El Jerez que viene: del optimismo a condiciones para un "estallido social, especialmente en la zona Sur"

Carmen Collado, delegada de Acción Social; Francisco Domouso, de Cáritas; y Francisco Cuevas Noa, activista de CNT, dan pinceladas sobre cómo será ciudad durante y después de la pandemia

Un mujer, en días pasados, detenida ante el azulejo del Prendimiento en Santiago. FOTO: MANU GARCÍA
Un mujer, en días pasados, detenida ante el azulejo del Prendimiento en Santiago. FOTO: MANU GARCÍA

Jerez vive en continua transformación desde la crisis del sector bodeguero, a finales de los 80. La ciudad radiante pasó a buscar su nuevo modelo productivo. Primero, los gobiernos de Pacheco trataron de convertir al Ayuntamiento en el motor, aumentando enormemente la importancia de lo público en la economía local. Aquello derivó en una enorme deuda cuando el sector del ladrillo, que sostenía las cuentas, se vino abajo. Desde entonces el Consistorio apenas tiene margen, con unas cuentas intervenidas por el Ministerio de Hacienda. Las miradas estaban puestas desde hace una década en el turismo. La ciudad de servicios, ahora, afronta un nuevo tiempo en el que las familia van a tener que buscar fórmulas para salir adelante. Así es el Jerez que viene en materia asistencial según cuentan tres voces conocedoras de esta realidad: la delegada de Acción Social, Carmen Collado; el dirigente de Cáritas Francisco Domouso; y el activista de CNT y otros movimientos Francisco Cuevas Noa.

Carmen Collado: "Será difícil, pero no creo que Jerez vaya a ser la ciudad más castigada"

La dirigente socialista cuenta que desde el Ayuntamiento se trata el asunto teniendo en cuenta la gravedad de la situación. Y que, por eso, "la prioridad ahora mismo es volcar todo el esfuerzo económico, de voluntad del personal, en atender a las familias. Todo lo que sea necesario. El presupuesto prorrogado y el de 2020, evidentemente, no lo contemplaban, pero esto es una prioridad. Hay que resaltar la labor de los trabajadores municipales, con una inmensa entrega".

El papel de las administraciones municipales ahora es fundamental, al ser el órgano político más cercano a la gente. "Hemos sido los que hemos estado desde que empezó la crisis. Hasta que no nos ha transferido el Gobierno 734.000 euros de fondo social, no hemos tenido ninguna ayuda". Y Collado quiere enviar un mensaje concreto a los usuarios. "Hemos acortado procedimientos, flexibilizado al máximo posible todo, pero las familias tienen que entender que hay un mínimo procedimiento legal. Los empleados, desde el conserje hasta la directora, están trabajando de manera entregada, sin descanso y dándolo todo, para hacerlo lo más rápido que podemos. Pido disculpas si no podemos llegar al día siguiente desde que se pide la ayuda pública".

Para Collado, la situación será grave, pero no cree que Jerez vaya a ser la zona cero de la crisis social y económica. "Será difícil, pero no creo que Jerez tenga que ser la más castigada. Antes de esto, estaba demostrando un potencial inmenso desde el punto de vista económico. Están los datos ahí de cómo iba bajando el paro. Ese potencial sigue ahí, vivo. Los empresarios, pymes, comercios... Todo el sector socioeconómido está esperando abrir. No creo que sea catastrófico. Confío mucho en los jerezanos y jerezanas. Y ahí estará el Ayuntamiento. Tenemos a una alcaldesa que está poniendo por delante a las personas".

Dicho esto, para Collado, que es sanitaria (enfermera, concretamente, de profesión), no hay forma de aventurarse a vislumbrar cómo será la sociedad dentro de unos meses. "No lo puede saber nadie en este contexto. Hay que remontarse más de 80 años para encontrar una situación equiparable, y quizás tampoco, porque estamos ante un enemigo que no sabemos cómo combatir al 100%. La comunidad científica sigue trabajando, pero va a depender de cómo seamos capaces de ayudar a los que están luchando contra él. Para eso, hay que cumplir lo que se nos pide. Todos somos soldados y soldadas con una misión por cumplir, ser responsables en nuestro rol. Y que se valore con ese aplauso sanitario y que siga en nuestros corazones siempre".

Francisco Domouso: "En los últimos 10 años no se ha hecho nada, la gente no va a estar preparada para esto"

El jerezano es secretario general de Cáritas Regional en Andalucía. Para él, Jerez "va a ser la zona cero de la provincia, y de esta parte de Andalucía. Tenemos un paro estructural que no ha bajado del 30% desde 2008". El pecado, haberse decantado por ser una ciudad de servicios, y eso, en tiempo de pandemia, es "lo primero que cae".

A corto plazo, no es posible saber lo que va a ocurrir, pero ya da por perdido el verano. La falta de escolarización en Jerez es "tres veces mayor que la media de Andalucía", y ahí radica en este tiempo el aumento de exclusión social. "La gente no se ha preparado, y antes se iba a la costa a trabajar, a Canarias y Mallorca. Volvieron, pero es que hay una clase media que se ha marchado". El problema es que Jerez "hace 30 ó 50 años era una sociedad semiindustralizada, hasta la crisis de las bodegas. Por motivos políticos, de confrontación entre Ayuntamiento, Diputación y Junta no se ha potenciado la agroindustria. Hasta la sociedad del PTA quebró. Pasó con aquello de la Ciudad del Motor, y ahora, con la empresa que quería arreglar aviones. Todo se pierde. Y en la Bahía, hemos dejado que nadie venga a sustituir a Delphi, Las Aletas no tiene funcionamiento... Nos vamos a hacer puñetas".

