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Más de 600 euros en marisco o 180.000 euros en transferencias al Xerez son algunos de los gastos de protocolo del año de la Expo, época del exalcalde Pacheco. El comienzo de un desastre que ha llevado hoy a tener un Ayuntamiento con unos 1.000 millones de deuda.

Que el Ayuntamiento de Jerez sea uno de los más endeudados de España, con unos 1.000 millones de euros de deuda, en una de las ciudades con más paro de Europa no es flor de un día. Muy mal se han tenido que hacer las cosas en todo este tiempo para llegar hasta catastrófica situación. Los últimos gobiernos de Pedro Pacheco, especialmente desde el boom que supuso todo lo que rodeó la Expo 92 —con aquella barra libre llamada pabellón Tierras del Jerez, que costó 15 millones de euros que se siguen pagando— hasta los Juegos Ecuestres Mundiales del 2002 solo fueron un aperitivo de lo que estaba por llegar. En aquella época lúgubre, el exalcalde canjeaba apoyos del PSOE a cambio de estabilidad en la Junta de Andalucía e incluso llegó a tener el apoyo de IU —apenas nueve meses, eso sí— para mantenerse como alcalde en su última fase con el bastón de mando. La etapa de los pactos políticos entre 2003 y 2007 construyó dos ayuntamientos paralelos que, espoleados por la burbuja del ladrillo, terminaron de dar el puntillazo a un Consistorio siempre al borde del colapso. Estos días circula por las redes sociales una recopilación de gastos suntuosos en atenciones protocolarias, extraídos de un recorte del Diario de Jerez de la época, que dan una idea, anecdótica si se quiere, de cómo hemos llegado a este desastre. Pertenecen al año 92, hace 25 años y en plena Expo de Sevilla, y en ellas figuran gastos superfluos como 11 millones de las extintas pesetas en alfombras para Alcaldía; 100.000 pesetas de las de aquel en año en flores para las hermandades; y casi 600 euros (92.000 pesetas) en 30 botellas de champán Möet Chandon Brut.

El Ayuntamiento, casi recién trasladado desde Madre de Dios a su ubicación actual en calle Consistorio, vivía a todo trapo, pese a la crisis que sacudió al país en aquel año. Casi 382.000 pesetas en un equipo de música para el Audi de Alcaldía; 106.000 pesetas en mariscos en la Venta Antonio; 62.000 pesetas en lámparas; 90.000, en óleos, seis tostadores, dos minicadenas, un radio reloj, un vídeo y una secadora; 46.500 pesetas en relojes Longines de señora... Un no parar. Aparte, se libraron 30 millones de las antiguas pesetas (180.000 euros) en transferencias al Xerez Deportivo, un club que en aquel momento también sostenía el Ayuntamiento y que hoy, sacudido y esquilmado por todo tipo de saqueadores profesionales, está al filo de la desaparición.

Con Pelayo y Pacheco en los pactos de 2003 a 2005 la cosa no varió un ápice. Hay recogidos 30.000 euros en gastos para la organización de un cóctel y otra de 12.000 para regalar 80 plumas estilográficas de lujo durante una de las ediciones de Vinoble, el salón de los vinos nobles y generosos. Más tarde, ya con Pilar Sánchez (PSOE) con mayoría absoluta desde 2007, llegaron a producirse gastos superfluos menos escandalosos pero igualmente sonrojantes. Hasta facturas de una pizzería de El Puerto llegaron a meterse en los gastos de protocolo del Ayuntamiento de Jerez. Y como se pregunta el concejal de Ganemos, Manuel Fernández, en su muro de facebook: "Cuando uno ve estas cosas, ¿dónde estábamos los ciudadanos?"

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