misteriosa dama, que no resiste a que los siglos pasen por ella, lográndolo. Sin duda la villa más hermosa de la ciudad y no tiene nada que envidiar a las de la Rivera, que después del Casino de Montecarlo edificó Garnier, ni a la de los lagos italianos o suizos...”.

 

Luego, ni la guía de arte de Pablo Pomar y Miguel A. Mariscal, ni la reciente obra de Jesús Caballero Apuntes para el urbanismo en Jerez durante el siglo XIX, mencionan este gran palacio. Pomar y Mariscal sí mencionan la hoy llamada Moncloíta, un edificio que fue levantado durante la II República por el arquitecto Aurelio Gómez Millán y que sirvió como Clínica Nuestra Señora del Rosario.

 

Antiguas vistas de Villa Algeciras.

 

A principios del s. XX, organizados por la familia Pérez de la Riva, tenían lugar en villa Elena suntuosos bailes para lo más granado de la élite de Jerez: “Brillantísima estuvo la reunión dada anoche por los sres Pérez de la Riva, con la que inauguraron la apertura de sus salones a la buena sociedad jerezana. Conocíamos las magníficas condiciones que reunía la hermosa propiedad de los sres. Pérez de la Riva, pero no podíamos soñar las admirables transformaciones que en breve espacio de tiempo había sufrido y que hacen de ellas una morada encantadora. A las nueve y media empezaron a llegar los invitados, entre los que vimos a las sras. De Vergara (D.B.), Ponce (Don José M.), Gordon (D.A.), González (Don P.N.), Ysasi (D.M.), Buck, Mora, Lady Maud Barret, Ríos (D.R.), Mackenzie… Se bailaron lanceros, valses y pas-a-quatres sin interrupción hasta las 12, que pasaron los invitados al comedor, sirviéndose una espléndida cena… esperamos que esta fiesta sea solo un preludio de las que celebrarán en adelante…” (El Guadalete 1 de junio de 1903)

 

El periodista Juan P. Simo nos cuenta en Diario de Jerez, al hilo de los recuerdos de Fátima Ruiz de Lassaletta, algunos detalles de la vida cotidiana de los Algeciras en los años 70: “María Guerrero Gutiérrez preparaba la mejor cesta para el aperitivo de las cacerías para su marido Ramiro Fernández Gao y su cuñado Diego Ferguson y "los ingleses" -a todos los extranjeros se les llamaba ingleses- de Mackenzie, luego John Harvey & Sons. Y al lado, los Algeciras tenían aún en 1970 su 'Landrover' para las cacerías en el Coto, con mobiliario de caoba y cocina portátil para el gran cocinero o mozo de Villa Algeciras, como los de ahora del Rocío, pero 'decorado por Louis Vuiton', vaya”.

 

En la Revista del Ateneo de 1925, que glosaba casi utópicamente las bondades de la exposición obrera provincial organizada entonces por el Ateneo de Jerez, se publicó: “El gran parque de Villa Elena, donde se celebrarán estos certámenes, será arreglado; se construye un hermoso pórtico de estilo dórico, se arreglan jardines para el concurso… El piso principal será ocupado totalmente por la Sección Industrial, y en él presentarán sus productos las principales casas de Jerez… En conjunto, tendremos fiestas durante un mes completo, y el nombre de Jerez recorrerá todas las provincias españolas y aun el extranjero, saliendo de las bocas de muchos miles de visitantes, que entre nosotros vivirán los días más hermosos y felices de su vida”… villa Elena, de la que hoy no sabemos mucho, como el escaparate más hermoso de Jerez en los felices 20.

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