La Hermandad de la Sed cerró este sábado el regreso de sus imágenes a su parroquia tras el traslado desde San Miguel, en una jornada marcada por la normalidad y por un desarrollo ágil del cortejo. Solo hizo acto de presencia una tímida lluvia cuando la comitiva se encontraba ya muy cerca del templo, sin que ello afectara al discurrir del traslado.
El recorrido se realizó a un ritmo rápido, una decisión adoptada por la cofradía para aprovechar un intervalo de unas dos horas en el que el riesgo de precipitaciones era mínimo. Esta planificación permitió completar el traslado sin contratiempos y con un ambiente de tranquilidad entre los asistentes.
El hermano mayor, Rafael Fernández, destacó la importante presencia de hermanos y cofrades que acompañaron a las imágenes durante el recorrido. “Afortunadamente no nos llovió, excepto algo al final y no hizo frío”, señaló, subrayando que estas circunstancias favorecieron un mayor acompañamiento.
Vuelta a casa tras más de un año en San Miguel
Con la llegada a su sede canónica, la hermandad queda ya instalada de nuevo en su iglesia en Puertas del Sur, un regreso que, en palabras de sus responsables, supone “por fin empezamos a recuperar la normalidad”. El traslado pone fin a un periodo prolongado fuera de su templo habitual.
La corporación ha permanecido un año y tres meses en la iglesia de San Miguel, un tiempo en el que tuvo que desarrollar allí su vida interna, incluyendo la Cuaresma y la Semana Santa de 2025, antes de poder regresar a su parroquia de origen.
Un templo ampliado y adaptado a las nuevas necesidades
El edificio de la parroquia del Cristo de la Sed mantiene su estética inicial, aunque los trabajos realizados han permitido una ampliación aprovechando el solar existente junto al templo. Gracias a esta intervención, el espacio destinado a las celebraciones ha crecido para poder acoger hasta 300 personas en su interior.
En la planta baja se mantienen los accesos peatonales y la puerta utilizada para la salida procesional. Además, se ha habilitado una capilla para la adoración al Santísimo y una sacristía, junto a la zona de servicios y las dependencias de administración y secretaría de la parroquia.
La planta superior, a la que se accede mediante un ascensor, alberga una zona destinada a actuaciones corales y otras dependencias para la actividad formativa y pastoral. La superficie total construida entre ambas plantas superará los 555 metros cuadrados, culminando así una mejora significativa del conjunto parroquial.
