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Como si de una metáfora se tratara, cada nuevo montón de escombros que llega procedente del derruido Tabanco del Duque al solar de la plaza Belén es una nueva palada de tierra que sepulta más y más el proyecto de la Ciudad del Flamenco, la iniciativa singular que pretendía revitalizar el centro histórico y que generó un importante consenso en las dos últimas legislaturas hasta el punto de que obtuvo financiación por parte del Gobierno central, dirigido entonces por Rodríguez Zapatero. Ahora, el gobierno local del PP ha enterrado definitivamente el proyecto. De hecho, dos años después de que la junta de gobierno local aprobase la encomienda de la gestión del proyecto dirigido por los prestigiosos arquitectos suizos Herzog & De Meuron a la empresa municipal de Suelo Emusujesa, en la web de ésta ni aparece. Hay en ese portal un apartado destinado a proyectos singulares de la ciudad donde no hay cabida para la Ciudad del Flamenco, algo que da una idea certera de que la iniciativa ya no se encuentra en las estrategias para la ciudad del gobierno de María José García-Pelayo.

Mientras los escombros se amontonan y los jaramagos vuelven a crecer salvajes, el equipo popular solo ha sido capaz en los últimos tiempos de plantear iniciativas descabelladas para este solar de unos 5.000 metros cuadrados, como colocar un tablao provisional o abrir intermitentemente la Nave del Aceite, un inmueble anexo vacío de contenido. Pero esto no fue siempre así: en la última junta de gobierno local de 2011, el PP aprobó encomendar a Emusujesa el "impulso, definición, promoción, ejecución material y gestión integral de este equipamiento cultural".

"En desarrollo de esta encomienda, la empresa procederá, entre otros, a solicitar las subvenciones y ayudas que cualquier Administración Pública o entidad pública o privada pueda conceder y que tengan por objeto el impulso del proyecto; recabar cuantos informes sean necesarios para el impulso y definición del proyecto; contratar las partidas de obra pendientes de ejecución conforme al proyecto aprobado; Suscribir convenios de colaboración con cualquier Administración Pública o entidad pública o privada que tengan por objeto el impulso y concreción del proyecto. Así como obtener financiación tanto pública como privada para el impulso y concreción del proyecto". El plazo de vigencia de la concesión es de cuatro años a contar desde el momento que se firme el oportuno convenio.

Dos años después de aquello, nada de nada. Ni impulso, ni definición, ni promoción ni nada parecido a una reanudación de obras. Si era Pelayo la que en 2008, desde la oposición, aseguraba que la Ciudad del Flamenco le "venía grande" al gobierno del PSOE, su gestión del mismo ya como alcaldesa ha evidenciado que ella no solo no ha logrado financiación alguna (a diferencia de lo que sí se consiguió en la anterior etapa de gobierno) sino que directamente lo ha sepultado hasta mejor vida. ¿Es razonable haber abandonado una iniciativa pública en la que ya hay invertidos 15 millones de euros y sobre cuya utilidad para el desarrollo de la ciudad parece que hay una coincidencia mayoritaria?

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