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Esta planta, que presenta grandes beneficios para diabéticos e hipertensos, se está empezando a a cultivar por distintas partes de Andalucía. Es 300 veces más dulce que el azúcar y no resulta dañina para el organismo.

Hace tres años Luis escuchó por primera vez el nombre de una planta que, con el paso de los días y los meses, ocuparía todo su tiempo hasta el punto de que su vida giraría prácticamente en torno a ella. ¿El nombre de esa planta? Stevia. ¿No les suena? A Luis en 2013 tampoco. Por eso se llevó todo un año documentándose y buscando información sobre ella, sus propiedades y todo lo que tenía que saber para poder vivir de ella. O al menos intentarlo. Cerca de Guadalcacín tiene Luis sus terrenos. La mitad de ellos con stevia. “No hemos ampliado porque es un proyecto piloto”, dice. “Una hectárea da para comer una o dos familias”, añade. Y en esas anda.

Pero, ¿qué es la stevia? Es una planta de origen paraguayo que tiene multitud de propiedades beneficiosas para la salud. Es muy dulce, casi 300 veces más que el azúcar, aunque no aumenta los niveles de insulina en sangre. Apta para diabéticos. También es buena para el páncreas, para hipertensos y ya hay marcas de refrescos que la usan como edulcorante. Su implantación en España se ha acelerado los últimos años y en Jerez, la plantación de Luis es de las pocas que hay conocidas. Luis Barba es ingeniero técnico agrícola y cuenta con más de 30 años de experiencia. Una experiencia que ha puesto a disposición de la stevia, que es ahora su preocupación y, en un futuro no muy lejano, espera que sea su forma de vida.

“Es un cultivo social”, repite una y otra vez queriendo dejar claro que, por las condiciones del mercado y lo complicado de venderla hace que no sea fácil vivir de ella. “Pueden trabajar de esto una o dos familias, pero si tienes clientes a quien venderles”, explica Luis, que el año pasado colocó 700 kilos de stevia en Alemania. El primer año pagó la novatada. Ya va afinando el producto. Esta temporada espera vender también todo lo que produzca. Algo que es un alivio, ya que una hectárea supone un gasto de entre 17 y 18.000 euros. Luego, el kilo de hoja seca se vende por una cifra que oscila entre los seis y los nueve euros. Tan en serio se toma Luis el asunto que el año pasado ya registró la marca Stevia Cádiz y ha creado la empresa Andalusian special crops (cultivos especiales andaluces), con la que pretende sacarle rendimiento comercial al producto.

“No va a sustituir al azúcar”, dice Luis, aunque sí que puede darle un susto a los productores si se asienta y logra conseguir un hueco en el mercado. "Lo que pretendemos es que la distribución final de este edulcorante alternativo se realice en formato de pastillitas, como las actuales de sacarina", decía Diego Luis Orihuela, profesor del departamento de Ciencias Agroforestales de la Universidad de Huelva, en un artículo de El País de febrero de 1999, tras iniciarse la plantación experimental de stevia en varias poblaciones onubenses. 16 años después de esa afirmación, la stevia, o mejor dicho el glucósido de esteviol, puede encontrarse en supermercados para edulcorar el café, aunque estos compuestos apenas llegan a tener un 3% de stevia, al pasar por un proceso químico. Lo que no se permite todavía en Europa es el consumo en verde, es decir, la hoja seca para infusiones, por ejemplo. Aunque bien es cierto que se vende en algunas herboristerías.

“El futuro de la stevia no va a estar en el consumo en verde”, asegura Barba, que es uno de los pioneros de la plantación de este producto en la zona. Por eso no paran de llamarlo y de preguntarle gente interesada. Tiene que colgar el móvil varias veces para proseguir con la entrevista y hasta impartirá a final de septiembre una charla de iniciación a la plantación y cuidado de la stevia, organizada por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Andalucía Occidental. Además de la de Luis, en la provincia hay plantaciones de stevia en Arcos, Bornos, Benalup, Rota, Chiclana o Conil. Que se sepa.

“Hasta que no haya mercado y la industria lo use no habrá estabilidad”, apunta Barba. El camino se está andando, pero llevará su tiempo. Un dato a tener en cuenta es que grandes marcas como Coca Cola ya lo han usado como edulcorante en una línea de bebidas que se lanzó en Argentina y Chile en 2013. Desde 2008 viene creciendo el consumo de stevia un 16% anualmente. El resto de productos del sector lo hace al 1%, según datos de la consultora Euromonitor. Aunque a pesar de sus beneficios y bondades, la legislación europea aún no autoriza su comercialización.

El proceso

La plantación de la stevia se suele hacer hacia el mes de abril. En condiciones favorables y con un terreno que drene bien, se podrán hacer entre dos y tres cortes al año. A los dos meses, la planta está lista. Luis realiza dos cortes, uno a mediados de junio y otro en agosto. Entre 6.000 y 7.000 plantas caben en una hectárea (valen entre 0,20 y 0,35 euros cada una, según el vivero).

Cuando se realiza el corte, la planta pasa al secadero. Allí se lava bien para eliminar hojas y demás impurezas. Luego se coloca en unos paneles donde permanece tres días, si ayuda el levante, o siete, si no lo hace. “Si tarda más se retrasa el proceso”, apunta Luis. “Si cortas y no consigues secar estás muerto, hay que llenar el secadero pero ir vaciando también”, añade. Luego se ripia la planta para quitarle el tallo y se embolsa. Cada bolsa, de unos tres kilos. Así se la vende a productores alemanes. Aquí todavía no puede.

“Luego se mete en flor y aguanta bien el invierno”, cuenta Barba. Para febrero estará lista de nuevo. Entonces es cuando hay que hacer un corte de limpieza y entonces empezará a crecer. Este proceso se repite durante unos cinco años, que es el tiempo que suele durar un mismo cultivo de stevia.

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