Una vista de la zona Sur de Jerez, en días pasados. FOTO: MANU GARCÍA

A la hora de captar inversiones, "somos tan catetos que nos peleamos con la gente de El Puerto o Puerto Real. Tenemos que tener una visión mayor. No se está construyendo empleo. No es poner una alfombra roja, sino facilitar naves, por ejemplo, de diferentes tipos, que no hay. Todo eso ha generado una formación baja que no se consolida en la escolarización. Necesitamos una visión a medio plazo. Evolucionamos de la misma crisis de 2008, que aún no ha pasado. Lo poco que se ha hecho, ha durado muy poco".

En este nuevo tiempo, además, hay condiciones para que sea la propia sociedad afectada la que reaccione en busca de enemigos. "Somos tan miserables que la misma gente pobre le echa la culpa a los de abajo". Y en ese contexto surgen propuestas como culpar a los supuestos parados que no quieren trabajar en el campo. "Pero dónde está ese empleo. En Huelva. La gente tiene que vivir con dignidad, cosa que hasta ahora no han hecho. Había algunos que podían venir de temporeros y trabajar y tenían buenas condiciones, pero otra gente, fatal, como las mujeres llegadas del Magreb. Son campañas agrícolas de poco tiempo, que son lo comido por lo servido y sin dignidad".

Cuestiones básicas como "comer y pagar el agua y la luz a corto plazo tienen solución, pero el problema es de salir de ese círculo. En Cáritas apostamos por la promoción y el cambio de modelo económico. No solo de pan vive el hombre, tiene que darle una salida. Hemos perdido la agroindustria, lo que hay es precariedad laboral... Es la pescadilla que se muerde la cola".

Francisco Cuevas Noa: "Hay que recuperar los lazos de comunidad, que nunca debieron perderse"

En 2001 vivió en Argentina la crisis del Corralito, de casualidad. Allí vio cosas que le recuerdan a las que ve en Jerez. Es uno de los impulsores de la Red de Apoyo Vecinal Independiente que da alimentos, bombonas, etc. a familias que lo necesitan durante la crisis. Muchas de ellas, personas que no habían acudido nunca a ese tipo de ayudas, que vivían al día pero que están en estos momentos viviendo una situación muy dura. Pone de ejemplo a las personas que vivían de las comuniones.

"El Ayuntamiento no está siendo eficaz. Tardan una o dos semanas en dar una caja pequeña de comida que tarda dos días en acabarse", indica. Y, en general, "el balance es más negro de lo que creemos. La gente lo sufre en silencio, salvo excepciones, porque vivimos en la cultura de la vergüenza. Ojalá ponerse a las puertas del Ayuntamiento a pedirlo, creo yo, pero esto es así", indica Cuevas.

Acción reivindicativa, este domingo, en el pabellón Kiko Narváez de Jerez. FOTO: CNT

Gran parte de la ciudad vivía de la "subsistencia", y ahora no ven en el horizonte otras opciones como irse a Mallorca a trabajar, como "hace 20 años". Para todo esto no hay varita mágica. Espera la aprobación de la renta mínima de inserción anunciada por el Gobierno. "Si tarda en llegar, se va a poner muy mal".

Por todo ello, ve las condiciones para "un estallido social. Podría darse en la Zona Sur. No sé cómo, pero en Argentina en 2001 asaltaban supermercados de forma organizada. Familias que acudían al encargado y le decían que le montaran 50 carros en una hora, y que si no, reventaban el local. Nos puede parecer algo de película y ojalá me equivoque, pero hemos visto cosas durísimas en zonas como el Titanic, San Telmo Viejo o Santo Tomás de Aquino".

Por eso, cree que es el momento de acudir a las grandes fortunas. "Tienen que rascarse el bolsillo. Los bancos siguen sacando beneficios como lo hicieron en 2008, y se les rescató. Crújeles ahora, haz lo que tengas que hacer". A corto plazo, de forma más local, espera que se siga tejiendo una sociedad más enfocada hacia los demás. "En mi calle hay un par de vecinas pasando hambre, pero no han ido ni a Cáritas ni al Ayuntamiento, porque sus vecinas siempre tienen un puchero para ellas. El jerezano medio tiene que pensar en retornar a los lazos de seguridad en comunidad para sobrevivir, algo que no se tuvo que perder nunca". Y advierte que poblaciones en mayor riesgo de exclusión lo tienen peor. "Se tambalea todo, incluso derechos básicos. ¿Qué pasa con los que estaban haciendo venta ambulante, por ejemplo? Son chicos que nunca habían acudido a pedir comida porque subsistían. Lo ha denunciado la Asociación Pro Derechos Humanos. El Ayuntamiento de Puerto Real ya les ha empezado a ayudar".

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