Los gritos al silencio de Loli desde el hoyo: meses sin pagar el alquiler y la necesidad de trabajar en Jerez

Una vecina de Vistalegre, viuda y con un hijo con discapacidad, pide una oportunidad mientras el paro sigue azotando a la ciudad. "Si no fuera por mi hijo, me tiraba por una ventana"

Dolores, en el salón de su vivienda.
Dolores, en el salón de su vivienda.

Dolores Calderón vive en un piso en la barriada de Vistalegre, en Jerez. "Necesito que me ayuden a salir de este hoyo, por favor, por favor", dice entre lágrimas. El hoyo es su historia, una vida difícil en la que el confinamiento se lo ha puesto todo mucho más difícil, explica. Debe varios meses de alquiler, cinco. Sobrevive con una pequeña pensión de viudedad que apenas supera por poco los 300 euros, menos de lo que cuesta solamente el alquiler.

Su casa de alquiler ya sufrió un incendio en la cocina. Se vio al borde del desahucio. Perdió ropa, varios muebles y hasta su lavadora, aunque mantiene la de la casa. Tiene dos hijos, uno de 10 años, con una discapacidad. "Ha estado la semana pasada ingresado, con una taquicardia, arritmia, pero tiene también un retraso madurativo y principio de esquizofrenia". Si no fuera por él, dice, "me tiraba por una ventana porque estoy desesperada, deseperada".

Siente que todos le dan la espalda. "Me han pasado cosas buenas, me pagaron las gafitas de mi niño". Pero, en general, no encuentra herramientas para salir de su situación. Come de un comedor social. Los servicios sociales le pagaron mes y medio de alquiler, que fueron, dice, para la propietaria del piso. "Me ha dicho que le vaya pagando o que si no me tengo que ir. Yo no me quiero ir, porque tengo dos hijos, el otro mayor se está sacando el graduado y llora muchas veces en su cuarto porque no encuentra trabajo, nada".

Su historia es la de mucha gente que apenas sobrevivía antes de la crisis sanitaria y cuya situación se agrava cada día que pasa, ante la falta de perspectivas. "Lo que quiero es un trabajo. Es lo principal, para poder pagar mi casa. De lo que me salga. He trabajado de cuidadora de una mujer mayor, de limpiadora, de cuidadora de niños". Pide, por favor, que alguien la ayude. "En Cáritas hasta septiembre no hay nada, en Cruz Roja me han pedido unos papeles que los estoy arreglando. Y nada".

Necesita, además, cosas básicas como algún mueble en desuso, ropa. "Ropa no tengo apenas. Cuando se quemó la cocina, se quemó un baúl que tenía y el resto de la casa también se afectó. Necesito para medicamentos, para ropa. Yo pido que me lo presten, o que se pongan en contacto conmigo para lo que sea, para trabajo, o que le den el dinero del alquiler a la dueña de la casa, que yo el dinero es para eso".

Ya antes de la crisis sanitaria había alrededor de una cuarta parte de la población de Jerez en riesgo de exclusión social: 64.000 de los 212.000 habitantes. Este martes se ha conocido que hay unas 30.000 personas desocupadas en Jerez. Las cifras apenas han bajado algo pero entre población activa supone una situación insostenible que se reproduce año tras año. La ciudad corre el riesgo de ser zona cero de la crisis económica que viene y que se notará cuando pase el periodo estival, entre la crisis de confianza de los consumidores y la pérdida de poder adquisitivo en una zona cuya mejor industria ha sido siempre el turismo.

La historia de Loli es la de tantos. Ella está en la parte más profunda del hoyo: viuda, dos hijos, uno de ellos con discapacidad. Lo que pide es una mano a corto plazo y un trabajo. "Por favor, quien sea, que se pongan en contacto con el periódico y a ver si me pueden ayudar".

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