Fulgencio Meseguer vende la emblemática viña Cerro Obregón, que adquirió hace cuatro años

El empresario afirma que siempre tuvo claro el 'plus' de los eventos que acogen dichas instalaciones, pero que nunca vio al viñedo como un negocio y que, de hecho, no suministraba uva para Cayetano del Pino

La viña Cerro Obregón, monitorizada desde el Palacio San Dionisio, con Fulgencio Meseguer al frente.
21 de abril de 2026 a las 19:49h

El empresario jerezano Fulgencio Meseguer, propietario, entre otras, de Bodegas Cayetano del Pino y el Palacio San Dionisio, ha vendido uno de sus activos más emblemáticos, Cerro Obregón, la viña ubicada en la carretera de Sanlúcar (margen derecho) que, en realidad, es tan conocida o más en Jerez por los actos sociales (quién no ha estado allí en una boda) que albergan sus salones que por su entidad como viñedo. El nuevo propietario es un conocido empresario local, según ha podido saber lavozdelsur.es.

El acuerdo se firmó hace aproximadamente un mes y se escrituró dos semanas atrás. Eso sí, se abre un período transitorio en cuanto a la gestión de Cerro Obregón y la empresa saliente afrontará sin ningún problema los compromisos que tenga firmados en cuanto a celebraciones. 

El propio Meseguer explica a este periódico en muy pocas palabras, pero muy comprensibles, cómo ha sido esta operación, un tanto inesperada en el Marco de Jerez después de varios años de continuo crecimiento de las empresas del jerezano en el vino y otros sectores muy relacionados.

"Cerro Obregón no estaba a la venta, han venido a comprarla", ha dicho explícitamente a lavozdelsur.es, haciendo suyo, más o menos, ese viejo aforismo de la bolsa que dice algo así como 'vende cuando compren, compra cuando vendan'. Por ahora no ha trascendido el importe de la operación, pero con su afirmación inicial Meseguer deja claro que, por lo que a él respecta, entiende que ha hecho "un buen negocio". 

"Nunca he visto la viña como negocio"

Meseguer, con numerosos activos no solo en Jerez, sino también en la provincia de Jaén, afirmó que, en realidad, durante los cuatro años en que ha sido propietario, él nunca sintió que tenía el control de un negocio como el de la viña Cerro Obregón y comparó su visión económica como informático de profesión –sector en el que ha hecho su fortuna— con la inestable realidad del viñedo del Marco de Jerez y los cambios que se pueden producir en cualquier momento debido a la meteorología. "Eso ya nos ha ocurrido. Va todo bien, llega una semana de levante justo antes de la vendimia y te encuentras con que ha desaparecido un 38% de la producción que tenías. Con Cerro Obregón siempre he entendido perfectamente el plus que signfica todo el tema de los eventos, pero nunca he visto la viña como negocio", afirma.

Tanto es así que Meseguer quiere dejar claro que la producción de uva de Cerro Obregón nunca ha sido estratégica para Cayetano del Pino y que, de hecho, "la viña apenas suministraba materia prima a la bodega", ya que se trata de una bodega muy especializada en la crianza y comercialización de vinos viejos de Jerez. En definitiva, la uva de Cerro Obregón se vendía casi íntegra a otros operadores del Marco.

De Jaén a Jerez

Fue en 2020 cuando Fulgencio Meseguer decidió vender Software Delsol, empresa radicada en Jaén a la que este informático y empresario hizo muy grande, ya que llegó a alcanzar casi 200 trabajadores. En enero de 2021 cierra la venta de la empresa al grupo italiano TeamSystem y, lejos de jubilarse, decide dar un giro radical a su actividad económica, centrándose en la ciudad que le vio nacer y en negocios mucho más tradicionales, caso del vino.

Desde entonces a acá, en estos cinco años, ha realizado distintas inversiones de entidad, pero hay tres que pueden considerarse auténticos hitos. Por ejemplo, siguiendo con el caso que nos ocupa, fue en el verano de 2022 cuando Meseguer cerró la compra de Cerro Obregón. Fue su segunda gran compra en Jerez, ya que meses antes había adquirido el Palacio de la Condesa de Casares —hoy Centro Cultural Palacio San Dionisio—, un edificio emblemático en plena plaza de la Asunción que se adaptó para ser el auténtico museo del vino y el brandy de Jerez de la ciudad, que abrió sus puertas como tal, con la Sherry Gallery, en otoño de 2025. La tercera gran compra realizada en este período, huelga decirlo, es la bodega Cayetano del Pino, hoy convertida en un auténtico referente de las bodegas de Jerez muy especializadas que apuestan por la calidad del producto y donde, por cierto, también inauguró un amplio museo dedicado a la historia de esta enseña.

Sobre el autor

Carlos Piedras

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